Diversos especialistas en mercados globales coinciden en que la reciente escalada de violencia en Oriente Medio está impulsando al alza el costo del crudo, mientras genera una notable corrección en las bolsas de valores del continente europeo. Ante este escenario, aunque se estima que las posibilidades de una crisis energética extrema son moderadas, los analistas sugieren a los inversionistas adoptar una postura defensiva en sus carteras, priorizando activos de resguardo como «el oro y las divisas seguras», a la espera de señales más claras sobre el rumbo del conflicto.
Durante las primeras horas de este lunes, el barril de Brent —el estándar de precios para Europa— superó la barrera de los 82 dólares. Según Adam Hetts, quien se desempeña como director global de multiactivos en la firma Janus Henderson, un incremento que lleve el precio hasta los 90 dólares sería un movimiento «coherente», similar a lo observado en abril de 2024.
Contexto histórico y riesgos logísticos
Al analizar crisis anteriores, como el inicio de la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, se observa que el petróleo se mantuvo por encima de los 100 dólares estadounidenses por periodos extensos, alcanzando picos momentáneos de 120 dólares. En este sentido, Hetts sostiene que las cotizaciones actuales evidencian, por el momento, «un enfrentamiento limitado y de duración relativamente corta».
Por otro lado, Paolo Zanghieri, economista sénior de la gestora Generali AM, advierte que la estabilidad de los precios depende críticamente de lo que suceda en el estrecho de Ormuz, punto por el cual transita el 20% del crudo a nivel mundial. Zanghieri menciona que, si bien la marina de Irán podría ser «demasiado débil» para un cierre total, existen riesgos latentes de interrupciones parciales mediante ataques a embarcaciones o el minado del estrecho.
Turbulencias en la renta variable europea
La inestabilidad bélica ha impactado rápidamente los mercados de acciones, donde la energía es el principal conductor del impacto económico por encima del comercio directo. En España, el Ibex 35 registró una caída de casi el 3%, descendiendo de la marca de los 18.000 puntos al inicio de la jornada. El resto de los indicadores bursátiles del Viejo Continente también iniciaron sus operaciones con pérdidas generalizadas.
Adam Hetts señala que
«una mayor incertidumbre frena el ánimo de los inversores»
, factor que suele castigar a los activos de riesgo. No obstante, Mattheu Ryan, jefe de Estrategia de Mercados de Ebury, aporta una visión de calma al señalar que «normalmente, el aumento de los riesgos geopolíticos no provoca más que una dislocación temporal, y los mercados suelen recuperarse bastante rápido una vez que el shock disminuye».
Desde la perspectiva de Mathieu Racheter, director de Estrategia de Renta Variable en Julius Baer, lo ideal en este momento es apostar por empresas de alta calidad que posean balances financieros robustos y capacidad de fijación de precios. Según el experto, «sigue estando justificado un sesgo defensivo» hasta que se clarifique la trayectoria de la guerra. En este contexto, Christian Schulz, economista jefe de AllianzGI, añade que los mercados probablemente exigirán una «prima de riesgo más elevada» ante la incertidumbre sobre la estabilidad en Irán.
El auge de los activos refugio y la renta fija
En lo que respecta a la renta fija, se prevé que los bonos soberanos de países desarrollados, especialmente los del Tesoro de EE.UU., ganen atractivo. Paralelamente, la firma Ebury proyecta que el dólar estadounidense se fortalecerá debido a la aversión al riesgo y al encarecimiento de la energía, una tendencia que seguirán otras monedas seguras como el franco suizo.
Sobre la moneda única europea, Mattheu Ryan advierte que
«un aumento sostenido de los precios del petróleo tendría un impacto negativo en el euro, dada la condición de Europa como importadora neta de energía y el consiguiente deterioro de sus términos de intercambio»
.
En cuanto a metales preciosos, el oro registró un repunte hasta alcanzar los 5.400 dólares la onza al abrir el día. Adam Hetts atribuye este comportamiento a la capacidad de estos activos para «capear la incertidumbre a corto plazo». Sin embargo, Carsten Menke de Julius Baer matiza que nuevas alzas dependerán de si la guerra se regionaliza o impacta de forma tangible en la economía global, algo que por ahora ve «poco probable, dado que el riesgo de una crisis petrolera es limitado».
Efectos en la política del Banco Central Europeo
La presión sobre los precios de la energía pone en el radar al BCE. Si la inflación repunta, la entidad podría verse forzada a endurecer sus políticas. Andrzej Szczepaniak, economista sénior de Nomura, indica que el foco estará en la persistencia del alza en el petróleo crudo y gas natural. Según estimaciones de su firma:
- Un incremento del 10% en los precios del crudo provoca un impacto de 0,4 puntos porcentuales en la inflación.
- Entre el 10% y 12% del alza de los precios del gas natural se traslada a los precios del gas para el consumidor tras un año.
Finalmente, Mathieu Racheter pronostica que un petróleo caro por tiempo prolongado podría «presionar los márgenes y reavivar las preocupaciones por la estanflación». No obstante, Szczepaniak concluye que, debido a que los movimientos han sido relativamente contenidos, es probable que el BCE no tome medidas reaccionarias en el corto plazo.
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