Establecer una relación sentimental duradera y saludable requiere mucho más que el simple magnetismo de los primeros encuentros o la adrenalina del enamoramiento inicial. Según los expertos en salud mental, la confianza, el respeto mutuo, una comunicación fluida y la fijación de límites claros constituyen los cimientos indispensables para cualquier convivencia sana. En ausencia de estos pilares, lo que comenzó con gran ilusión puede derivar rápidamente en un proceso de desgaste emocional e incertidumbre.
No obstante, identificar dinámicas de pareja perjudiciales no siempre resulta sencillo al comienzo. Ciertas actitudes negativas suelen camuflarse bajo la apariencia de espontaneidad, un temperamento fuerte o un sentido del humor particular. Con frecuencia, estas conductas se aceptan como parte de la personalidad del otro bajo la premisa de “así es su forma de ser”, hasta que el malestar se vuelve crónico y la relación se deteriora profundamente.
Ante este escenario, la reconocida psicóloga Silvia Severino, conocida en plataformas como TikTok bajo el usuario @silviaseverinopsico, ha difundido una serie de advertencias sobre comportamientos que no deberían pasarse por alto. La profesional es tajante al realizar su recomendación:
“Nunca salgas con una persona que piense que estas siete cosas son normales”.

Conflictos de límites y la búsqueda de validación
La primera advertencia de Severino se centra en el manejo del círculo social y la claridad en las amistades. La especialista señala que es un error normalizar el hecho de
“tener amigos que claramente quieren algo más. Eso no es inocencia, es falta de límites o necesidad de atención”.
Si bien mantener amistades es saludable, el conflicto surge cuando se toleran coqueteos o insinuaciones que vulneran la seguridad de la pareja. La falta de una postura firme frente a terceros suele ser un foco constante de desconfianza.
El segundo punto crítico involucra la necesidad imperativa de reconocimiento en entornos digitales. Para la psicóloga, la exposición constante en redes no siempre refleja seguridad personal:
“No es autoestima, es hambre de aprobación externa”.
Cuando el bienestar individual depende de los likes o comentarios de extraños, el vínculo afectivo real corre el riesgo de quedar desplazado frente a esta búsqueda insaciable de validación externa.
Asimismo, Silvia Severino alerta sobre el peligro de disfrazar el maltrato verbal con supuesta comicidad. Sostiene que no se debe
“normalizar faltas de respeto como en broma. Lo que hoy es risa, mañana es desprecio. El respeto no se negocia”.
Los comentarios sarcásticos o humillantes, aunque se presenten como chistes inofensivos, terminan por destruir la autoestima y generan una jerarquía dañina en la pareja donde uno hiere y el otro simplemente tolera.

El peso del pasado y la responsabilidad afectiva
Otro factor determinante es el estado emocional respecto a vivencias previas y ex parejas. La psicóloga advierte sobre el riesgo de
“vivir anclada al pasado. Ex, dramas, heridas sin sanar. Si no ha sanado, te usará como anestesia y eso siempre acaba mal”.
Cuando una persona no ha cerrado sus ciclos anteriores, suele utilizar el nuevo vínculo como un refugio temporal o «parche» para mitigar su dolor, impidiendo la construcción de un proyecto sólido y compartido.
En cuanto a la responsabilidad afectiva, Severino destaca la importancia de admitir los propios errores para el crecimiento mutuo. Un comportamiento alarmante es
“victimizar siempre y no asumir responsabilidad. Nunca es su culpa, nunca aprende, nunca cambia”.
En una unión equilibrada, ambos integrantes deben ser capaces de reflexionar sobre sus fallos; de lo contrario, cualquier desacuerdo se vuelve un ataque personal sin solución.
Un punto esencial en su análisis es la interpretación de los límites personales. La experta aclara que un error común es
“llamar control a cualquier límite que tú pongas. Esta es la clave. Si no tolera límites, no quiere una relación, quiere hacer lo que le da la gana sin consecuencias”.
Es fundamental entender que poner límites no equivale a controlar al otro, sino a salvaguardar la propia integridad y el bienestar de la convivencia.
Para concluir, Silvia Severino enfatiza que la consideración hacia el otro no es algo que se garantice de una vez y para siempre. Advierte sobre la equivocación de
“pensar que el respeto se da por sentado y no se cuida. El respeto se construye a diario. Cuando se pierde, no vuelve”.
El respeto mutuo debe ser una práctica constante, basada en la coherencia y el cuidado diario de las acciones y palabras para evitar daños irreparables.
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