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China reduce su meta de crecimiento para 2026 al rango de 4,5% a 5%

Durante su comparecencia ante la Asamblea Nacional Popular, el primer ministro de China, Li Qiang, detalló que el gobierno tiene como objetivo principal la creación de más de 12 millones de puestos de trabajo en áreas urbanas. Asimismo, se ha propuesto estabilizar la inflación en un nivel cercano al 2% durante el transcurso de 2026. Este anuncio se produce en un contexto donde Pekín ha decidido ajustar su meta de expansión económica a un rango que oscila entre el 4,5% y el 5% para dicho año, lo que constituye el objetivo más bajo registrado desde 1991 y una variación respecto a la cifra de “alrededor del 5%” que se mantuvo en los tres ciclos anteriores.

Reformas y ajustes estructurales

El primer ministro argumentó que esta nueva proyección económica servirá como un margen de maniobra necesario para optimizar la estructura productiva, fortalecer el control de posibles riesgos y profundizar en la ejecución de reformas esenciales. El informe anual de trabajo presentado por el alto funcionario enfatiza que estas metas están diseñadas para establecer los cimientos del primer año del nuevo plan quinquenal de la nación asiática.

Desde la perspectiva gubernamental, se considera que una expansión moderada y bajo control facilitará la estabilidad monetaria y los cambios estructurales. Se estima que esta meta de crecimiento, aunque sea menor a las históricas, se encuentra en sintonía con las proyecciones de organismos internacionales y los desafíos que presenta el panorama económico global actual.

Política fiscal y monetaria para 2026

En cuanto a las herramientas financieras, Li Qiang puntualizó que la política fiscal adquirirá un carácter más dinámico. Para el año en curso, se ha proyectado un déficit fiscal que rondará el 4% del Producto Interior Bruto (PIB). Por otro lado, la estrategia monetaria se mantendrá en una posición de flexibilidad moderada, buscando siempre el fomento de un desarrollo constante y la regulación de los precios al consumidor.

  • Uso de herramientas de liquidez por parte del banco central.
  • Reducción de los tipos de interés.
  • Ajuste de los coeficientes de reservas mínimas para los bancos.

El informe técnico señala que estas medidas permitirán asegurar que el flujo de crédito y la oferta de dinero crezcan de forma proporcional a los objetivos de expansión del PIB y a la meta establecida para la inflación.

Antecedentes y proyecciones internacionales

Cabe destacar que la economía de China, consolidada como la segunda más importante del planeta, cerró el año 2025 con un crecimiento del 5%, logrando cumplir satisfactoriamente con la meta previa establecida por las autoridades de Pekín. No obstante, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevén que para 2026 el crecimiento real sea del 4,5%, con una tendencia a la baja que llegaría al 4% para el año 2027.

Li Qiang defendió que los nuevos objetivos no solo responden a las dificultades del entorno internacional, sino que forman parte de una visión estratégica orientada hacia el horizonte de 2035. El jefe de Gobierno insistió en que el país cuenta con factores propicios para alcanzar estas metas, permitiendo implementar ajustes de largo aliento. El documento oficial vincula este margen de crecimiento con la urgencia de adaptar el mercado interno a las fluctuaciones globales y a la necesidad de una mayor eficiencia nacional.

Calidad sobre velocidad en el desarrollo

La presentación ante el legislativo ratifica que Pekín ha priorizado la calidad de su expansión económica por encima de la velocidad de la misma. En este sentido, el Ejecutivo subrayó la importancia de manejar los instrumentos de política monetaria con agilidad, adaptando el crédito según las necesidades de cada etapa del ciclo económico para asegurar la recuperación y prevenir presiones inflacionarias.

La hoja de ruta para el próximo periodo sitúa la tasa de desempleo en niveles mínimos dentro de las metrópolis, estableciendo la creación de empleo por encima de los 12 millones de plazas como un eje central. Esta medida se considera fundamental para garantizar la estabilidad social y potenciar el consumo interno, elementos vitales para la sostenibilidad a largo plazo.

“Condiciones favorables y realistas”

Con estas palabras, Li Qiang describió el escenario proyectado para el cumplimiento de los retos inmediatos y la estrategia de modernización progresiva del aparato económico. El plan para el 2026 buscará, por tanto, una política macroeconómica altamente coordinada que evite desequilibrios que puedan frenar la innovación tecnológica o la integración del sistema productivo.

Finalmente, las autoridades anticiparon que se recurrirá a intervenciones puntuales mediante políticas fiscales si se presentan situaciones imprevistas en el mercado. El Gobierno de China reafirma que la estabilidad de precios y la generación de empleo son los pilares que sostendrán la transición hacia este modelo de crecimiento más sólido, enfocado en la prevención de riesgos sistémicos ante la evolución del comercio y la inversión a nivel mundial.

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