“Bueno ahora sí, sonaron las sirenas y todos al refugio, tenemos pocos minutos”, relató con premura la ciudadana argentina Den Segalis a través de un video difundido en sus redes sociales. En el registro, capturado este sábado, la joven dio testimonio directo del inicio de la ofensiva de Irán contra el territorio de Israel.
A pesar de que residir en dicha zona implica convivir con estados de alerta constantes, Segalis enfatizó que la magnitud de este suceso es inigualable frente a crisis anteriores. Para la joven argentina, lo vivido “fue más que deja vú”, y advirtió con preocupación sobre las consecuencias geopolíticas de este enfrentamiento: “Se siente distinto, puede ser que cambie el destino de Medio Oriente”.
En el material audiovisual se percibe una voz apresurada, rodeada de murmullos y el sonido de pasos veloces. Según explicó Den, pasó largas horas entrando y saliendo de una estructura de protección antiaérea, mientras el estruendo de las sirenas y las explosiones por los bombardeos sacudían la ciudad de Tel Aviv.
La vida dentro de un búnker
“Esperemos que sea un ataque rápido y toda la gente pueda salir y esté todo bien”, manifestó la argentina mientras se trasladaba hacia un hotel cercano que cuenta con instalaciones blindadas. Al llegar al sitio, intentó transmitir serenidad a sus seguidores describiendo el lugar: “Miren lo que es la puerta. Es el refugio de un hotel, es grande, tiene baños, armarios, tele. Pegamos un refugio espectacular”. No obstante, la tensión era palpable mientras los proyectiles continuaban surcando el firmamento israelí.
Este dramático escenario se produce en medio de una escalada bélica sin precedentes entre Israel e Irán. La crisis se intensificó luego de que fuerzas israelíes, actuando en una operación coordinada con Estados Unidos, abatieran al líder supremo iraní, Ali Khamenei.
Ante la baja de su líder, la administración de Teherán calificó la acción como una “declaración de guerra contra los musulmanes” y juró una venganza “nunca antes vista”. Como contraparte, las fuerzas de Israel ejecutaron ataques aéreos masivos contra puntos estratégicos en la capital iraní, con el fin de “establecer superioridad aérea”.
La magnitud del conflicto ha desbordado las fronteras, provocando que drones y misiles de origen iraní activen alertas no solo en Israel, sino también en Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad internacional convoca a sesiones de urgencia para intentar frenar una guerra regional abierta.
Incertidumbre y pérdida de la noción del tiempo
Segalis relató que los momentos de mayor zozobra iniciaron el sábado por la mañana, cuando las alertas extremas llegaron a los dispositivos móviles de toda la nación. “Nos levantamos a eso de las ocho y pico de la mañana con el aviso de que Israel y Estados Unidos habían comenzado el ataque del que se venía hablando hace semanas”, detalló.
La rutina de supervivencia comenzó apenas una hora después. “A partir de ese momento no paramos un minuto de entrar y salir del refugio. Entrábamos, pasábamos la ola de misiles, salíamos, volvíamos a entrar. Perdimos por completo la noción del tiempo”, subrayó la joven.

Residente de una zona frente a la costa de Tel Aviv, la argentina narró cómo en un breve momento de calma intentó acercarse a la playa. “Dije: ‘Tengo ganas de ir un minuto a ver el sol’. Fuimos muchos los que tuvimos esa idea. Y al toque volvió a sonar la sirena. Después ya no volví a ver el sol”, lamentó sobre la interrupción de su breve respiro.
La situación se tornó repetitiva durante todo el día: teléfonos vibrando incesantemente, aplicaciones de defensa civil ordenando resguardarse y un ambiente cargado de rumores dentro del refugio, donde conviven desde turistas hasta ancianos y familias con niños pequeños.
“Es Shabat hoy, es una locura, pero hay mucha gente religiosa respetándolo igual”, observó Segalis. En las imágenes compartidas se aprecia la diversidad de reacciones: algunos se sumergen en la oración, otros observan la televisión en busca de noticias y la mayoría se mantiene pegada a sus teléfonos celulares.
El impacto de la violencia en la ciudad
Uno de los puntos más críticos de la jornada ocurrió cuando un misil logró impactar en Tel Aviv. “Retumbó todo el refugio”, recordó conmovida. Posteriormente, las autoridades confirmaron el fallecimiento de una persona y al menos veinte heridos como consecuencia del impacto.

Den describe la experiencia como un “vaivén constante de emociones”. Explicó que la noticia sobre el deceso de Khamenei generó un sentimiento de alivio en algunos sectores —pensando en la libertad del pueblo iraní—, pero dicho alivio se vio rápidamente eclipsado por el temor ante los nuevos proyectiles, muchos de los cuales presentaban mayores dificultades para ser neutralizados.
Pese a que el sistema de defensa aérea de Israel es de los más avanzados del mundo, la saturación por la cantidad masiva de drones y misiles genera dudas. “Sabemos que los misiles que tiraron esta última vez y los que probablemente tiren por la noche son más difíciles de interceptar”, comentó con preocupación.
Más allá de los aspectos militares, la argentina puso énfasis en la dimensión humana de la guerra. Reflexionó sobre “el desgaste, la incertidumbre y la intensidad” que permea cada aspecto de la vida cotidiana bajo el fuego.
Al caer la noche, surgió el dilema de si descansar o mantenerse vigilante. “Irse a dormir implica relajar el cuerpo y quizás volver a estresarlo y despertarse con la sirena, que es terrible”, señaló, añadiendo que la tensión acumulada impedía el sueño a gran parte de los refugiados.

Con un toque de ironía frente a la tragedia, bromeó sobre el ejercicio físico involuntario: “Tenemos un montón de pasos dados en el celular”, dijo en alusión a las múltiples carreras hacia el búnker. Sin embargo, aclaró que el agotamiento es severo y que la cantidad de veces que debieron buscar protección no tiene precedente en su experiencia personal.
En su comunicación, la joven optó por mantenerse al margen de los debates políticos para centrarse en la realidad inmediata. “Más allá de cualquier ideología, esto es lo humano”, puntualizó. “Hay algo en el aire cuando sabés que puede ser un día que cambie el rumbo de Medio Oriente. Se siente distinto, más denso, más real”.
Mientras los organismos internacionales como la ONU mantienen reuniones de alto nivel y las potencias globales analizan la situación, para los habitantes en Israel la vida se ha reducido a una regla de oro: atender a la sirena y correr por seguridad.

Entre los muros blindados y el sonido de las noticias de fondo, la normalidad ha quedado suspendida. “Es un día que sé que no voy a olvidar”, sentenció Den Segalis, mientras el cielo se iluminaba una vez más por las intercepciones aéreas y el silencio volvía a apoderarse del refugio.
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