El territorio de Perú atraviesa una situación crítica durante la temporada climática de 2026 que ha dejado un saldo devastador. De acuerdo con los balances oficiales proporcionados por el Ministerio de Salud (Minsa), hasta el corte del 2 de marzo, la cifra de víctimas mortales se ha elevado a 41 fallecidos, registrándose además una persona desaparecida. La magnitud del desastre ha obligado a declarar el estado de emergencia en, al menos, 246 distritos distribuidos en 14 regiones del país.
Las inclemencias del tiempo han desencadenado deslizamientos, el fenómeno de huaicos y la reactivación de múltiples quebradas. Estas condiciones geográficas adversas han obstaculizado severamente el acceso terrestre, dificultando que miles de ciudadanos reciban la atención médica necesaria en diversos puntos de la geografía nacional.
Una de las zonas más golpeadas es Arequipa, donde se reportan daños estructurales de consideración tanto en viviendas como en infraestructura pública. El balance sanitario actual detalla la existencia de 56 personas lesionadas; de este grupo, 48 ya han recibido el alta médica, mientras que siete ciudadanos permanecen bajo observación hospitalaria.
Infraestructura sanitaria bajo presión
La red de salud nacional no ha sido ajena al impacto de la naturaleza. Actualmente, 633 establecimientos de salud se encuentran operando en condiciones precarias debido a las filtraciones y daños, mientras que cuatro centros permanecen totalmente inoperativos.
Como medida de respuesta inmediata, el Minsa ha puesto en marcha el “Centro de Emergencia Sanitaria ante lluvias a nivel nacional”. Esta plataforma tecnológica permite la centralización de datos en tiempo real sobre las carencias y afectaciones en cada rincón del país, organizando la información por departamento, provincia y distrito. Gracias a esta herramienta, las autoridades pueden monitorear la vigilancia epidemiológica y la operatividad de los servicios de forma constante.
“la salud de la población está siendo atendida con prioridad”
El titular de la cartera de Salud, Luis Quiroz Avilés, enfatizó que estos informes diarios son vitales para mantener una “sala situacional activa”. Según el funcionario, este sistema de monitoreo permite ejecutar acciones de contingencia inmediatas para salvaguardar el bienestar de los damnificados.

Crisis epidemiológica y despliegue de brigadas
Más allá de los daños materiales, la acumulación de agua ha generado una segunda crisis: el incremento acelerado de casos de dengue y otras patologías infecciosas. El viceministro de Salud, Leonardo Rojas, lanzó una alerta sobre el crecimiento sostenido de esta enfermedad, con especial preocupación en la región de San Martín, donde ya se contabilizan más de mil casos en las últimas semanas. El sistema de vigilancia también mantiene bajo estricto control el aumento de:
- Enfermedades diarreicas agudas.
- Infecciones respiratorias.
- Leptospirosis.
Para mitigar estos riesgos, se ha ordenado un despliegue masivo de personal. El Minsa ha movilizado más de 700 brigadas sanitarias, compuestas por cerca de 4.000 profesionales de la salud. Este contingente humano se encarga de la evaluación de daños en territorio y de brindar asistencia clínica directa en las zonas de mayor vulnerabilidad.
Adicionalmente, se han establecido puestos médicos de avanzada y se ha potenciado la estrategia conocida como “Minsa Móvil”. Esta iniciativa busca trasladar especialistas y distribuir kits de emergencia con medicamentos esenciales a las poblaciones que han quedado aisladas por los desastres naturales.
Respecto a la disponibilidad de recursos para internación, las autoridades confirmaron que existen 1.967 camas disponibles en la red hospitalaria nacional, distribuidas de la siguiente manera: 54 para cuidados intensivos (UCI), 1.540 para hospitalización general y 373 camillas destinadas a emergencias. El objetivo principal es garantizar que ningún paciente se quede sin atención, pese a los daños en la infraestructura física.
Pronóstico extendido en el norte: Tumbes y Piura
Las proyecciones climáticas no son alentadoras para el norte del país. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que las precipitaciones en Piura y Tumbes se intensificarán significativamente. Se estima que las lluvias podrían prolongarse hasta el mes de abril debido a la influencia de nuevas ondas Kelvin cálidas.
A pesar de un breve descenso en la temperatura del océano, los expertos prevén un nuevo calentamiento de las aguas que reactivará el ciclo de lluvias. Este escenario no solo amenaza la infraestructura vial y la agricultura, sino que agrava el riesgo sanitario ante la proliferación de criaderos de mosquitos transmisores del dengue.
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