El mandatario de los colombianos, Gustavo Petro, ha vuelto a pronunciarse sobre la crítica situación bélica que atraviesa el Medio Oriente. Este panorama se ha agravado tras las recientes ofensivas de Estados Unidos e Israel en territorio iraní, operaciones que culminaron con el fallecimiento de Alí Jamenei, quien fuera el líder supremo de Irán, además de otras figuras de alto rango dentro de dicha administración.
En este contexto, el jefe de Estado colombiano manifestó su respaldo a la postura adoptada por el presidente de España, Pedro Sánchez, de evitar cualquier tipo de colaboración en la guerra contra la nación iraní. Petro calificó como ilegales las incursiones ejecutadas bajo las órdenes de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, extendiendo la misma calificación a las respuestas armadas que han ejecutado las fuerzas de Irán.

A través de su cuenta oficial en la red social X, el presidente analizó las causas profundas que, según su visión, alimentan esta crisis:
“Las acciones militares ilegales no se pueden aceptar. Ni la agresión ni el bombardeo a embajadas. Lo que está detrás de este conflicto es la renuncia a hacer de Palestina un estado independiente y el mercado del petroleo (sic)”
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Una propuesta de paz y soberanía
Ante la gravedad de los hechos, Colombia presentará formalmente la iniciativa de realizar una “conferencia de paz” bajo el auspicio del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El objetivo central es alcanzar un consenso definitivo entre Israel y Palestina —quienes mantienen un cruento enfrentamiento que involucra al grupo Hamas— que permita el reconocimiento mutuo de la soberanía estatal de ambas partes.
Sumado a esto, el presidente colombiano pretende que en dicho encuentro se logre un pacto global para la creación de zonas totalmente libres de armamento nuclear, abarcando regiones como América Latina y el propio Medio Oriente. Según detalló el mandatario, la meta es que esto se mantenga
“Hasta que el mundo no tenga armas nucleares, excepto las necesarias para la defensa del planeta de meteoritos y similares y reguladas por un organismo multilateral espacial”
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Escalada de violencia y represalias militares
Pese a los múltiples exhortos diplomáticos y llamados a la pacificación realizados por naciones como Colombia, los enfrentamientos en la región no dan tregua. Durante las primeras horas del martes 3 de marzo de 2026, las fuerzas iraníes ejecutaron ataques con drones dirigidos a la sede diplomática de Estados Unidos en Riad (Arabia Saudita) y a la instalación aérea de Sheikh Isa, situada en Bahréin.
En contraparte, las fuerzas militares de Israel confirmaron la realización de incursiones estratégicas en Teherán, específicamente contra la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y un centro de formación para oficiales. En un reporte oficial, las autoridades israelíes detallaron lo siguiente:
“Anoche, la Fuerza Aérea lanzó un ataque contra edificios gubernamentales y de seguridad dentro del complejo de comando del régimen terrorista iraní en el corazón de Teherán”
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Rechazo oficial desde la diplomacia colombiana
Previamente, el pasado 28 de febrero de 2026, tras conocerse los bombardeos autorizados por Donald Trump y Benjamín Netanyahu, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia publicó un pronunciamiento oficial condenando los actos violentos. La Cancillería hizo especial énfasis en las numerosas bajas civiles registradas, señalando que estas acciones golpean de forma devastadora a personas ajenas a las decisiones del régimen de Irán.

En su comunicado, el Gobierno colombiano subrayó la crisis humanitaria que se desprende de la guerra:
“El uso de la fuerza solo profundiza el dolor, alimenta el odio y multiplica el sufrimiento de quienes no participan en las decisiones políticas ni militares. Son las familias, los niños, las mujeres y los trabajadores, quienes pagan con su vida y su dignidad las consecuencias de esta confrontación”
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Finalmente, se realizó un llamado urgente a las potencias involucradas para frenar las hostilidades y acogerse estrictamente al derecho internacional humanitario. El Gobierno de Colombia insistió en que la comunidad internacional debe actuar con firmeza para impedir una escalada que comprometa la estabilidad de todo el planeta, recalcando que la paz debe ser la prioridad inmediata.
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