La incertidumbre se ha apoderado de la población en Cuba, donde muchos ciudadanos cuestionan si el gobierno comunista será el próximo objetivo de la administración de Donald Trump. El clima de tensión se intensificó tras recientes operativos de seguridad interna en la capital.
Vigilancia y planes de contingencia en La Habana
Hace pocas semanas, oficiales de contrainteligencia pertenecientes al Ministerio del Interior de Cuba realizaron visitas puerta a puerta en sectores cercanos a instalaciones militares en La Habana. Según delegados barriales del Partido Comunista, estos agentes, que vestían de civil, recopilaron información detallada sobre los residentes de decenas de viviendas.
Esta movilización responde a los recientes eventos en Venezuela, donde una incursión de Estados Unidos en la capital resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y el fallecimiento de más de 100 personas. Entre las víctimas se reportaron 32 cubanos que formaban parte de la guardia de seguridad de Maduro. Ante este escenario, las autoridades cubanas han comenzado a estructurar planes de evacuación y defensa frente a posibles ataques similares.
El fantasma de la intervención militar
La preocupación es evidente en las calles. Tras el ataque en Irán que acabó con la vida de su líder supremo y la propuesta de Trump de una «toma de poder amistosa» en la región, el miedo a una invasión ha crecido. Una delegada vecinal, bajo condición de anonimato, confesó:
«Yo tengo miedo de una invasión militar. El país completo siente miedo».
Cuba atraviesa una de sus peores crisis humanitarias y energéticas, exacerbada por las restricciones impuestas por Donald Trump a la llegada de petróleo. Aunque gran parte de la población sufre por las deficiencias de un sistema de economía centralizada de 67 años, la perspectiva de un conflicto armado divide opiniones por el costo en vidas civiles que esto representaría para una nación de nueve millones de habitantes.
Capacidad de defensa y respuesta oficial
El presidente Miguel Díaz-Canel ha intensificado los ejercicios militares en todo el territorio. No obstante, expertos como Hal Klepak, profesor emérito del Real Colegio Militar de Canadá, señalan que el equipamiento bélico de la isla es mayoritariamente obsoleto y de origen soviético. Por su parte, el portal de noticias 14ymedio ha reportado patrullajes nocturnos de caravanas militares.
Respecto a la situación internacional, Díaz-Canel condenó la agresión en Irán, calificándola como un atropello a la soberanía. «La comunidad internacional debe actuar de inmediato para detener esta agresión y una escalada», manifestó el mandatario.
Presión económica y diplomática
La tensión no es solo externa. El gobierno denunció recientemente que un grupo de 10 cubanos residentes en EE. UU. intentó una incursión armada que terminó en un enfrentamiento con guardias fronterizos, dejando cuatro muertos y seis heridos. Peter Kornbluh, especialista en relaciones bilaterales, sugiere que estos ataques contra líderes extranjeros operan como un «puñal en la garganta» para el régimen cubano, enviando un mensaje de cambio de sistema forzado.
Pese a esto, la postura oficial se mantiene en la «dignidad nacionalista», aceptando el diálogo pero rechazando negociaciones bajo coacción. Por otro lado, Donald Trump ha sugerido que no planea una intervención directa, apostando al colapso interno:
«Creo que simplemente va a caer. No creo que necesitemos ninguna acción. Parece que va a caer. Se va a hundir».
Crisis energética y subsistencia diaria
El día a día de los cubanos está marcado por la escasez. Tras la toma de la industria petrolera venezolana el pasado 3 de enero, se cortó el suministro de aproximadamente un tercio de los 100.000 barriles diarios que la isla requiere. Además, Trump ha amenazado con aranceles a países como México si suministran combustible a la isla, bajo el argumento de que Cuba apoya a grupos como Hamás y Hizbulá.
- Hospitales con cirugías canceladas por falta de recursos.
- Alimentos en descomposición en puertos por carencia de transporte.
- Aerolíneas con vuelos suspendidos por falta de combustible.
Mientras algunos como Giovanny Fardales aseguran que muchos esperan una intervención para terminar con el sistema actual, otros como la historiadora Alina López destacan que el mayor temor no es el enemigo externo, sino la lucha diaria por la supervivencia. En una instalación militar en La Habana, Dayanis García Fonseca, exprofesora de informática, resumió la situación con ironía al ser consultada sobre la presencia de armas: «Lo que hay allí es hambre».
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