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Irán nombra a Ahmad Vahidi, buscado por caso AMIA, jefe de la Guardia

El gobierno de Irán ha formalizado este domingo la designación del general de brigada Ahmad Vahidi como el nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La información, difundida inicialmente por la agencia Mehr, coloca en la cúspide militar a un líder que permanece prófugo de la justicia argentina, acusado de ser uno de los cerebros detrás del atentado a la AMIA.

La llegada de Vahidi a este alto mando se produce para cubrir la vacante del general Mohamad Pakpur, cuya muerte fue confirmada por la administración iraní tras una serie de ofensivas militares lanzadas por Estados Unidos e Israel contra territorio persa.

El contexto de este nombramiento es de extrema tensión, dado que el régimen de Teherán ha ratificado múltiples bajas en su estructura de poder. Entre los fallecidos reportados figuran el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí; el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdorrahim Musaví; el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani.

A sus 66 años, el nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria cuenta con una vasta trayectoria dentro del régimen. Nacido en Shiraz, Ahmad Vahidi se incorporó a las filas militares con el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Esta organización funciona como un ejército paralelo que responde de manera exclusiva a la autoridad del líder supremo. Cabe destacar que Vahidi ya había ejercido el mando de forma interina en 2025, luego de que Hossein Salami fuera abatido en ataques israelíes.

La Guardia Revolucionaria es identificada internacionalmente como una pieza clave del aparato operativo del régimen, señalada por la ejecución de atentados globales, siendo el ataque a la mutual judía en Buenos Aires en 1994 uno de los episodios más trágicos vinculados a su historial.

Dentro del organigrama de poder iraní, Vahidi fue el antecesor del general Qassem Souleimani al frente de las Fuerzas Quds, la unidad de élite encargada de las operaciones externas. Además, forma parte de un círculo íntimo de asesores con acceso directo al mando supremo y es miembro del Consejo Superior, ente que dicta las estrategias nucleares y de seguridad del Estado.

Desde el año 2007, el nombre de Vahidi figura en los registros de Interpol con una notificación roja activa. Se lo requiere bajo los cargos de

“homicidio calificado, doblemente agravado (por odio racial o religioso y por ser un medio idóneo para causar un peligro común) en perjuicio de 85 víctimas fatales, en concurso ideal con lesiones leves y graves calificadas, reiteradas y daños múltiples agravados por odio racial o religioso”

Las investigaciones judiciales, lideradas en su momento por el fiscal Alberto Nisman, lo sitúan como una figura central en la planificación del ataque a la AMIA. Según las pruebas recolectadas, Vahidi, en su rol de jefe de la Fuerza Quds, participó en la reunión clave donde se decidió el atentado, delegando la fase operativa en el grupo Hezbollah.

Por su parte, Estados Unidos lo incluyó en su lista negra en 2010. En el ámbito local, en 2019, el fiscal Sebastián Basso y la Unidad de Información Financiera de Argentina solicitaron su inclusión en el registro nacional de terroristas, tras determinar que él y Moshen Rezai fueron los encargados de analizar la propuesta de atentar en suelo argentino.

Pese a su situación judicial, Vahidi ha mantenido una presencia política activa. En 2009 fue ministro de Defensa bajo el mandato de Mahmoud Ahmadinejad y en 2021 asumió el Ministerio del Interior. Fue precisamente en ese último cargo cuando Argentina solicitó formalmente su arresto durante sus visitas a Pakistán y Sri Lanka, apelando a la cooperación internacional mediante las circulares de Interpol.

Cuál fue el rol de Vahidi en el ataque a la AMIA

La acusación principal contra Ahmad Vahidi se fundamenta en su cargo como comandante de las Fuerzas Quds durante 1994. Se le atribuye la autoría ideológica del crimen que dejó 85 víctimas fatales y 151 heridos. La justicia argentina, a través del juez Rodolfo Canicoba Corral, ordenó su captura en 2006, junto a otros exfuncionarios como Ali Fallahijan y Moshen Rabbani.

De acuerdo con el dictamen de la UFI AMIA, Vahidi habría estado presente en el encuentro de 1993 en Mahshad, donde se gestó el ataque. El fiscal Nisman sostuvo que el general no solo estuvo presente, sino que fue quien propuso a Argentina como el objetivo ideal, propuesta que luego fue validada por el Comité de Asuntos Especiales y ejecutada bajo su supervisión.

Vahidi, junto a Evo Morales, durante una visita a Bolivia en 2011. Volvió a su país sin ser detenido

Un antecedente relevante ocurrió en 2011, cuando Vahidi viajó a Bolivia para participar en eventos militares. Al detectarse su presencia, el gobierno boliviano se vio obligado a solicitar su salida inmediata del país. En aquella ocasión, el entonces presidente de la AMIA, Guillermo Borger, calificó la visita como una “provocación”, mientras que la DAIA denunció que su presencia en la región representaba un agravio intolerable para la memoria de las víctimas y la sociedad argentina.

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