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Expertos proponen educación emocional y regulación digital para proteger a la niñez

En el marco del proceso de socialización y tratamiento del Proyecto de Ley Reformatoria al Código de la Niñez y Adolescencia para Reforzar el Derecho a la Dignidad, Reputación, Honor e Imagen de Niños, Niñas y Adolescentes, la Comisión de Niñez y Adolescencia recibió las comparecencias de José Lorente, especialista en intervención cognitivo-conductual, y de Pamela Pincay, experta en el tratamiento de niñas, niños y adolescentes.

Lorente señaló que el análisis de las reformas al Código de la Niñez y Adolescencia debe realizarse desde la psicología del desarrollo, considerando el proceso evolutivo cognitivo, emocional y social de niñas, niños y adolescentes. Indicó que, si bien la propuesta busca proteger la identidad y dignificar la imagen de este grupo etario, su eficacia depende de un enfoque preventivo articulado entre instituciones educativas, sociales y de salud, debido a la complejidad que implica regular el uso de redes sociales.

Explicó que, durante la adolescencia, se construyen la identidad, el sentido de pertenencia y el pensamiento abstracto, por lo que una restricción inadecuada puede afectar la autoestima, aumentar la ansiedad social y distorsionar la autoimagen. No obstante, destacó como beneficio potencial de la reforma la disminución del ciberacoso y de la exposición a estándares irreales de belleza, factores asociados a síntomas depresivos e ideación suicida. Por ello, subrayó la necesidad de evaluar los pros y contras de la reforma con criterios técnicos, priorizando la salud mental y el desarrollo integral de la niñez y adolescencia.

Por su parte, Pincay afirmó que el debate sobre el uso de redes sociales en la niñez y adolescencia no es únicamente tecnológico, sino que involucra el desarrollo humano, la salud mental y la garantía de derechos. Advirtió que, en la adolescencia temprana, existen mayores niveles de vulnerabilidad frente a la presión social y a los riesgos digitales, como el ciberacoso, el grooming y el sexting, cuyos efectos pueden persistir en el tiempo y amplificarse.

Enfatizó que la protección no debe basarse solo en prohibiciones, sino en una combinación de regulación con alfabetización digital, educación emocional y corresponsabilidad entre el Estado, las familias y las plataformas tecnológicas. Propuso un enfoque progresivo según la edad: restricciones y verificaciones para niños más pequeños, acceso condicionado en etapas intermedias y mayor autonomía con controles reforzados para adolescentes mayores, destacando que cualquier norma debe garantizar la verificación de edad, la protección de datos personales y mecanismos efectivos de denuncia para reducir de manera eficaz el daño digital.

MEV

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