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El gendarme Nahuel Gallo regresa a Argentina tras 448 días cautivo

La espera ha concluido después de 448 días de profunda incertidumbre. María Alexandra Gómez, esposa del gendarme Nahuel Gallo, arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza durante la madrugada para aguardar el aterrizaje del uniformado argentino. A la terminal aérea también acudió la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, para encabezar el recibimiento oficial.

Gómez se presentó en las instalaciones aeroportuarias pasadas las 02:00 horas a bordo de un vehículo oficial. Estaba acompañada por su hijo, Víctor, quien protagonizará un emotivo reencuentro con su progenitor tras más de doce meses de separación forzada; cabe destacar que el pequeño apenas era un lactante cuando ocurrieron los hechos iniciales.

Fue la propia esposa del gendarme quien, cerca de las 19:00 horas de este domingo, difundió la noticia de su liberación a través de redes sociales. En su mensaje, expresó emocionada:

“Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas. Gracias a todos por estar pendientes”

Por su parte, la funcionaria Monteoliva se adelantó ligeramente a la llegada de la familia de Gallo con el fin de coordinar la logística de bienvenida para el efectivo de seguridad nacional.

El gendarme argentino Nahuel Gallo sonríe en el vuelo de regreso a Argentina

Informes preliminares indican que el gendarme ya se encuentra en espacio aéreo nacional tras su liberación. Durante el trayecto de repatriación, se conoció que Gallo vistió la camiseta de la Selección Argentina y compartió la tradicional bebida de mate con la tripulación técnica del avión encargado de su traslado.

Cronología del secuestro de Nahuel Gallo

La privación ilegítima de su libertad se registró el 8 de diciembre de 2024. En aquel periodo, el gobierno de Nicolás Maduro empleaba la captura de ciudadanos extranjeros como un mecanismo de coacción y presión en la arena diplomática internacional.

Gallo, quien contaba con 34 años al momento del incidente, había ingresado a territorio venezolano desde Colombia. El cruce se realizó por vía terrestre a través del Puente Internacional Francisco de Paula Santander, teniendo como destino final el estado de Táchira, donde planeaba visitar a su pareja e hijo.

Sin embargo, la administración de Maduro y su colaborador cercano, Diosdado Cabello, cuestionaron la naturaleza del viaje. Sin presentar evidencias tangibles, las autoridades venezolanas sostuvieron que el gendarme cumplía una supuesta misión de inteligencia, procediendo a acusarlo de espionaje. Consecuentemente, el argentino fue incomunicado, aislado y privado de un proceso legal justo, careciendo de defensa jurídica y asistencia consular.

Desde la Gendarmería Nacional Argentina se emitió un comunicado aclaratorio señalando que “Gallo se encontraba en Venezuela con licencia anual ordinaria, autorizada por la GNA”, subrayando que su estancia no guardaba relación con actividades operativas del cuerpo de seguridad. No obstante, estas precisiones no fueron tomadas en cuenta por el régimen.

Nahuel Gallo, junto a su pareja y su hijo

Ante el riesgo inminente, María Alexandra Gómez se vio obligada a ocultarse junto a su hijo por motivos de seguridad, mientras clamaba por la libertad de su esposo, reiterando que el viaje tenía fines estrictamente vacacionales en familia.

Las peticiones de negociación fueron rechazadas sistemáticamente, resultando en el confinamiento de Nahuel Gallo en recintos penitenciarios como Rodeo 1 y el centro conocido como El Helicoide. Estos lugares, presuntamente controlados por Cabello y el denominado Cártel de los Soles, son señalados como sitios donde los detenidos sufrían torturas, amenazas y traslados constantes.

El Estado argentino elevó sus reclamos ante instancias como la ONU, la OEA y la Corte Penal Internacional. La familia pudo obtener indicios sobre su estado de salud mediante el relato de sobrevivientes, entre ellos el colombiano Iván Colmenares, quien confirmó que Gallo mantenía su integridad física pese a las amenazas de muerte y el régimen de aislamiento psicológico.

Previo a su detención, el gendarme residía en Uspallata, Mendoza, donde desempeñaba sus labores profesionales en una zona estratégica. Sus allegados, incluyendo a su hermana Daiana, lo describen como un hombre disciplinado y profundamente ligado a sus afectos. Hasta la confirmación de su liberación este domingo, su estatus oficial era el de desaparecido en manos del sistema venezolano bajo cargos de terrorismo y supuesta sospecha de espionaje.

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