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Estudio detecta plomo y metales pesados en fórmulas para bebés

El pasado 4 de marzo de 2026, una investigación publicada por la organización Consumer Reports alertó sobre la presencia de niveles detectables de metales pesados en diversas fórmulas infantiles distribuidas en Estados Unidos. El informe detalla el hallazgo de sustancias como plomo, arsénico y compuestos químicos conocidos como PFAS en productos utilizados habitualmente para la nutrición de lactantes, lo que ha generado preocupación entre las familias que dependen de estas marcas comerciales.

El análisis técnico realizado por la entidad abarcó una amplia gama de productos, incluyendo presentaciones en polvo, fórmulas líquidas y opciones alternativas de carácter hipoalergénico. Los resultados revelaron que más de la mitad de los artículos analizados contenían concentraciones que sobrepasan los límites sugeridos por diversos organismos internacionales, a pesar de que estas cifras no contravienen las normativas vigentes en territorio estadounidense.

Este panorama surge en un momento de intensa discusión sobre los protocolos de seguridad en la industria de alimentos para niños. Mientras el Congreso estadounidense revisa propuestas para endurecer la supervisión del sector, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha admitido que, actualmente, no se han establecido límites legales específicos para la presencia de metales pesados en las fórmulas para bebés.

Análisis de marcas y presencia de contaminantes

El reporte detallado de Consumer Reports logró identificar trazas de plomo, arsénico y PFAS en una diversidad de productos, que van desde marcas de renombre hasta opciones de marca blanca en supermercados. Los datos son claros: al menos 25 de las 49 fórmulas evaluadas presentaron niveles de contaminación detectables. Es importante señalar que empresas como Abbott Nutrition y Mead Johnson controlan aproximadamente el 50% del mercado en el país, junto con Perrigo, que se encarga de la fabricación para diversas cadenas minoristas.

En cuanto a las fórmulas líquidas, la investigación determinó que ocho de las veintitrés muestras analizadas no mostraron restos de estos metales o presentaban niveles considerados bajos. No obstante, el resto de los productos analizados exhibió la presencia de al menos uno de los químicos mencionados en dosis variables, patrón que se repitió en las fórmulas alternativas e hipoalergénicas.

Ante estos hallazgos, las compañías del sector han emitido sus posturas. Desde Abbott se comunicó que

“las fórmulas infantiles de Abbott son seguras y los padres pueden utilizarlas con confianza”

. Por su parte, la empresa Mead Johnson defendió sus procesos asegurando que sus productos

“cumplen o superan los estándares regulatorios de Estados Unidos y organismos internacionales, incluidos los límites de la Unión Europea para metales pesados”

.

Más de la mitad de las fórmulas infantiles analizadas superaron los límites recomendados de metales pesados según estándares internacionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Riesgos asociados a los químicos detectados

El estudio puso especial énfasis en la detección de plomo, arsénico y las denominadas sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidos popularmente como “químicos eternos”. Según las advertencias de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), una exposición constante y prolongada a este tipo de compuestos tiene el potencial de perjudicar el desarrollo del sistema neurológico y elevar las probabilidades de enfermedades durante la niñez.

Respecto al plomo, la postura de la FDA es tajante al indicar que no existe un nivel de exposición que pueda considerarse seguro para un niño. El arsénico, por otro lado, puede llegar a las fórmulas a través del agua utilizada en su producción, ya que se encuentra de forma natural en el entorno. Finalmente, las PFAS son elementos sintéticos que poseen la capacidad de acumularse tanto en el cuerpo humano como en el medio ambiente, incrementando su peligrosidad según criterios de la EPA.

A pesar de que Consumer Reports aplicó los estándares más rigurosos, comparables con los límites europeos, la realidad regulatoria en Estados Unidos muestra un vacío, pues la FDA confirmó que no existen umbrales máximos de cumplimiento obligatorio para estos elementos en las fórmulas infantiles en la actualidad.

