El mandatario estadounidense, Donald Trump, ha ratificado que la estrategia militar coordinada entre Estados Unidos e Israel para neutralizar a la cúpula iraní se encuentra en una fase «muy adelantada». Durante una reciente intervención mediática, el jefe de Estado calificó a las autoridades de Irán como actores sumamente violentos y precisó que la campaña bélica ha logrado la eliminación de, al menos, 48 dirigentes iraníes en un periodo de tiempo reducido, subrayando la eficiencia del despliegue.
Trump profundizó en estos datos durante un diálogo con la reportera Jacqui Heinrich, destacando la celeridad de las acciones en el terreno. En sus declaraciones, el presidente sostuvo:
“Está avanzando. Avanza rápidamente. Llevan 47 años así. Avanza rápidamente. Nadie puede creerse el éxito que estamos consiguiendo. 48 dirigentes ya no están, de una tacada. Y está avanzando rápidamente”
. Según el líder norteamericano, el fin último de este despliegue es permitir que la ciudadanía de Irán logre “asumir el control de su destino”, buscando así una transformación en la estructura de poder y la dinámica interna del país persa.
Postura sobre el Estrecho de Ormuz
En el transcurso de la conversación, el titular de la Casa Blanca restó importancia a las posibles repercusiones económicas o logísticas derivadas de un eventual bloqueo en el Estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el transporte global de crudo. Respecto a este tema, Trump manifestó:
“No estoy preocupado por nada, Jacqui. Sencillamente hago lo que está bien. Al final, funciona”
. Con este argumento, el presidente respaldó su política de máxima presión militar sobre la nación islámica.
El presidente también hizo memoria sobre operaciones previas para validar su actual hoja de ruta. Citó los bombardeos efectuados en territorio iraní en junio del año pasado mediante el uso de aeronaves B-2. Aseguró que dichas maniobras fueron cruciales, pues de lo contrario, los iraníes
“hubieran conseguido la bomba nuclear en dos semanas y entonces todo esto habría sido imposible”
. Se detalló que aquella misión aérea, ejecutada de forma conjunta por fuerzas norteamericanas e israelíes, se prolongó por doce días con el objetivo de desmantelar el programa atómico de Teherán.
Estrategia geopolítica y tensiones regionales
Trump vinculó estas acciones en el Medio Oriente con la línea política adoptada por su administración en Venezuela. Sugirió que tanto la intervención en América del Sur como la acción militar actual forman parte de un plan integral diseñado para mitigar amenazas globales y fomentar transiciones políticas que se alineen con los intereses estratégicos de Washington.
Cabe señalar que las afirmaciones del mandatario se produjeron poco antes de que trascendiera la noticia sobre el fallecimiento de tres militares estadounidenses. Estos decesos ocurrieron tras ataques de represalia lanzados por fuerzas pro-iraníes contra instalaciones militares de Estados Unidos en la región, un factor que, según analistas, ha incidido en las posturas oficiales adoptadas posteriormente por el gobierno.
Finalmente, el jefe de Estado insistió en que la ofensiva no solo protege los intereses nacionales, sino que cumple con una función de orden internacional.
“Estamos haciendo nuestro trabajo no solo por nosotros, sino por el mundo. Y todo va adelantado”
, afirmó. Para el mandatario, el régimen iraní representa uno de los ciclos de violencia más severos de la historia moderna, lo que a su juicio legitima la contundencia de las operaciones militares que han superado las proyecciones iniciales.
La actual coyuntura en Oriente Medio permanece en un estado de alta volatilidad, mientras la comunidad internacional observa con cautela los próximos movimientos diplomáticos y militares que surjan desde Teherán tras la pérdida de sus cuadros directivos en manos de la coalición.
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