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¿Mausoleo de élite en Machu Picchu? Investigan el Templo de la Luna

En las elevaciones que circundan la emblemática ciudadela de Machu Picchu, un grupo interdisciplinario de arqueólogos ha volcado su interés en una cavidad rocosa que por décadas ha sido denominada como el Templo de la Luna. Situada en las laderas del Huayna Picchu, esta estructura ha vuelto al centro del escrutinio científico bajo una nueva premisa que pretende redefinir su utilidad histórica dentro de la cosmografía andina.

La investigación actual no es producto del azar, sino del análisis riguroso de antiguos archivos, la observación detallada de los elementos arquitectónicos y la comparación con hallazgos de expediciones previas. Los especialistas del Cusco que lideran el proyecto buscan confirmar si esta Gran Caverna funcionó realmente como un camposanto exclusivo para los personajes de la alta alcurnia de la civilización incaica.

Este estudio técnico, ejecutado dentro de los límites del Parque Arqueológico de Machu Picchu, integra métodos de observación superficial, excavaciones bajo estricto control y el uso de tecnologías de vanguardia para explorar espacios internos sin comprometer la integridad de los muros. El propósito final es recolectar pruebas que certifiquen si el sitio tuvo un carácter eminentemente funerario, alejándose de la interpretación puramente ritualista que prevaleció durante años.

Un nombre bajo cuestionamiento científico

El nombre no tiene sustento arqueológico concluyente; fue una denominación popular asociada a la iluminación lunar.

La designación de Templo de la Luna carece de un sustento arqueológico sólido. El arqueólogo Rolando Pizarro Silva aclara que este apelativo fue una interpretación subjetiva:

“la denominación fue dada por algunos extranjeros curiosos que en noches de luna llena llenaba de luz la caverna; sin embargo, no existen rasgos científicos que puedan decirnos que cumplía esa función”

Esta observación es el pilar del proyecto denominado “Prospección endoscópica en el Templo de la Luna del parque arqueológico de Machu Picchu”, encabezado por Pizarro y la arqueóloga Jackeline Ortiz. Los investigadores plantean que la sofisticación constructiva y las estructuras perimetrales son más consistentes con un entorno ritual-funerario que con un recinto de adoración lunar.

Para llegar al sitio, es necesario transitar un sendero de herradura que sube por el Huayna Picchu. En este paraje, el tallado en piedra exhibe cimientos y aparejos que denotan una jerarquía superior. “Por la calidad de la arquitectura que tenemos en este sector no estaríamos hablando de una tumba para una persona normal, sino para la elaboración de un personaje de élite de la época Inca”, precisó Pizarro.

Rastros de intervenciones históricas

El equipo plantea que la Gran Caverna pudo funcionar como mausoleo para personajes de élite inca. (Foto: Mincul)

La actual línea de investigación se apoya en hitos históricos previos. Se destaca la labor del osteólogo George Eaton, colaborador de Hiram Bingham, quien documentó y excavó cerca de 68 cavernas en la periferia de Machu Picchu, donde halló restos óseos y piezas culturales. Estos registros son fundamentales para contextualizar el uso de los espacios subterráneos en el Tahuantinsuyo.

Los expertos estiman que la Gran Caverna sobresale entre otros nichos por su complejidad arquitectónica y la organización de sus muros interiores. Hasta el momento, las excavaciones han alcanzado los 75 centímetros de profundidad, revelando cimientos y un tratamiento de suelos que evidencian una planificación deliberada del espacio.

El proceso investigativo se divide en tres etapas críticas: la prospección arqueológica, la excavación y la endoscopia, siendo esta última el componente más innovador del estudio.

La aplicación de endoscopia arqueológica

Las excavaciones recientes hallaron cimientos y adecuaciones planificadas del piso.

La técnica de endoscopia permite introducir cámaras diminutas en ranuras y espacios estrechos para visualizar el interior de las estructuras sin realizar intervenciones agresivas. Según Pizarro, este método es una “técnica novedosa que hemos tratado de insertar, pero debido a su complejidad y a la importancia que tiene el sector y Machu Picchu, tenemos que ser delicados con ese tema, estamos a la espera de la aprobación del Parque Arqueológico de Machu Picchu, a que nos autoricen la endoscopia”.

A pesar de que el proyecto ya cuenta con el aval del Ministerio de Cultura y ha superado las inspecciones técnicas preliminares, aún se aguarda el permiso específico para aplicar este procedimiento tecnológico dentro de la cueva.

Pizarro admite que el alcance del endoscopio podría ser puntual debido a la solidez de la construcción: “Imagino que va ser muy limitado porque en el avance que hemos tenido, hemos visto que esta arquitectura es muy fina y que realmente el método va ser muy limitado, hemos encontrado si pequeños espacios donde queremos prospectar con el endoscopio y estamos seguros de que nos va a brindar datos importantes para la interpretación del espacio”.

Un mausoleo para los soberanos

atuendos, vestimentas, día soleado, anterior al descubrimiento de América, siglo XIII, XIV, habitar, habitantes, chamán - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante las jornadas de trabajo realizadas en febrero, se identificaron rasgos clave en la masina, la estructura central del sitio. Pizarro detalló que esta “presenta tres nichos trapezoidales y estos nichos en época Inca han cumplido la función para albergar las momias o los mallquis. El espacio estaba en proceso de reconstrucción. Se iba a construir una cámara, y, pues nosotros inferimos de que era el fin funerario, de poner ahí a un individuo importante”.

Por su parte, la arqueóloga Jackeline Ortiz enfatiza la relevancia de estos hallazgos dentro del contexto regional: “De acuerdo al análisis arquitectónico nos está mostrando que se trataría de los nichos, un mausoleo, una secuencia de tumbas que estarían en todo el Huayna Picchu, no es el único sector hay varias cavernas que estarían mostrando una secuencia tradicional de los entierros de la gente de élite de la época inca que se mencionan en crónicas”.

La experta también recordó que, para los incas, los mallquis (momias de los ancestros) seguían participando en la vida social. “Los personajes de alta clase no eran literalmente enterrados sino guardados en espacios para ser vueltos a sacar y poner, un claro ejemplo es en todo el Valle Sagrado de los Incas, las estructuras funerarias siempre tienen accesos, puertas con el fin de sacarlos poner nuevas ofrendas, renovarlos, limpiarlos”, señaló Ortiz.

Bajo esta cosmovisión, las cavernas funcionaban como portales de comunicación entre los vivos y los antepasados. La investigación en el Huayna Picchu busca ahora confirmar si la Gran Caverna fue un eslabón vital en esta red de espacios sagrados dedicados al cuidado perpetuo de la nobleza incaica.

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