La respuesta de la FDA y medidas de vigilancia

Como ente regulador del comercio de alimentos, la FDA reconoce la falta de límites legales establecidos para estas sustancias, aunque afirma mantener una vigilancia constante. En el año 2024, la agencia puso en marcha la estrategia denominada Closer to Zero, cuyo fin es aminorar la exposición de los menores a metales pesados, si bien este plan se ha enfocado mayormente en alimentos sólidos.

Asimismo, se implementó la Operation Stork Speed para agilizar la detección de contaminantes en la industria. La posición oficial de la agencia subraya que:

“la exposición a metales pesados debe minimizarse lo más posible, especialmente en poblaciones vulnerables como los lactantes”

. La recomendación para los representantes es seguir estrictamente las guías de preparación y mantener comunicación constante con pediatras.

La FDA reconoce que aún no existen límites legales para plomo, arsénico y PFAS en fórmulas infantiles en Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alternativas y recomendaciones para el consumidor

A pesar de los resultados preocupantes, la organización identificó que todavía existen opciones seguras. Varias fórmulas en el mercado operan sin rastros detectables de metales o bajo los parámetros de la Unión Europea. Se destacó que ocho fórmulas líquidas pasaron las pruebas sin presentar contaminantes.

Para proteger la salud de los lactantes, se han emitido las siguientes recomendaciones:

  • Verificar siempre la certificación y procedencia del producto.
  • Evitar la elaboración de fórmulas caseras bajo cualquier circunstancia.
  • Utilizar agua potable de calidad garantizada para la mezcla de polvos.
  • Consultar los listados de productos aprobados que figuran en programas de asistencia como el WIC (Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños).

Postura de la industria y el gremio de fabricantes

Las grandes corporaciones del sector han reiterado que la seguridad es su prioridad. Abbott Nutrition manifestó que sus artículos cumplen con las normativas internacionales más exigentes, mientras que Mead Johnson enfatizó que sus lotes atraviesan protocolos de análisis exhaustivos para reducir cualquier material no deseado. Ambas empresas coinciden en que muchos metales pesados están presentes de forma inevitable en el entorno natural.

La Infant Nutrition Council of America (INCA), que agrupa a los fabricantes del país, ha expresado su respaldo a que se definan estándares científicos claros. El gremio espera que la FDA establezca límites precisos que sirvan de guía tanto para la industria como para los profesionales de la salud y los padres de familia.

Ocho fórmulas líquidas analizadas resultaron libres o con bajos niveles de metales pesados, según Consumer Reports. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Propuestas legislativas en el Congreso

Desde el año 2025, se tramita en el legislativo estadounidense un proyecto de ley denominado Protect Infant Formula from Contamination Act. Esta iniciativa, liderada por el senador Gary Peters, busca imponer la obligación de informar a la FDA sobre cualquier hallazgo de contaminación o errores en el etiquetado en un plazo máximo de un día hábil.

Dicha propuesta legislativa recibió el visto bueno de la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado en enero de 2026. El objetivo central es robustecer los mecanismos de alerta y control para prevenir riesgos sanitarios en la población infantil.

Consejos finales para padres y cuidadores

Ante la inquietud generada, los expertos insisten en no recurrir a fuentes de información que no estén certificadas. Es fundamental acudir a la supervisión pediátrica y evitar la preparación de fórmulas artesanales. La FDA dispone de un portal web donde se pueden consultar de forma periódica las alertas vigentes sobre productos de alimentación infantil.

Las autoridades de salud y Consumer Reports recomiendan a los padres utilizar solo agua potable y fórmulas certificadas para la alimentación infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hacia una nueva regulación en la nutrición infantil

Los hallazgos presentados por Consumer Reports ponen de manifiesto la urgencia de actualizar el marco normativo para las fórmulas en Estados Unidos. Mientras las empresas defienden sus estándares de calidad, la presión social y legislativa parece encaminada a lograr una mayor transparencia y la creación de protocolos obligatorios que aseguren la inocuidad de estos productos esenciales.

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