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Enfermeras españolas atrapadas en un crucero tras ataques en Oriente

Un grupo de profesionales sanitarias compuesto por Marta Vivó, Ángela Taracido, Lucía Mateo, Lucía Salinas y Marina Vázquez atraviesa una compleja situación en el puerto de Dubái. Las cinco enfermeras llevan tres días sin poder abandonar el crucero turístico en el que se encuentran, tras haber sido testigos presenciales de humo y fuertes estallidos vinculados a los recientes ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán. Actualmente, las españolas enfrentan un escenario de gran incertidumbre, puesto que no disponen de datos concretos sobre el momento o el lugar desde donde podrán gestionar su retorno a España. Aunque la compañía MSC Cruceros ha manifestado que se encargará de los trámites de repatriación, aún no se ha establecido una fecha específica para su salida.

Un itinerario interrumpido por el conflicto

Las jóvenes viajeras iniciaron su trayecto desde Madrid el pasado 22 de febrero con destino a Doha (Catar). Su ruta original contemplaba paradas estratégicas en Bahréin, Dubái y la isla de Sir Bani Yas en Abu Dabi. Según la planificación inicial, el retorno estaba marcado para el domingo, con un vuelo de conexión desde Catar el sábado 28 de febrero. Sin embargo, no lograron salir de Dubái debido al repentino cierre del espacio aéreo y las severas restricciones de movilidad provocadas por la escalada bélica en la región. La tranquilidad del viaje se rompió cuando las familias de las enfermeras comenzaron a enviarles alertas sobre los ataques. Por motivos de seguridad, el grupo ha decidido permanecer resguardado dentro del buque, a pesar de que no existe una prohibición formal de las autoridades para bajar al puerto.

Las enfermeras han compartido testimonios impactantes sobre la situación en el entorno del Golfo Pérsico. Relataron haber presenciado seis explosiones consecutivas y el avistamiento de estelas rojas en el firmamento, que se presumen fueron misiles interceptados por sistemas de defensa. A pesar de que el ambiente dentro de la embarcación intenta mantener una apariencia de normalidad, las pasajeras han señalado una

«falta total de información»

veraz sobre su futuro inmediato. La naviera MSC Cruceros realiza actualizaciones tres veces al día; no obstante, la tensión persiste. Para las jóvenes, el mantenerse unidas y compartir su preocupación con otros pasajeros en situaciones similares ha sido un factor clave para conservar la calma.

Convivencia y operativos diplomáticos a bordo

En el crucero se encuentran aproximadamente seis mil personas, entre las cuales figuran unos cuarenta ciudadanos españoles. El grupo es diverso e incluye a familias con menores, como es el caso de al menos un niño de tres años que permanece en el área de guardería del navío. A pesar de la crisis externa, las instalaciones del barco siguen operativas, ofreciendo servicios recreativos como clases de baile y toboganes acuáticos, buscando mitigar el estrés generado por el conflicto regional. Por su parte, la empresa MSC Cruceros ha confirmado que mantiene un canal de comunicación abierto con embajadas europeas y los ministerios de Asuntos Exteriores para coordinar la asistencia necesaria.

Las autoridades españolas han recomendado a los ciudadanos afectados seguir estrictamente las directrices oficiales y permanecer atentos a cualquier actualización emitida por los canales institucionales. Mientras se define un operativo de repatriación estable, la prioridad es garantizar el bienestar de los pasajeros en un entorno que se considera controlado pero volátil.

La situación de los pasajeros en Omán

En un escenario paralelo, la periodista Esperanza Montes vive una experiencia similar de aislamiento, pero en territorio de Omán. Montes se encontraba en un vuelo de Qatar Airways de regreso desde Indonesia cuando su avión fue desviado de emergencia debido al bloqueo del espacio aéreo tras los bombardeos sobre Irán. Actualmente, la comunicadora y otros viajeros se encuentran hospedados en un hotel local, enfrentando una

«incertidumbre total»

sobre las posibilidades reales de aterrizar en suelo español.

La periodista ha indicado que, si bien la aerolínea ha cubierto los gastos de alojamiento y alimentación, la información sobre la reapertura del tráfico aéreo es contradictoria. Ante esto, muchos pasajeros han decidido acudir personalmente al aeropuerto para verificar la operatividad de los vuelos. Montes señaló que las autoridades han garantizado su seguridad al considerar a Omán como un territorio neutral, aunque la falta de claridad en las comunicaciones genera gran inquietud.

Finalmente, se estima que cerca de doscientos españoles se encuentran varados en Omán bajo condiciones parecidas. La embajada de España en dicho país ya ha establecido contacto con el grupo, asegurando que tienen plenamente identificados tanto a los turistas como a los residentes nacionales que se encuentran en la zona. El vuelo original de Montes partió de Kuala Lumpur (Malasia) con escala prevista en Doha, trayecto que fue interrumpido abruptamente cuando sobrevolaban la región en conflicto. Al igual que las enfermeras en Dubái, los ciudadanos en Omán aguardan una resolución diplomática que les permita volver a casa en medio de la alta tensión en Oriente Medio.

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