Josep Borrell, quien se desempeñó como alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, ha manifestado que un eventual enfrentamiento armado entre Irán, Estados Unidos e Israel tendría una duración sumamente breve. De acuerdo con su análisis, las limitaciones en materia de armamento y estrategia por parte de Teherán harían imposible sostener las hostilidades por más de siete días. El diplomático enfatizó que la capacidad nuclear de la nación persa es inexistente bajo las circunstancias actuales, por lo cual descartó que el uso de este tipo de armas pueda alterar el equilibrio de poder en el corto plazo.
Borrell argumentó que las fuerzas de Irán son claramente insuficientes ante la contundencia bélica de Washington y Tel Aviv. El experto señaló que el tiempo que tome el conflicto estará determinado exclusivamente por la capacidad de resistencia iraní, recalcando que no poseen los mecanismos para una guerra de desgaste. En sus propias palabras, el político sentenció:
“Nadie puede pensar que dure una semana”
.
En cuanto a los recursos disponibles, se calcula que el arsenal iraní cuenta con una cifra de entre 2.000 y 3.000 misiles balísticos de largo alcance. No obstante, el exministro de Exteriores calificó este volumen como insuficiente para un choque de alta intensidad, advirtiendo que los proyectiles se agotarían con rapidez. Asimismo, subrayó que, de iniciarse las operaciones, Estados Unidos no requeriría del apoyo logístico o militar de naciones como Francia, el Reino Unido o Alemania, a pesar de que estos países europeos ya han mostrado su disposición para respaldar acciones contra el régimen iraní.
Análisis de las motivaciones políticas y fracasos históricos
Borrell puso en duda la narrativa del mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre la necesidad de prevenir el rearme nuclear. Para el exdiplomático, esta premisa es una “tomadura de pelo”, asegurando que el verdadero fin de la administración americana es forzar un cambio de régimen en Teherán. En su reflexión, recordó las consecuencias negativas de intervenciones pasadas lideradas por Estados Unidos en la región:
- Libia: Indicó que el país prácticamente “ha dejado de existir” tras el conflicto.
- Afganistán: Señaló el retorno de los talibanes al poder tras años de ocupación.
- Irak: Mencionó el crecimiento de la influencia de las milicias chiítas después del derrocamiento del régimen anterior.
El político también aludió a la ruptura del pacto internacional alcanzado durante la era de Barack Obama. Borrell recordó que dicho acuerdo comprometía a Irán a desistir de sus ambiciones nucleares a cambio del cese de las sanciones económicas, un esquema que fue posteriormente rechazado por la administración de Trump.
Por otro lado, Borrell salió en defensa de la postura adoptada por el presidente de España, Pedro Sánchez. Lo describió como el único líder en el continente europeo que ha evitado alinearse de forma automática con las políticas de Washington en este conflicto. A juicio de Borrell, Sánchez prioriza el derecho internacional por encima de la fuerza militar, una postura que considera vital para no caer en un estado de caos global o en la denominada “ley de la selva”.
Para concluir, el exrepresentante europeo hizo una clara distinción entre el rechazo a las políticas internas del régimen iraní y la validación de ataques militares unilaterales. Argumentó que denunciar las violaciones a los derechos humanos en territorio iraní no justifica apoyar bombardeos que carezcan del aval de la ONU o del Congreso de los Estados Unidos, insistiendo en que cualquier operación bélica debe poseer un sustento jurídico sólido y legitimidad institucional a nivel global.
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