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Gisèle Pelicot y su libro: ‘La vergüenza debe cambiar de bando’

El juicio histórico de 2024 marcó un antes y un después en la vida de Gisèle Pelicot, quien se ha transformado en un referente mundial de la lucha contra la violencia de género. Tras la condena de su esposo, quien la drogaba sistemáticamente para que decenas de hombres abusaran de ella, Pelicot ha decidido narrar su historia en una obra escrita en colaboración con la periodista Judith Perrignon. En este texto, recorre la brutalidad de los ataques sufridos y su posterior proceso de sanación.

“Quería que mi historia ayudara a otros”

, sostuvo en una entrevista concedida al canal francés France 5.

La obra detalla tanto el horror de los abusos como la etapa previa a estos, que ella describe como un matrimonio aparentemente perfecto. Tenía tres hijos, dos exitosas carreras profesionales y una vivienda de alquiler en el sur de Francia destinada a su jubilación. Bajo el título Un himno a la vida, el libro se convierte en una crónica lírica sobre las atrocidades vividas y un análisis sobre cómo la mente de una sobreviviente debe convivir con dos realidades radicalmente opuestas.

En uno de los capítulos más íntimos, Pelicot relata cómo sus dudas aumentaban conforme se acercaba la fecha del juicio. Si su esposo hubiera sido el único implicado, ella habría preferido un proceso a puerta cerrada; sin embargo, la magnitud del caso la llevó a cuestionarse todo. En ese momento, ya no era la mujer que lo había perdido todo, pues contaba con el apoyo de su pareja, Jean-Loup, y sus hijos. “Mi familia se recomponía”, explica al mencionar cómo se retomaron los diálogos y cómo volvió a disfrutar de sus nietos. El apoyo familiar fue determinante para decidir que debían enfrentar el juicio unidos para dar un cierre definitivo a la tragedia.

La decisión de la visibilidad pública

Durante un paseo por la playa, Pelicot sintió la necesidad de conectarse con el resto del mundo y abandonar la soledad. Decidió que ya no temía a la mirada de los extraños ni a que su caso se hiciera público. Fue entonces cuando la frase “La vergüenza debe cambiar de bando” cobró fuerza en su pensamiento. Pelicot entendió que los cincuenta y un agresores eran quienes debían sentir humillación. “Eran ellos los que tenían que agachar la cabeza. No yo”, afirma en su relato. Tras contemplar el horizonte, supo que el juicio debía ser abierto.

'Un himno a la vida: Mi historia' de Gisèle Pelicot se publica en América latina en la primera semana de marzo

Al comunicarle su determinación a Jean-Loup, este le brindó su apoyo inmediato. Sus abogados, Stéphane y Antoine, inicialmente sorprendidos, le pidieron una semana para reflexionar, pero ella ya estaba convencida. “Me liberaba”, relata sobre el alivio que sintió. Su abogada Caroline, junto a David y Florian, también respaldaron la medida. Aunque no podían prever el impacto mediático que vendría, Pelicot quería que el foco de atención recayera sobre los agresores, a quienes describe con dureza, y no sobre ella misma.

Finalmente, la autora reflexiona sobre el peso de la edad en su valentía. Asegura que, si hubiera tenido veinte años menos, quizá el miedo a las miradas críticas de la sociedad la habría paralizado. Recuerda cómo su esposo manipulaba su percepción personal al decirle que debía agradecer que él la deseara todavía. No obstante, a sus setenta años, Gisèle afirma haber encontrado una libertad mayor. “Quizá la vergüenza desaparece con más facilidad cuando tienes setenta años”, medita, destacando que el amor que recibe de Jean-Loup y la aceptación de su propio cuerpo fueron fundamentales para abrir las puertas de la justicia al escrutinio público.

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