Israel ejecutó este domingo una nueva y contundente ofensiva aérea sobre Teherán, provocando estallidos que generaron densas nubes de humo en áreas con alta densidad de sedes gubernamentales. Esta acción marca el segundo día de un conflicto a gran escala que se desencadenó tras el fallecimiento del líder supremo, Ali Khamenei, en el marco de una operación coordinada con Estados Unidos.
En la zona occidental de la nación persa, las incursiones aéreas resultaron en la muerte de 43 integrantes de las fuerzas de seguridad de Irán, según reportes de medios regionales. Este hecho evidencia la expansión geográfica de las hostilidades más allá de los límites de la capital iraní.

Estrategia militar y eliminación de mandos
El titular de la cartera de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que su nación sostendrá “una cadena de ataques aérea sin interrupciones” dirigida a emplazamientos militares y cúpulas de mando. Por su parte, las fuerzas armadas de Israel describieron las maniobras como un plan para “establecer superioridad aérea y abrir el camino hacia Teherán”. Hasta el momento, se confirma la baja de 40 líderes de alto rango iraníes, entre los que destacan el comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour; el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Mousavi; y el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh.

El impacto de la guerra ha trascendido los objetivos puramente bélicos. Voceros oficiales de Irán reportan que la cifra de decesos supera las 200 personas desde que iniciaron las agresiones. Se informó que en el sector sur del país, al menos 115 personas perdieron la vida por el impacto de un proyectil en una escuela femenina, dato proporcionado por el gobernador de la provincia, aunque carece de verificación externa. Ante esto, el teniente coronel Nadav Shoshani, portavoz militar israelí, declaró:
“no tener conocimiento de ningún ataque israelí o estadounidense en esa zona”
Simultáneamente, el capitán Tim Hawkins, del Comando Central estadounidense, indicó que las autoridades se mantienen investigando dichas denuncias.
Este despliegue fue orquestado durante meses por Tel Aviv y Washington. Los puntos estratégicos golpeados incluyen centros de mando de la Guardia Revolucionaria, sistemas de defensa antiaérea, plataformas de lanzamiento de proyectiles y drones, además de bases aéreas. Una de las primeras detonaciones ocurrió cerca de las dependencias de Khamenei, quien a sus 86 años ostentaba el poder desde 1989. Es la segunda ocasión en ocho meses que el gobierno de Trump colabora militarmente con Israel; previamente, en junio, una contienda de 12 días debilitó la capacidad nuclear y bélica de Irán.

Postura de Estados Unidos y transición política
El presidente Donald Trump ha endurecido su discurso, instando a la ciudadanía iraní a deponer el sistema actual. “Cuando terminemos, tomen su gobierno”, expresó el mandatario, añadiendo que “será suyo para tomar. Esta será probablemente su única oportunidad en generaciones”. Trump también advirtió que las operaciones podrían extenderse por una semana o el tiempo necesario, asegurando que cualquier contraataque recibirá una respuesta de “una fuerza nunca antes vista”.
El deceso de Khamenei y de gran parte de la cúpula genera un vacío de poder institucional. Se ha instaurado un triunvirato provisional conformado por el presidente Masoud Pezeshkian, el titular del poder judicial y el clérigo Alireza Arafi. Este grupo administrará el país hasta que la Asamblea de Expertos nombre a un sucesor. Especialistas sugieren que este vacío podría incrementar el dominio de los Guardianes de la Revolución en la conducción nacional.
Irán ha respondido lanzando drones y misiles contra Israel y bases de EE. UU. en el Golfo, dejando un saldo de diez fallecidos y más de 120 heridos en suelo israelí. El incidente más grave se registró en Beit Shemesh, donde nueve individuos murieron por un impacto directo en un inmueble residencial. En ciudades como Tel Aviv, se reportaron múltiples explosiones y la activación constante de alarmas.

Las repercusiones económicas son inminentes y amenazan el mercado global. La Guardia Revolucionaria anunció el bloqueo del Estrecho de Ormuz, ruta vital por donde circula aproximadamente el 20% del comercio de petróleo mundial. Además, la industria aérea enfrenta su mayor crisis desde la pandemia, con miles de vuelos cancelados o reprogramados en todo Oriente Medio.
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