El lanzamiento oficial de ‘Romería’ en las salas de cine el pasado mes de septiembre marcó el cierre de la aclamada trilogía sobre la familia de la cineasta Carla Simón. Esta producción ha logrado destacar en la industria cinematográfica al recibir seis nominaciones para los prestigiosos Premios Goya. En esta ocasión, la directora traslada el foco narrativo hacia Galicia, aprovechando diversos enclaves de las Rías Baixas para integrarlos como un personaje más de la historia, tal como lo hizo previamente en sus obras ‘Verano 1993’ y ‘Alcarràs’. Los escenarios principales se centran en Vigo y Pontevedra, urbes que aportan una invaluable riqueza patrimonial al relato.
La cinta ‘Romería’ se presenta como una exploración sumamente íntima de los orígenes de Simón, enfocándose en la vida de sus progenitores biológicos y los vínculos con una familia con la que apenas mantenía contacto. Según palabras de la propia directora, el proyecto nace del deseo de confrontar
“la frustración de no poder entender bien mi memoria familiar y la historia de amor de mis padres. Y contándomela a mí misma, también la dejo para mis hijos”
.
La conexión con la tierra gallega es evidente mediante una meticulosa elección de escenarios que trascienden lo estético para volverse fundamentales en la trama. El corazón de la filmación se halla en el Casco Vello de Vigo. Este barrio histórico fue transformado para recrear las festividades del año 2004, así como diversas atmósferas que evocan la década de los ochenta. 
Al recorrer las zonas filmadas en sus calles, se pueden hallar sitios emblemáticos como la Praza da Constitución, epicentro social de la vida local. También destacan la calle Pescadería, famosa por la oferta de ostras, y la calle Cesteiros, donde conviven la artesanía y la hostelería. Un punto destacado en la arquitectura es la Casa de Ceta, una edificación que data del siglo XV y es pieza clave del patrimonio urbano de la zona.
Monumentos, miradores y el litoral
La herencia espiritual y monumental de Vigo aparece retratada en la Concatedral de Santa María, un templo de estilo neoclásico edificado en 1811 sobre una estructura previa. En este sitio resalta un curioso Reloj de Sol con una orientación atípica. Por otro lado, el Mercado de O Berbés, con su larga trayectoria comercial, mantiene viva la esencia de las prácticas de venta tradicionales. 
Uno de los puntos visuales más fuertes de la película es el Miradoiro da Oliveira, ubicado en el Paseo de Alfonso XII. Desde allí, los espectadores pueden apreciar una vista panorámica de la ría de Vigo, el puerto y las Islas Cíes. El nombre de este mirador rinde homenaje a un olivo plantado allí, un símbolo de la ciudad vinculado históricamente a los templarios, que cobra un lugar central en diversas escenas del largometraje.
El entorno marino es otro pilar fundamental de la narrativa visual. Escenarios como la playa Tombo do Gato, reconocida por su silueta de media luna y apodada ‘playa de la fuente’ por su manantial, y la playa da Fonte en el sector de Samil, fueron seleccionados para el rodaje. Ambas locaciones cuentan con la distinción de Bandera Azul. 
La playa Tombo do Gato destaca por su crecimiento durante la marea baja y su agradable área ajardinada próxima al sendero azul. Asimismo, la isla residencial de Toralla, accesible por un puente y de ingreso restringido, prestó su único arenal orientado al sur para el desarrollo de secuencias específicas.
Pontevedra y el entorno de las Rías Baixas
Aunque el peso escénico recae en Vigo, la ciudad de Pontevedra funciona como una localización secundaria de gran importancia. En su núcleo histórico se capturaron imágenes en espacios icónicos como la Plaza de la Leña, famosa por sus casas de granito, sus balconadas floridas y un cruceiro del siglo XV. Este entorno se vincula con los edificios del Museo Provincial y el puente García Flórez, retratando fielmente la arquitectura y la vida social gallega. 
La producción también extendió su rastro por otros puntos de las Rías Baixas, como la conocida pastelería Solla en Pontevedra. En Vigo, el mapa de rodaje se completó con locaciones en los Astilleros Armada y dependencias del Ayuntamiento, que fueron adecuadas para simular un despacho notarial. Finalmente, la integración de estos paisajes y tradiciones ha otorgado a ‘Romería’ una identidad visual profundamente vinculada al territorio y a la narrativa de Carla Simón.
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