No data was found

Jackie Coogan: de la gloria con Chaplin a la ruina y la Ley Coogan

El fallecimiento de Jackie Coogan ocurrió el 1 de marzo de 1984 en la ciudad de Los Ángeles, tras sufrir un colapso cardíaco. Su existencia fue una travesía de contrastes extremos: desde la cima del reconocimiento mundial hasta las trincheras de la guerra y el despojo financiero. No obstante, su paso por el mundo dejó una huella imborrable a través de una normativa legal que, hasta el sol de hoy, resguarda los ingresos de los artistas menores de edad en la industria del entretenimiento.

Coogan no representó únicamente a un intérprete destacado de la era del cine silente; él fue el rostro del primer gran fenómeno de las estrellas infantiles y, lamentablemente, el ejemplo más vívido de la crueldad de una industria capaz de consumir a sus propios ídolos.

El llanto de Jackie Coogan en una escena inolvidable de la película

A la corta edad de cinco años, su popularidad era comparable a la de los grandes mandatarios del planeta, consolidándose como el infante más célebre de su tiempo. Pese a esto, la inmensa fortuna que generó con su trabajo se esfumó debido a una dolorosa traición orquestada por su propio círculo familiar, lo que lo obligó a reconstruir su vida desde los cimientos.

Los orígenes de un prodigio

La historia de John Leslie Coogan estuvo ligada a las tablas desde que nació el 26 de octubre de 1914 en California. Sus progenitores estaban inmersos en el espectáculo: su padre, John “Big Jack” Coogan, destacaba como bailarín de vodevil, mientras que su madre, Lillian Dolliver, poseía experiencia actoral desde su niñez. Con apenas 18 meses de vida, el pequeño debutó ante las cámaras en un filme de género western junto a “Broncho Billy” Anderson.

Charles Chaplin y Jackie Coogan en

Sin embargo, el punto de inflexión en su carrera ocurrió una noche de lunes en 1919. El legendario Charles Chaplin acudió al teatro Orpheum de Los Ángeles buscando distracción. Durante la función, observó el acto de Big Jack, quien al finalizar invitó al escenario a su pequeño hijo de cuatro años. El niño realizó unos pasos de baile, interactuó con el público con una carisma desbordante y se retiró. La reacción de la audiencia fue tan abrumadora que el pequeño debió regresar para una segunda coreografía. Chaplin detectó el magnetismo del menor y aseguró a sus padres que el niño se convertiría en una estrella.

El ascenso meteórico y la riqueza

Cumpliendo su promesa, Chaplin lo vinculó al rodaje de El Pibe (The Kid), obra estrenada en 1921 que catapultó a Coogan al estrellato internacional. Una de las escenas más icónicas del filme, donde los trabajadores de un orfanato intentan apartar al niño del vagabundo, muestra al pequeño gritando desconsoladamente un mudo pero evidente “¡Oh, papá!”, un momento que aún hoy estruja el corazón de la audiencia.

Jackie Coogan fue millonario pero su dinero fue mal manejado por su madre

Tras el impacto de la cinta, en 1922 se constituyó Jackie Coogan Productions para administrar su carrera. El actor protagonizó éxitos de taquilla masivos como Peck’s Bad Boy, Oliver Twist, Trouble y Circus Days. A los nueve años, su capacidad de convocatoria superaba a leyendas como Rudolph Valentino o Douglas Fairbanks.

Su crecimiento económico fue impactante. De ganar 75 dólares a la semana, su sueldo escaló a los 1.000 dólares, sumado a un incentivo de 5.000 dólares otorgado por Chaplin. Coogan llegó a firmar un contrato histórico de más de un millón de dólares para filmar cuatro películas, cobrando un anticipo de 500.000 dólares mediante un cheque que batió los récords de la industria. Asimismo, percibía entre el 30 y el 60% de las ganancias de sus producciones.

El afiche en el que se presenta a Jackie Coogan como Oliver Twist, el personaje de Charles Dickens

Fue un precursor en el ámbito del merchandising; su nombre aparecía en juguetes, ropa, calzado y artículos de higiene personal. El lujo rodeaba a la familia: residían en mansiones ostentosas, poseían su propia producción láctea, tenían un vagón ferroviario privado y contaban con vehículos Rolls-Royce equipados con sillas mecedoras especiales para el niño.

En su hogar angelino, Coogan inauguró su piscina junto al campeón olímpico Duke Kahanamoku. Su fama era tal que figuras como el beisbolista Babe Ruth solicitaron conocerlo personalmente. Incluso una simple gripe del menor durante una estancia en Nueva York se convertía en noticia de portada nacional.

