En una reciente intervención especializada, la médica psiquiatra Juana Poulisis presentó un panorama alarmante sobre la evolución de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Durante su análisis en el programa Infobae a la Tarde, la experta subrayó que estas patologías han dejado de ser exclusivas de la adolescencia para manifestarse en niños desde los ocho años de edad, persistiendo en muchos casos hasta la adultez mayor.
Acompañada por un equipo de especialistas, Juana Poulisis sostuvo que la presión social vinculada a la estética corporal es un fenómeno generacional que se ha recrudecido significativamente. Según la profesional, factores tecnológicos modernos como el impacto de las redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial han intensificado esta problemática a niveles sin precedentes.
La expansión de los trastornos en la infancia
La especialista fue enfática al evaluar la situación actual:
“La obsesión con el cuerpo es histórica y creo que cada vez estamos peor en ese aspecto”
. Para la psiquiatra, el entorno social está validando estándares físicos que comprometen la salud biológica. Al respecto, señaló:
“Con el cuerpo, con el paso del tiempo, cada vez se naturalizan más modelos de extrema delgadez. Si yo como médica mido ese cuerpo, no está funcionando saludablemente”
.
Sobre las causas del agravamiento de esta crisis, Juana Poulisis identificó herramientas digitales específicas:
“Algo que nos jugó tremendamente en contra fueron las redes sociales y ahora la inteligencia artificial”
. Esta exposición constante está alterando las estadísticas en los consultorios médicos, donde se observa que “los números están incrementándose” y que la edad de inicio de estos cuadros está bajando drásticamente hacia los ocho, nueve y diez años, afectando tanto a niños como a niñas.
Para ejemplificar la vulnerabilidad de los menores, la médica relató el caso de un niño de diez años que, motivado por la imagen de un futbolista reconocido, decidió restringir su alimentación y realizar actividad física extrema. Según Poulisis, el menor “se despertaba a la madrugada para hacer abdominales y flexiones”. Si bien la doctora aclaró que la influencia digital no es el único factor, sí recalcó que los disparadores son ahora mucho más directos y precoces.
Casos en varones y la mortalidad en adultos
Un punto crítico abordado por la médica psiquiatra es el incremento de diagnósticos en varones. Poulisis explicó que en el género masculino suele presentarse un componente egosintónico, lo que significa que el paciente no percibe su condición como una enfermedad. Debido a esto, no consultan habitualmente hasta que surgen fallas clínicas graves o por presión directa de su entorno familiar.
En los hombres, la patología puede manifestarse como anorexia severa o mediante la dismorfia muscular, descrita por la profesional como “una obsesión por un cuerpo más grande, una dismorfia inversa”.
Por otro lado, la experta alertó sobre la situación de mujeres adultas de entre 50 y 60 años. En este grupo, las consecuencias pueden ser fatales.
“Lo que nos asusta es que los trastornos alimentarios tienen una tasa de muerte muy alta dentro de la enfermedad psiquiátrica, por suicidio o por deterioro clínico”
, detalló. Las pacientes con décadas de purgas diarias o anorexia crónica llegan a la consulta en estados de descompensación total. Poulisis también lamentó la escasez de profesionales, tanto médicos como psicólogos, especializados en tratar a adultos con estas condiciones, calificando esta necesidad como “algo absolutamente nuevo”.

Recomendaciones para el entorno familiar
Al tratar el manejo de la alimentación en el hogar, Juana Poulisis sugirió un enfoque equilibrado frente a la exposición temprana a alimentos azucarados y procesados. La especialista advirtió que la restricción total puede ser contraproducente:
“Si una casa es cero ultraprocesados, el chico va a un cumpleaños y se desespera por el alfajor. Yo siempre recomiendo el camino del medio, ni blanco ni negro”
.
La psiquiatra recomendó a los padres evitar la demonización de ciertos productos:
- No establecer prohibiciones estrictas.
- Permitir el consumo ocasional de snacks o dulces como un alfajor en la escuela.
- Compartir momentos de consumo recreativo de alimentos, como comer un helado en familia.
- Mantener una base de alimentación saludable sin caer en obsesiones.
Complejidad y duración del proceso de recuperación
Finalmente, Poulisis fue realista sobre los tiempos médicos necesarios para superar estos cuadros. Indicó que un proceso terapéutico en pacientes con alta complejidad puede extenderse hasta por siete años. Este camino no se limita a normalizar la ingesta de alimentos, sino que requiere de:
- Trabajo profundo en los rasgos de personalidad del individuo.
- Intervención y reconstrucción del núcleo familiar.
- Un abordaje interdisciplinario y constante para lograr una recuperación integral.
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