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Tráfico de mercurio del CJNG: la crisis que devasta la Amazonía

Más allá de su conocido dominio en la producción de metanfetamina y las redes de distribución de fentanilo, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha estructurado un sólido entramado delictivo con consecuencias ecológicas devastadoras: el comercio ilegal de mercurio.

Esta organización criminal opera desde yacimientos en el estado de Querétaro hasta enclaves clandestinos en plena Amazonía. El metal pesado recorre miles de kilómetros con el fin de abastecer la minería de oro ilegal, dejando a su paso una estela de contaminación que resulta prácticamente irreversible para los ecosistemas.

La ruta del metal: de Querétaro al corazón de Sudamérica

Uno de los focos principales de esta operación es la mina Los Santos, ubicada en la localidad de Bucareli, Querétaro. Según informes de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), el mercurio obtenido en esta zona es trasladado mediante rutas marítimas y terrestres bajo el control total del CJNG, teniendo como destino final las selvas de Perú, Bolivia y Colombia.

Incautan 40 toneladas de mercurio en el puerto del Callao. (Foto: infobae Perú/X: @ELDEBATE)

La degradación de la Amazonía ocurre debido a que este metal es un insumo indispensable en las actividades mineras ilícitas para separar el oro de los sedimentos. Durante esta práctica, el mercurio se vierte sin control en ríos y suelos, transformándose en elementos altamente tóxicos que se infiltran en la cadena alimenticia.

Este fenómeno no solo aniquila la fauna silvestre, sino que golpea directamente a las poblaciones humanas, provocando afecciones neurológicas graves y patologías crónicas. El resultado es una pérdida masiva de biodiversidad y una alteración profunda de los ciclos ecológicos en la región amazónica.

“Más de 200 toneladas de mercurio han salido de México hacia la Amazonía”

El informe técnico señala que el CJNG ha logrado diversificar sus ingresos mediante este tráfico. La EIA ha documentado que el valor del mercurio en el mercado negro ha escalado hasta los 330 dólares por kilogramo, desatando una verdadera “fiebre del mercurio” entre los grupos del crimen organizado, cuya rentabilidad compite con la de la cocaína o el oro.

Contenedor inspeccionado en el Callao transportaba mercurio camuflado en 20 toneladas de piedra chancada. 
Foto de difusión

Las investigaciones revelan que el insumo sale de territorio mexicano camuflado como piedra chancada o grava, utilizando contenedores con capacidad de hasta 20 toneladas. Entre los años 2017 y 2023, aproximadamente el 74% de los cargamentos bajo sospecha se dirigieron hacia Perú, nación que ha registrado un incremento notable en enfermedades vinculadas a la exposición a este químico.

En territorio peruano, el material se acopia en ciudades como Arequipa para luego ser enviado a enclaves de minería ilegal en Madre de Dios, donde la demanda mensual ronda las 1.5 toneladas. Asimismo, se ha verificado que las rutas de distribución alcanzan Colombia, pasando por nodos logísticos como Medellín.

El interés estratégico del crimen en la minería

Para organizaciones como el CJNG y otros grupos delictivos, la minería representa una oportunidad económica masiva y un entorno de baja supervisión legal. Este sector genera anualmente más de 330 mil millones de pesos, superando con creces las ganancias obtenidas por actividades como la extorsión.

Desde Concordia hasta Puebla, los cárteles han sistematizado la extorsión, el robo y el control de minas. (Anayeli Tapia/Infobae)

Además de la rentabilidad, los minerales ofrecen una plataforma ideal para el lavado de activos. Metales como el oro y la plata pueden mezclarse fácilmente con la producción lícita, lo que hace casi imposible su rastreo por parte de las autoridades financieras.

El control de estas zonas extractivas no solo otorga beneficios monetarios, sino también poder territorial. Esto permite a los cárteles desplazar comunidades enteras, asegurar insumos críticos y utilizar la violencia para mantener el control social. De esta forma, las organizaciones criminales se consolidan como consorcios multifacéticos capaces de resistir las acciones del Estado.

Actualmente, existen siete recursos minerales que son prioridad para los cárteles debido a su alta demanda y valor estratégico:

  • Oro: Principal objetivo por su precio de mercado y facilidad para el blanqueo de capitales.
  • Plata: Aprovechando que México es líder mundial, los cárteles controlan diversas minas de este metal.
  • Cobre: Fundamental para la construcción y electricidad; su tráfico ilegal es una fuente de ingresos creciente.
  • Litio: Un mineral estratégico para la tecnología con yacimientos bajo vigilancia en el norte del país.
  • Mercurio: Esencial para la minería artesanal, extraído y exportado por el CJNG hacia el sur del continente.
  • Barita: Recurso vital para la industria petrolera, explotado bajo regímenes criminales.
  • Hierro: Clave para la siderurgia y controlado históricamente por grupos como los Caballeros Templarios.

En conclusión, el dominio de estos recursos no solo garantiza flujos de dinero millonarios, sino que permite a los grupos criminales ejercer un dominio absoluto sobre amplias regiones de la geografía nacional e internacional.

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