Junior Durkin y Jackie Coogan en la película Tom Sawyer de 1930

Embajador del mundo y declive

Para 1924, lideró una cruzada humanitaria internacional recolectando suministros para niños víctimas de la guerra greco-turca. Su llegada a Europa fue apoteósica: en Southampton fue recibido por “cerca de 300.000 personas”, según sus propios recuerdos. En Ginebra, la Liga de las Naciones pausó sus labores para recibirlo, mientras que en Roma tuvo un encuentro privado de 20 minutos con el Papa Pío XI y una entrevista con Benito Mussolini, quien le obsequió una foto dedicada “Al Piccolo Grande”.

No obstante, el paso del tiempo y el surgimiento del cine sonoro afectaron su carrera. A pesar de participar en versiones de Tom Sawyer (1930) y Huckleberry Finn (1931), su brillo comercial se desvanecía. Intentó enfocarse en sus estudios en la Universidad de Santa Clara y la USC, confiando en que al cumplir 21 años heredaría un fondo de cuatro millones de dólares. Sin embargo, la promesa de sus padres de proteger ese capital resultó ser un engaño.

Jackie Coogan murió a los 69 años

Tragedia y la gran traición

El 4 de mayo de 1935, un trágico accidente automovilístico cambió todo. Regresando de cazar en México, el vehículo conducido por Big Jack cayó por un barranco. Jackie sobrevivió con heridas leves, pero su padre y otros ocupantes, como el actor Junior Durkin, fallecieron. Este evento marcó el inicio del colapso de su patrimonio.

Jackie Coogan unto a Lucille Ball a fines de la década de 1960

La administración de su fortuna pasó a manos de su madre y de Arthur Bernstein, abogado de la familia y posterior esposo de Lillian. A pesar de la riqueza generada, a Coogan solo se le permitía un gasto semanal de 6,25 dólares. Tras contraer matrimonio con Betty Grable en 1937, la precariedad de su situación se hizo pública, pues su esposa debía cubrir todos los gastos del hogar.

En abril de 1938, Coogan demandó judicialmente a su madre. Lillian alegó públicamente que el trabajo de su hijo había sido solo un juego y que nunca se le prometió el dinero. Bernstein fue más tajante, afirmando que el joven no recibiría nada.

El pequeño actor Jackie Coogan y Paul Hurst en una escena del film de 1927 llamado

El nacimiento de la ‘Ley Coogan’

El litigio duró 18 meses. Un informe judicial reveló que de los más de tres millones de dólares generados, solo quedaban 250.000 dólares. Su padre había sido el principal deudor y su madre apenas conservaba 500 dólares en efectivo. Finalmente, en 1940, Coogan aceptó un acuerdo para recibir la mitad de lo restante, quedándose con apenas 35.000 dólares tras pagar impuestos y abogados.

Este escándalo motivó la creación de la “Ley Coogan”, impulsada por Chester D. Garmon, la cual exige que el 15% de los ingresos de actores infantiles sea depositado en un fideicomiso protegido.

Jackie Coogan en el póster de la película

Servicio militar y el renacer como el Tío Lucas

Durante la Segunda Guerra Mundial, Coogan se alistó voluntariamente en 1941. Se convirtió en piloto de la Fuerza Aérea y realizó peligrosas misiones en Birmania. En una ocasión, sobrevivió a un derribo nocturno ocultándose bajo los cuerpos de sus camaradas caídos, una experiencia que le causó traumas de por vida. Regresó a casa con condecoraciones al valor.

En la década de los 50, enfrentó problemas legales y personales, pero su vida se estabilizó al casarse con Dodie Lamphere en 1952, con quien tuvo cuatro hijos. Su gran regreso a la fama ocurrió en 1964 con la serie Los Locos Addams. Para conseguir el papel del Tío Lucas, Coogan se presentó a la audición con la cabeza rapada y maquillaje propio, impresionando tanto a los productores que fue contratado de inmediato.

Un artículo sobre el prodigio Jackie Coogan publicado en mayo de 1921, cuando el niño tenía seis años

Aunque la serie fue breve, lo consagró ante una nueva generación. Coogan aceptó con humor su transformación física, participando incluso en actos circenses caracterizado como su personaje. En 1972, tuvo un reencuentro emocionante con Charles Chaplin en Estados Unidos, donde el director elogió su genialidad ante su esposa.

Jackie Coogan fue una de las personas más famosas de Estados Unidos cuando era estrella de cine

En sus últimos años, durante el rodaje de The Escape Artist en 1980, le dio un consejo al joven Griffin O’Neal que resumía su vida:

“Disfrutalo, pibe. Creés que va a durar para siempre”.

A 42 años de su partida, la trayectoria de Jackie Coogan permanece como un recordatorio vital en Hollywood: una historia de resistencia donde un artista logró sobrevivir a su propia leyenda.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER