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Las tres rupturas simultáneas que ocurren en un divorcio

A menudo, la sociedad percibe el divorcio como un acontecimiento doloroso único y lineal; sin embargo, la realidad es considerablemente más compleja. El terapeuta especializado Assael Romanelli sostiene que el término de un matrimonio no es

“solo una ruptura, sino que involucra tres separaciones diferentes que afectan a todos de manera profunda”

. Esta visión permite comprender de mejor forma la dificultad que conlleva gestionar este proceso de transición emocional y legal.

De acuerdo con el análisis de Romanelli, cuando un matrimonio se disuelve, las personas no solo abandonan una relación sentimental, sino que deben lidiar con tres despedidas paralelas:

“la del vínculo romántico, la de la amistad y la de la vida social común que formaron al compartir un hogar o criar hijos”

. Cada una de estas dimensiones exige un cierre individualizado y una reestructuración emocional profunda para lograr una estabilidad posterior.

El experto indica que desglosar estos tres niveles de quiebre facilita que los individuos identifiquen con precisión sus sentimientos. Esto abarca desde el duelo por la pérdida de la intimidad hasta la incertidumbre de modificar la rutina de convivencia o el lazo de amistad. Entender que es completamente normal experimentar sensaciones de confusión, resentimiento o incluso alivio en diversas etapas resulta fundamental para vivir el divorcio de una forma consciente.

Las tres dimensiones de la ruptura matrimonial

El especialista Assael Romanelli detalla que la estructura de una pareja se sostiene sobre tres pilares fundamentales: amantes, amigos y socios. Al llegar el divorcio, estos vínculos no se cortan al mismo tiempo. Por lo general, el lazo sexual y romántico es el primero en desvanecerse. En múltiples casos, la química y la intimidad cesan mucho antes de que se tome la decisión legal de separarse, marcando así el inicio real del duelo.

El segundo componente es el de la sociedad o vida en común. Esto involucra la administración de la vivienda y, primordialmente, la crianza compartida de los hijos. Si bien el romance termina, los progenitores continuarán siendo socios en la formación de sus niños. Según Romanelli, es vital separar los conflictos interpersonales de las obligaciones parentales. Utilizar el resentimiento o buscar venganza solo entorpece la convivencia y genera daños profundos en los menores.

Finalmente, se encuentra el quiebre de la amistad, que suele ser el aspecto más ambiguo y complejo de procesar. Assael Romanelli advierte que intentar mantener una amistad inmediatamente después de la firma del divorcio puede ser un mecanismo para evadir el dolor auténtico de la pérdida. Una relación amistosa genuina entre ex cónyuges solo es posible tras un periodo de sanación individual y reconstrucción de vidas autónomas.

Estrategias para enfrentar cada etapa de la separación

Para lograr un proceso de divorcio más saludable y menos traumático, el psicólogo sugiere establecer límites claros y directos en cada área. En el ámbito romántico, es imperativo finalizar la intimidad emocional y física para no emitir señales contradictorias que prolonguen el duelo. Mantener encuentros sexuales durante el proceso de separación suele entorpecer las negociaciones legales y alimentar una falsa esperanza de reconciliación.

En el aspecto de la sociedad compartida, la recomendación principal es evitar que los hijos se conviertan en mensajeros o árbitros de las peleas entre adultos. Este fenómeno, denominado “triangulación”, es sumamente perjudicial para el desarrollo infantil. Romanelli enfatiza que la pareja debe preparar el anuncio de la separación de forma conjunta, resolviendo dudas y asegurando a los niños que ellos no tienen ninguna responsabilidad en la decisión.

Las estrategias de un psicólogo par gestionar el divorcio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a la amistad, forzar un vínculo cercano de forma prematura carece de realismo. El especialista aconseja otorgar espacio y tiempo suficiente para que cada parte elabore su pérdida. Con el transcurrir de los años, si existe voluntad mutua y sanidad emocional, podrá florecer una amistad real. Lo prioritario debe ser siempre una relación de coparentalidad respetuosa que brinde seguridad a los hijos frente al nuevo esquema familiar.

La perspectiva de Assael Romanelli ofrece una herramienta valiosa para transitar esta crisis vital con mayor comprensión. Aceptar que el divorcio se compone de tres separaciones distintas es el primer paso fundamental para sanar y encaminarse hacia una nueva etapa de vida.

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