La tensión militar en el Golfo Pérsico ha alcanzado un nuevo punto crítico este lunes, cumpliéndose la tercera jornada consecutiva de agresiones directas entre Irán, Israel y los Estados Unidos. Según los reportes más recientes proporcionados por Ebrahim Zolfaqari, portavoz de la Sede Central de Jatam al Anbiya, las fuerzas de Teherán coordinaron una ofensiva masiva empleando drones de largo alcance y proyectiles de crucero contra activos estratégicos.
Los operativos tuvieron como blanco principal al portaaviones USS Abraham Lincoln y diversas dependencias navales norteamericanas distribuidas en el Estrecho de Ormuz, el Golfo Pérsico y naciones colindantes, como parte de una respuesta ante el aumento de la violencia regional. La administración de Teherán sostiene que el impacto de sus acciones militares ha dejado hasta el momento un balance trágico de aproximadamente 560 personas entre fallecidos y heridos.
Escalada de violencia y bombardeos en Teherán
Esta cifra de víctimas subraya la gravedad de un conflicto que ya compromete la estabilidad de toda la región. De forma paralela, las fuerzas de Israel y Estados Unidos han respondido con lo que califican como “medidas contundentes”, ejecutando bombardeos en diversos sectores del territorio iraní, incluyendo zonas estratégicas de su capital.
Durante las primeras horas de este lunes, el escenario bélico se trasladó al núcleo de Irán. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron que, pasada la medianoche, se inició una nueva fase de incursiones aéreas
“contra objetivos del régimen terrorista iraní en el corazón de Teherán”
. Simultáneamente, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) justificó sus operaciones como una necesidad estratégica para neutralizar peligros inminentes que emanan desde suelo iraní.
Impacto en la región del Golfo y víctimas civiles
La inestabilidad no se ha limitado a los combatientes directos. Durante el transcurso de la noche, se reportaron potentes detonaciones en países como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y Qatar. En estos territorios, el Pentágono opera diversas instalaciones militares que actualmente se encuentran bajo protocolos de máxima seguridad e incremento de vigilancia. En la provincia de Kurdistán, específicamente en la ciudad de Sanandaj, las autoridades locales confirmaron el impacto de dos bombardeos que resultaron en tres víctimas mortales y múltiples heridos.
El alcance del conflicto también afectó a la localidad de Kamian, situada a 400 kilómetros al suroeste de Sanandaj. En dicha zona, fuentes oficiales reportaron la muerte de dos civiles adicionales tras un ataque previo. Estos incidentes demuestran cómo las hostilidades se han desplazado por diferentes puntos del país, extendiéndose desde el este de Irán hacia sus fronteras al suroeste.
Detalles de la ofensiva contra activos navales
Según los informes detallados por Ebrahim Zolfaqari, la ofensiva iraní incluyó el lanzamiento de cuatro proyectiles de crucero dirigidos específicamente contra el USS Abraham Lincoln. El funcionario aseguró que, tras el impacto, el buque se vio obligado a retirarse de su zona de operaciones habitual para navegar hacia el sector sureste del Océano Índico. Asimismo, se reportó que la base de Ali al Salem en Kuwait resultó
“completamente inutilizada”
, sumándose a la supuesta destrucción de otras tres bases en la periferia.
En el territorio de Baréin, la presencia militar estadounidense también fue atacada. Cuatro drones impactaron en la base naval de Puerto Salmán, mientras que dos misiles balísticos fueron lanzados contra otra posición táctica en el mismo país. Adicionalmente, se informó sobre daños significativos a petroleros con bandera de Estados Unidos y el Reino Unido que se encontraban transitando por el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, lo que amplía la magnitud de los ataques marítimos.
Defensas activas y respuesta diplomática
Por otro lado, el estamento militar de Israel ha denunciado que su territorio nacional fue el objetivo de una lluvia de misiles provenientes de Irán. Ante esta situación, las autoridades israelíes emitieron alertas para que la población civil buscara refugio inmediato, mientras que sus sistemas de defensa antiaérea trabajaban en la interceptación de los proyectiles. Irán defiende estas operaciones como una represalia necesaria ante agresiones recibidas en sus instalaciones militares durante los últimos tres días.
Desde Washington, el CENTCOM ha reiterado públicamente que sus movimientos buscan
“acciones contundentes para eliminar las amenazas inminentes que plantea el régimen iraní”
. En las próximas horas, se espera una comparecencia oficial de carácter urgente en el Departamento de Defensa, la cual será liderada por el secretario Pete Hegseth y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, quienes brindarán un informe actualizado sobre el estado de las tropas y el conteo de daños.
La comunidad internacional observa con preocupación estas explosiones en cadena y el deterioro de la infraestructura estratégica en el Golfo. Mientras las autoridades en Teherán defienden la legitimidad de sus movimientos ante lo que consideran amenazas externas gravísimas, la magnitud real de los destrozos y las pérdidas humanas sigue bajo evaluación técnica por parte de los mandos militares involucrados en esta confrontación sin precedentes cercanos.
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