Cualquier conductor, sin importar si acaba de obtener su licencia o si cuenta con décadas de experiencia frente al volante, es susceptible de cometer un error crítico que puede comprometer la integridad de su vehículo: suministrar el carburante equivocado. Ya sea verter diésel en un coche de gasolina o viceversa, este descuido requiere una reacción inmediata y el conocimiento de pautas específicas para garantizar la supervivencia del motor.
Este fenómeno no es aislado. Según datos proporcionados por el Real Automóvil Club de España (RACE), más de 70.000 conductores atraviesan esta situación anualmente. A pesar de que las estaciones de servicio han modificado el diseño de los boquereles para diferenciar las mangueras y reducir las confusiones, el problema persiste, afectando especialmente a los propietarios de automóviles que funcionan con diésel.
La arquitectura de seguridad actual establece que la boquilla de los surtidores de diésel sea más ancha, lo que teóricamente impide su entrada en un depósito diseñado para gasolina. Sin embargo, la manguera de gasolina es más estrecha y puede insertarse sin dificultad en el tanque de un vehículo diésel, lo que explica por qué la mayoría de las equivocaciones ocurren en este sentido.
Consecuencias mecánicas y reparaciones de alto costo
El RACE advierte que encender el motor y circular tras haber repostado el combustible incorrecto puede derivar en averías graves. En estos escenarios, el propietario debe gestionar el traslado del coche a un taller especializado para realizar un procedimiento de limpieza profunda. Esto incluye el vaciado total del depósito, la extracción del carburante incorrecto y la sustitución del filtro principal de combustible.
Es fundamental considerar que los gastos derivados de este error suelen recaer sobre el conductor, ya que la cobertura por parte de las aseguradoras dependerá estrictamente de las cláusulas y condiciones firmadas en la póliza de seguro.
El impacto de las gasolineras de bajo costo
La proliferación de estaciones de servicio con precios reducidos ha incrementado la vigilancia sobre este tipo de incidentes. Un especialista del sector gasolinero consultado sobre esta tendencia afirmó que:
“de cada tres depósitos, uno viene de una estación de bajo coste”
. Esta situación genera dudas entre los expertos sobre la calidad de los combustibles y el nivel de supervisión en dichos puntos de venta.
De igual manera, se subraya que los combustibles de bajo coste podrían integrar una menor proporción de aditivos, lo cual tiene un efecto directo en el rendimiento general y la longevidad del motor. La recomendación primordial de los técnicos es verificar siempre las etiquetas de los surtidores y evitar cualquier distracción mientras se realiza el llenado del tanque.
Seguridad y prevención de incendios al repostar
Existen otros factores de riesgo que los conductores suelen ignorar, como el hábito de repostar con el motor encendido o no liberar la electricidad estática acumulada en el cuerpo. La presencia de energía estática es capaz de provocar chispas, lo que aumenta exponencialmente el peligro de una deflagración en áreas con acumulación de vapores de combustible.
Para mitigar estos peligros, los protocolos de seguridad sugieren apagar el vehículo por completo y tocar una superficie metálica del auto antes de entrar en contacto con la manguera de suministro. Las estadísticas del RACE confirman que este error es una de las causas más frecuentes de asistencia en carretera. Si detectas el fallo antes de arrancar, lo más importante es no poner en marcha el motor y solicitar ayuda técnica inmediata para limitar los daños mecánicos y reducir los gastos de reparación.
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