Las fuerzas armadas de Israel han procedido este martes con el posicionamiento de nuevos contingentes militares en diversos sectores del sur de Líbano. Esta maniobra se ejecuta en el marco de una intensa ofensiva aérea que ya ha dejado un saldo superior a las 50 víctimas mortales. La escalada de violencia se produce como reacción al lanzamiento de proyectiles desde suelo libanés, tras el deceso del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, durante operaciones de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Refuerzo de la 91º División
A través de un comunicado oficial, el mando militar detalló que estas acciones se realizan de manera simultánea a la denominada operación ‘León Rugiente’, la cual fue dirigida contra Irán el pasado sábado. En este escenario, efectivos de la 91º División se encuentran operando activamente en múltiples localizaciones del área meridional de Líbano, con el fin de establecer un robusto sistema de defensa avanzada.
Objetivos estratégicos de la operación
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han manifestado que sus esfuerzos actuales están orientados a garantizar el bienestar de los ciudadanos que residen en la zona norte de su territorio. Para cumplir con este propósito, están ejecutando ataques de gran alcance contra la infraestructura de Hezbolá, buscando neutralizar cualquier peligro latente.
«Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están trabajando para crear una capa adicional de seguridad para los residentes del norte a través de ataques extensos contra infraestructura de Hezbolá, con el objetivo de evitar amenazas y evitar intentos de infiltración en el Estado de Israel»
Con estas tácticas, el ejército busca blindar la frontera y frustrar cualquier posibilidad de incursión terrestre dentro del Estado de Israel, mientras mantienen la presión militar sobre las capacidades operativas de las milicias en la región.
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