En una escalada de tensiones que pone en jaque la estabilidad energética global, un alto mando de la Guardia Revolucionaria iraní lanzó este lunes una advertencia directa sobre el posible cierre del Estrecho de Ormuz, la ruta marítima más crítica para el suministro de crudo en el planeta. El brigadier Ebrahim Yabari afirmó durante una transmisión en la televisión estatal que las fuerzas de su país están preparadas para interceptar y destruir cualquier navío que intente navegar por esta zona, sentenciando que
“ni una sola gota de petróleo”
saldrá de la región del Golfo Pérsico mientras persista el conflicto, que ya cumple tres días de intensas hostilidades entre Irán y la coalición conformada por Estados Unidos e Israel.
Las amenazas del brigadier Yabari se materializaron rápidamente con acciones bélicas. Pocas horas antes de su comparecencia, la Guardia Revolucionaria ratificó el despliegue de dos drones contra el buque petrolero Athe Nova, el cual navega bajo la bandera de Honduras. Según el régimen de Teherán, esta embarcación es considerada un “aliado de Estados Unidos” y, de acuerdo con informes de la agencia Tasnim, el navío se encontraba en llamas tras el impacto en aguas del estrecho. Reportes locales indicaron que el Athe Nova transportaba combustible destinado a la Marina estadounidense que opera en la región, aunque no se han confirmado cifras oficiales de heridos o fallecidos.
Este incidente se enmarca en lo que Irán denomina la “Operación Promesa Verdadera 4”, que representa la duodécima fase de ataques contra intereses norteamericanos. Durante esta operación, se contabilizó el lanzamiento de:
- 26 drones dirigidos a instalaciones militares.
- 5 misiles balísticos impactando en objetivos situados en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
Además del Athe Nova, se registró un ataque contra el petrolero Skylight, de bandera de Palaos, cerca de las costas de Omán, dejando un saldo de cuatro tripulantes heridos de un total de 20 personas a bordo.

La importancia estratégica del Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz es un paso geográfico vital de apenas 33 kilómetros de ancho que funciona como el único vínculo entre el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo. Por este angosto corredor se movilizan aproximadamente 20 millones de barriles de crudo al día, lo que representa cerca del 20% del consumo global de petróleo y grandes volúmenes de gas natural licuado. Naciones como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos dependen de esta vía para sus exportaciones. Se estima que el 84% de la carga que cruza por este punto tiene como destino las economías de China, India, Japón y Corea del Sur.
Debido a la inestabilidad actual, el tráfico marítimo comercial ha sufrido una parálisis casi total. Los sistemas de monitoreo satelital reportan una disminución del 70% en la circulación de buques cisterna, con más de 150 embarcaciones detenidas en el Golfo por falta de garantías de seguridad. Gigantes del sector como la naviera danesa Maersk han decidido suspender todas sus rutas por el estrecho. Adicionalmente, las compañías aseguradoras han retirado la cobertura por riesgo de guerra, haciendo que navegar por la zona sea una operación financieramente inviable.

Impacto inmediato en los mercados y respuesta internacional
La reacción económica no se hizo esperar, registrando la mayor volatilidad de los últimos cuatro años. Al inicio de la jornada del lunes, el barril de Brent escaló hasta los 82 dólares, lo que supone un incremento superior al 13% en comparación con los 73 dólares del cierre anterior. Expertos de entidades como Citigroup, Barclays y Wood Mackenzie proyectan que el precio podría rebasar la barrera de los 100 dólares si el bloqueo se mantiene. Por su parte, los futuros del diésel experimentaron un alza de más del 20%.
En respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó operaciones militares que resultaron en el hundimiento de nueve embarcaciones de guerra iraníes y la destrucción de la comandancia naval de Irán en la ciudad de Chabahar. El presidente Donald Trump enfatizó que las acciones militares continuarán hasta alcanzar los objetivos previstos, aunque mencionó que existen señales de que Teherán podría estar interesado en iniciar un proceso de negociación para frenar la escalada.
Finalmente, la situación actual pone en evidencia la extrema vulnerabilidad del sistema energético internacional. Analistas advierten que, de prolongarse el cierre de Ormuz, ni la capacidad de reserva de la OPEP+ (de 3,5 millones de barriles diarios) ni el uso de rutas alternativas por el Cabo de Buena Esperanza —que implican semanas adicionales de navegación— serían suficientes para mitigar el desabastecimiento mundial.
Fuente: Fuente