La administración de Alemania ha confirmado oficialmente este lunes su decisión de no intervenir en la ofensiva masiva iniciada el pasado sábado por Estados Unidos e Israel contra el territorio de Irán. Estas acciones militares han provocado ya el fallecimiento de más de 500 personas en la nación asiática, cifra que incluye bajas de alto perfil como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, además de diversos ministros y mandos de alto rango de las Fuerzas Armadas iraníes.
Durante una intervención ante la cadena Deutschlandfunk, el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, aclaró la postura de Berlín frente al conflicto. El funcionario puntualizó que, aunque las fuerzas militares de su país están preparadas para
«defenderse»
en el supuesto de ser víctimas de una agresión, el Gobierno ha resuelto que no formará parte activa de las operaciones bélicas dirigidas contra Irán.
En la región, el Ejército alemán mantiene actualmente unidades operativas desplegadas en Jordania e Irak. Al respecto, Wadephul hizo hincapié en una diferencia estratégica fundamental con el Reino Unido: mientras que Londres ha facilitado el uso de sus bases militares a Estados Unidos para ejecutar bombardeos, Alemania carece de este tipo de infraestructuras en la zona, lo que limita su capacidad logística para tales fines.
Irán como amenaza estratégica para Europa
A pesar de la negativa a participar en el ataque, el diplomático alemán no restó importancia a la situación geopolítica. Johann Wadephul advirtió que
«Irán supone una amenaza considerable, no solo para Israel y la región, sino también para Alemania y Europa»
. Esta preocupación se fundamenta especialmente en el desarrollo del programa balístico iraní, el cual dispone de proyectiles con el alcance necesario para impactar en diversos puntos del continente europeo.
Por otro lado, el pasado domingo trascendió una declaración conjunta emitida por los gobiernos de Francia, Alemania y el Reino Unido. En dicho comunicado, las potencias europeas señalaron que se encuentran evaluando la factibilidad de ejecutar ataques directos «en origen» contra las plataformas de lanzamiento de drones y misiles en Irán. El objetivo de este planteamiento sería salvaguardar los intereses estratégicos tanto propios como de sus aliados en Oriente Próximo.
Fuente: Fuente