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Guía de primeros auxilios: Cómo actuar ante una crisis de epilepsia

Las convulsiones se definen como episodios derivados de una actividad eléctrica atípica en el cerebro, los cuales pueden manifestarse mediante movimientos involuntarios bruscos, la pérdida del conocimiento o diversas alteraciones en los sentidos. Poseer el conocimiento necesario para intervenir adecuadamente frente a alguien que atraviesa este proceso es determinante para prevenir lesiones físicas y evitar el desarrollo de complicaciones de salud de mayor gravedad. En este sentido, resulta vital dominar las maniobras de primeros auxilios básicas y saber cómo reaccionar ante un posible paro cardiorrespiratorio.

Protocolo de acción durante el episodio

Al presenciar que un individuo comienza a convulsionar, el primer paso fundamental es mantener la serenidad y verificar que el entorno sea seguro para el afectado. Es imperativo retirar cualquier objeto circundante que represente un riesgo de golpe o herida, tales como mobiliario, herramientas o cualquier superficie de gran dureza. Bajo ninguna circunstancia se debe intentar sujetar con fuerza a la persona ni tratar de limitar sus movimientos corporales, puesto que dicha acción podría ocasionar fracturas o daños musculares.

En la medida de lo posible, se recomienda colocar al paciente de costado, aplicando la denominada posición de recuperación. Esta técnica es esencial para garantizar que las vías respiratorias permanezcan despejadas, impidiendo que fluidos como la saliva o el vómito provoquen una asfixia por obstrucción. Asimismo, se debe resguardar la cabeza utilizando un elemento amortiguador, como una prenda de vestir doblada o una almohada, con el fin de evitar traumatismos craneales contra el suelo.

Asegurar y prevenir lesiones es un aspecto clave de la respuesta a una persona que sufre convulsiones. Foto: (iStock)

Mientras transcurre la crisis, es importante que el acompañante cronometre la duración del evento y observe detalladamente los síntomas presentes, entre ellos la rigidez, las sacudidas musculares, la posible pérdida de control de esfínteres o variaciones en el ritmo de la respiración. Estos datos serán de gran valor para el personal médico que realice la evaluación posterior. Un punto crítico es no introducir objetos en la boca de quien convulsiona; este es un mito persistente y peligroso que puede derivar en asfixia, lesiones en la mandíbula o daños dentales severos.

¿Qué medidas tomar tras la finalización de la convulsión?

Una vez que los movimientos cesan, es habitual que la persona experimente un estado de desorientación, somnolencia o confusión. Es necesario permanecer a su lado brindándole tranquilidad y explicándole con voz pausada lo ocurrido. Se debe permitir que el afectado descanse y, si es factible, ayudarlo a ubicarse en un sitio cómodo. Es fundamental restringir de inmediato actividades de riesgo como subir gradas, manipular maquinaria o conducir vehículos.

La asistencia de los servicios de emergencia debe solicitarse de forma inmediata si se cumplen las siguientes condiciones:

  • Si el episodio se prolonga por más de cinco minutos.
  • En caso de que ocurran convulsiones sucesivas sin que la persona recupere la conciencia entre ellas.
  • Si persisten dificultades para respirar tras el evento.
  • Si se producen lesiones de consideración durante la crisis.
  • Cuando se trata de la primera convulsión que experimenta el individuo en su vida.

Primeros auxilios ante convulsiones: consejos que todos deberían conocer. Foto: (iStock)

En escenarios de extrema urgencia donde el paciente sufra un paro cardíaco o respiratorio durante la crisis, se debe proceder sin demora a realizar la reanimación cardiopulmonar (RCP).

Para ello, se debe situar a la persona sobre una superficie plana y rígida, iniciando compresiones torácicas profundas en el centro del pecho. El ritmo recomendado debe ser de 100 a 120 compresiones por minuto. Si se cuenta con el entrenamiento adecuado, estas pueden alternarse con ventilaciones. De haber un desfibrilador externo automático (DEA) cerca, se deben seguir fielmente sus instrucciones sonoras mientras se espera el arribo de la ambulancia.

Ante cualquier caso de epilepsia, la instrucción previa en soporte básico de vida es una herramienta poderosa para minimizar peligros. Actuar con calma, proteger la integridad física y saber identificar los signos de alerta máxima son acciones que, en última instancia, tienen el potencial de salvar vidas.

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