Las próximas mesas técnicas programadas en la ciudad de Montevideo funcionarán como el espacio de debate y acuerdo para las propuestas esenciales que marcarán la estructura operativa de la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil. A partir de estas deliberaciones, se procederá a la redacción de los instrumentos iniciales que sentarán los cimientos legales para la instauración formal de esta entidad internacional. La noticia de mayor impacto radica en que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias de España ha tomado la responsabilidad de la presidencia y la secretaría técnica con carácter transitorio. Este liderazgo se mantendrá en estrecha coordinación internacional hasta la consolidación final del organismo, proyectada para el cierre de este año.
Liderazgo estratégico y cronograma de constitución
De acuerdo con la planificación establecida, la dirección de esta nueva estructura intergubernamental estará bajo el mando de Virginia Barcones, actual directora general de Protección Civil. Esta designación provisional es el resultado directo de los consensos logrados en una cumbre internacional de alto nivel efectuada en Antigua, Guatemala. En dicho encuentro, se ratificó formalmente el interés de los países por dar vida a la Red, definiendo sus metas, esquemas de financiamiento y protocolos de actuación, pasos indispensables antes del encuentro fundacional que se celebrará en Madrid durante la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado, prevista para los días 4 y 5 de noviembre.
En la cita realizada en territorio guatemalteco, también se acordó la creación de dos grupos de trabajo con misiones específicas para agilizar la puesta en marcha:
- Grupo de Gobernanza: Encargado de la redacción de los estatutos y la propuesta de un modelo de gestión administrativa sólida.
- Grupo de Lineamientos Estratégicos: Responsable de diseñar las directrices de acción, priorizando la complementariedad con iniciativas regionales previas para evitar la duplicidad de funciones.
Ambos equipos desarrollarán sus labores mediante plataformas telemáticas, contando siempre con la supervisión de la presidencia y secretaría técnica que ostenta España de forma interina.
Hacia un Plan de Acción en la región
El cronograma incluye que las fases técnicas y virtuales se refuercen con un encuentro presencial en Montevideo, con el objetivo de consolidar un documento único que sea presentado a los Estados miembros. El desenlace de todo este proceso será un Plan de Acción integral, el cual requiere de una validación institucional obligatoria durante la primera asamblea constitutiva de la Red en la capital española.
En el marco de la plenaria internacional, la subsecretaria del Ministerio del Interior, Susana Crisóstomo, resaltó la relevancia de que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias encabece esta etapa de transición. Según sus palabras:
«Es un reconocimiento al arduo trabajo llevado a cabo y una gran ocasión para demostrar, una vez más, el más firme compromiso de España con la reducción del riesgo de desastres y la lucha contra la emergencia climática desde la cooperación multilateral»
Por su parte, al asumir la presidencia temporal, Virginia Barcones hizo énfasis en la proyección que tendrá esta entidad y los desafíos que enfrentará en el contexto actual. La funcionaria sostuvo lo siguiente:
«Creemos firmemente que esta red va a beneficiar a todos y en todos los ámbitos en un momento en el que los desastres cada vez marcan más nuestras vidas»
Reconocimiento internacional y objetivos comunes
La hoja de ruta fijada contempla una serie de reuniones de coordinación y de elaboración de documentos técnicos que involucrarán a todas las naciones participantes. Estos encuentros se darán tanto de forma remota como presencial hasta que se logre la entrega de los borradores ejecutivos en Uruguay. Posteriormente, la sesión inaugural en Madrid servirá para el acto solemne de ratificación de los estatutos finales y el plan de operaciones que guiará el futuro de la Red.
Se ha destacado que la vasta experiencia de España en la gestión de catástrofes y situaciones de emergencia fue un factor determinante para que su dirección general fuera elegida para liderar la secretaría provisional. Este nombramiento se percibe como un aval de la comunidad internacional a las estrategias de gestión de riesgos aplicadas en suelo español y su potencial para ser replicadas en el ámbito iberoamericano.
Finalmente, el proceso de formalización abarca el establecimiento de principios éticos, una estructura orgánica eficiente y vías de financiamiento sostenibles. El consenso inicial de los países subraya la importancia de la cooperación multinacional y la ejecución de políticas que respondan a las necesidades urgentes de la región, garantizando siempre la no duplicidad de esfuerzos. Los Estados han manifestado su firme voluntad de que la Red Iberoamericana se transforme en el eje central para la movilización de recursos y la respuesta coordinada frente a las crisis naturales o climáticas en la comunidad.
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