En una escalada drástica de las hostilidades, el Ejército de Israel emitió una orden de evacuación forzosa para los habitantes de 53 localidades repartidas entre el sur y el este del Líbano. Entre las comunidades afectadas por esta medida se encuentran Maarub, Bastiyé, Deir Amess, Mahruna, Hanine y Wadi Jilo. Esta acción militar surge tras una serie de incursiones armadas registradas durante la madrugada de este lunes en diversos sectores del territorio libanés, alcanzando incluso la capital, Beirut. Las autoridades israelíes justificaron estas maniobras como una represalia directa ante el lanzamiento de proyectiles ejecutado previamente por el grupo chií Hezbolá hacia suelo israelí.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han señalado a Hezbolá como el único responsable de este recrudecimiento del conflicto. Según las fuerzas armadas, los operativos actuales tienen el propósito de desmantelar cualquier amenaza latente que la organización represente para la seguridad del Estado de Israel y los residentes de la frontera norte. A través de un comunicado en la plataforma Telegram, un portavoz militar precisó que los bombardeos se centraron en infraestructuras clave y en mandos de alta jerarquía dentro de la milicia. La ofensiva sobre Beirut se vincula directamente con los recientes disparos de cohetes que la organización libanesa realizó tras el fallecimiento del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, suceso ocurrido en bombardeos previos.
La postura de Hezbolá y la tensión regional
Por su parte, Hezbolá admitió la autoría de los ataques, calificándolos como un acto de
“venganza por la sangre pura”
de Alí Jamenei, además de una medida en defensa de la soberanía de su nación. Mediante la cadena televisiva Al Manar, la agrupación reivindicó sus acciones como una respuesta a lo que denominan agresión por parte de Estados Unidos e Israel. En su pronunciamiento oficial, el grupo enfatizó su visión sobre el conflicto estratégico en la zona:
“el problema jamás fue el programa nuclear, sino la existencia de un Estado fuerte”
, refiriéndose a Irán, y manifestando su total rechazo a las políticas de dominación extranjera.
Este nuevo ciclo de violencia pone en jaque el frágil alto el fuego pactado en noviembre de 2024. Dicho acuerdo estipulaba que ambas fuerzas debían retirarse de la franja sur del Líbano; no obstante, la permanencia de cinco puestos militares israelíes en suelo libanés ha sido un foco de fricción constante. Mientras que el gobierno de Beirut y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han condenado los nuevos bombardeos por considerarlos una violación a los términos de la tregua, Tel Aviv argumenta que sus operaciones son selectivas, dirigidas exclusivamente contra objetivos de Hezbolá y que, bajo esa lógica, no incumplen el pacto.
Reacciones del Gobierno Libanés
El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, utilizó la red social X para expresar su firme rechazo a los ataques lanzados contra Israel, señalando que este tipo de acciones son irresponsables y comprometen la integridad del país. Según Salam, estas provocaciones otorgan a las fuerzas israelíes el pretexto necesario para expandir su ofensiva en territorio libanés. Ante la gravedad de los hechos, el primer ministro convocó a una reunión de carácter urgente con el presidente Joseph Aoun a las 8:00 de la mañana del lunes, con el fin de trazar una estrategia que evite que la nación sea arrastrada a una guerra abierta de mayores proporciones.
La administración libanesa ha puesto especial énfasis en los siguientes puntos para gestionar la crisis:
- Garantizar la protección de la población civil en las zonas de conflicto.
- Ejecutar acciones para identificar a los autores de los disparos de cohetes.
- Mantener al Líbano al margen de cualquier pretexto que facilite incursiones armadas externas.
- Preservar la estabilidad nacional mediante el diálogo y la coordinación internacional.
En el plano diplomático, Hezbolá reafirmó que continuará su resistencia frente a lo que tildó de ofensiva “traicionera”, vaticinando el fracaso de los planes destinados a desestabilizar a Irán y a sus aliados regionales. La expansión de las operaciones israelíes hacia la capital libanesa marca un hito preocupante en el desarrollo de este enfrentamiento. En este contexto, la ONU y otros organismos internacionales han redoblado sus llamados a la calma, buscando restaurar la estabilidad en la convulsa frontera sur, donde la alianza entre Hezbolá y el régimen iraní sigue siendo el eje central de la dinámica política y militar de la región.
Fuente: Fuente