La llegada de Nahuel Gallo a territorio argentino significó la conclusión de una angustiante etapa de 448 días marcada por el silencio y la desesperanza. El efectivo de la Gendarmería Nacional, quien permanecía bajo custodia del gobierno venezolano desde diciembre de 2024, finalmente se reencontró con sus parientes en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza durante las primeras horas de este lunes.
Este esperado retorno se concretó luego de catorce meses de persistentes gestiones y reclamos internacionales. Para su cónyuge, María Alexandra Gómez, el momento representó el cierre de una dolorosa experiencia que afectó profundamente la estabilidad de su hogar.
“Gracias, Dios mío… gracias por este milagro, por este regalo que vuelve a darnos vida. Gracias por mi familia, por sostenernos cuando ya no teníamos fuerzas, por no soltarnos nunca”
La noticia sobre su liberación fue recibida por los familiares de forma gradual el pasado domingo. Los primeros indicios surgieron a través de filtraciones provenientes del centro penitenciario El Rodeo 1, donde otros reclusos informaron a sus allegados: “El argentino sale hoy en libertad”. Esta frase fue el motor que movilizó a Yalitza García, abogada y suegra del uniformado.

El reloj marcaba poco más de las 4:30 de la madrugada cuando la aeronave que transportaba a Gallo tocó pista en Ezeiza. En la terminal aérea lo aguardaban su esposa y su pequeño hijo, Víctor, quien recientemente celebró su tercer cumpleaños sin la presencia de su progenitor.
El encuentro estuvo cargado de simbolismo, especialmente el abrazo prolongado entre el gendarme y su hijo. Al recibimiento también asistieron figuras políticas de relevancia, como la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora Patricia Bullrich; el canciller Pablo Quirno y el mandatario provincial de Catamarca, Raúl Jalil.
“Fueron 448 días de una lucha sin horarios, sin descanso, sin tregua. Fueron 445 días de Desaparición Forzada para Nahuel Agustín Gallo. Fueron 14 meses viviendo con el corazón partido… pero nunca vencido”
Los problemas para Gallo iniciaron formalmente el 8 de diciembre de 2024. En aquella fecha, el agente intentaba cruzar la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia con el objetivo de reunirse con sus seres queridos en el estado de Anzoátegui. Tras su detención, el camino hacia la libertad fue tortuoso para quienes lo esperaban fuera.

Prioridad en la salud del gendarme
Tras el alivio inicial por su libertad, la atención familiar se ha volcado hacia el bienestar físico y psicológico de Nahuel Gallo. Según declaraciones de Yalitza García, el estado de salud del agente es delicado, por lo que ya se encuentra bajo una estricta supervisión médica para tratar las secuelas de su cautiverio.
“Nahu necesita sanar su cuerpo, y de eso ya se está ocupando un equipo médico. Nahu necesita sanar su corazón y su mente… y de eso nos vamos a encargar nosotros, con amor, con paciencia, con abrazos que reparen cada herida invisible”
La batalla por su liberación se extendió por casi quince meses. Durante este tiempo, la abogada García destacó la importancia de la perseverancia ciudadana y el apoyo recibido. En declaraciones públicas, recordó con pesar las constantes preguntas del pequeño Víctor sobre el paradero de su padre, asegurando que finalmente “se acabó esta pesadilla”.
El regreso de Nahuel Gallo no solo pone fin a un periodo de aislamiento forzado, sino que inicia un proceso de reconstrucción del vínculo familiar. María Alexandra Gómez enfatizó que el futuro inmediato se centrará en la intimidad y el afecto, buscando dejar atrás el miedo que los acompañó durante más de un año.
“Ahora solo necesitamos estar juntos. Mirarnos. Tocarnos. Confirmar que es real. Ahora necesitamos ser familia… sin miedo”
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