La administración del Gobierno de Panamá ha extendido una invitación formal a 12 naciones de distintas regiones para que se adhieran al Tratado de Neutralidad Permanente del Canal. Esta estrategia diplomática tiene como objetivo primordial robustecer la seguridad jurídica del flujo comercial a nivel global y consolidar un frente de respaldo político hacia el derecho internacional.
En el marco de diversos encuentros bilaterales desarrollados en México, el canciller panameño, Javier Martínez-Acha, presentó esta propuesta a los delegados diplomáticos de los siguientes países:
- Argelia
- Australia
- Azerbaiyán
- República Eslovaca
- Pakistán
- Filipinas
- Jordania
- Vietnam
- Costa de Marfil
- Armenia
- Georgia
- Serbia
Adicionalmente, México recibió la propuesta de manera formal tras una reunión sostenida con su canciller, Juan Ramón de la Fuente. Según las autoridades de la Cancillería panameña, formar parte de este acuerdo representa un paso fundamental para la estabilidad económica, resaltando que la adhesión es:
“una garantía jurídica para el comercio mundial”
Para el estado panameño, este paso se traduce en un mensaje de confianza hacia el país, proyectando una imagen de nación segura, estable y previsible. Es importante destacar que, desde el año 1979, más de 40 Estados y territorios han suscrito este convenio, lo que ha permitido que la neutralidad de la ruta interoceánica se mantenga como el pilar fundamental del transporte marítimo internacional.
Contexto geopolítico y tensiones externas
Este movimiento en el tablero diplomático ocurre en un periodo de alta sensibilidad geopolítica. Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido declaraciones que han generado eco en la región, sugiriendo la posibilidad de que su país retome la administración del Canal de Panamá. El argumento utilizado por el mandatario estadounidense se centra en contrarrestar lo que denomina una “influencia maligna” por parte de China.

El foco de estas fricciones se encuentra en la operatividad de los recintos portuarios colindantes a la vía. Donald Trump enfatizó que dos de las terminales portuarias más relevantes de Panamá estaban bajo la gestión de una subsidiaria de CK Hutchison, un poderoso conglomerado de origen chino. No obstante, el 23 de febrero se dio a conocer un fallo judicial de carácter inapelable que anuló dicha concesión, lo que ha forzado un cambio en la estructura empresarial del sector.
A pesar de esta resolución legal, el conflicto no ha cesado. La empresa CK Hutchison y su rama PPC han iniciado un proceso de arbitraje internacional contra el Estado panameño, exigiendo una compensación de USD 2.000 millones. Por otro lado, el Gobierno chino, que actualmente no forma parte del Tratado de Neutralidad, ha manifestado advertencias indicando que Panamá podría enfrentar consecuencias severas debido a este litigio.
Importancia estratégica y crecimiento operativo
El Canal de Panamá, cuya construcción fue liderada por Estados Unidos a principios del siglo pasado y administrado por ellos hasta 1999, ha sido históricamente un nodo de disputa entre potencias mundiales. Aunque la transferencia total a soberanía panameña marcó un hito de autonomía, su valor estratégico lo mantiene bajo el escrutinio de los poderes globales.

En términos de operatividad, las cifras demuestran la vitalidad de la vía. Durante el año fiscal 2025, el canal registró un total de 13.404 tránsitos. Esta cifra representa un incremento del 19,3 % en comparación con el ejercicio anterior (2024), cuando se contabilizaron 11.240 tránsitos. Este repunte subraya la necesidad de asegurar un entorno de neutralidad y un funcionamiento sin interrupciones para la economía global.
A pesar de que durante el año previo las relaciones entre Panamá y Estados Unidos mostraron ciertos roces debido a las discusiones sobre el futuro del canal, portavoces de ambas administraciones han reiterado su compromiso por mejorar el diálogo y estrechar la cooperación bilateral.
Finalmente, la táctica panameña de incorporar nuevos firmantes al Tratado de Neutralidad busca crear un escudo internacional sobre el estatus de la ruta. El futuro de esta vía marítima, la más importante de América Latina, dependerá en gran medida de la resolución de la demanda de CK Hutchison y de cómo se gestione la postura de China en los próximos meses.
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