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Emily Warren Roebling: La mujer clave tras el Puente de Brooklyn

En la actualidad, el puente de Brooklyn se erige como uno de los destinos más emblemáticos y concurridos por la comunidad turística que visita Nueva York. No obstante, detrás de esta majestuosa obra de ingeniería, reside la historia de una mujer cuyo liderazgo fue fundamental para su realización.

El 24 de mayo de 1883 marcó un hito histórico cuando Emily Warren Roebling cruzó la estructura recién inaugurada a bordo de un carruaje. Con este acto, se consagró formalmente como la primera persona en transitar sobre esta infraestructura que conecta la ciudad.

Un liderazgo decisivo ante la adversidad

La gestión de Emily Warren Roebling al frente del proyecto, motivada por el delicado estado de salud de su esposo, representó un avance significativo para la incursión de las mujeres en las áreas de la ciencia y la técnica. Su labor es reconocida como un punto de inflexión en la historia de la ingeniería civil.

Durante un periodo de catorce años, la presencia de Roebling en la zona de construcción fue una constante. Su involucramiento fue tan profundo que gran parte del personal obrero llegó a considerar que ella era la verdadera directora del proyecto. Emily se encargó de la supervisión de las labores cotidianas y de la resolución de complejos dilemas técnicos, actuando como el vínculo directo de Washington Roebling, su marido e ingeniero jefe, quien se encontraba incapacitado por el síndrome de descompresión.

Su intervención se produjo en una época donde el acceso a la formación profesional en ingeniería estaba estrictamente prohibido para el género femenino. Durante la ceremonia de apertura, el congresista Abram Stevens Hewitt enfatizó su importancia con las siguientes palabras:

“sin su trabajo el puente no hubiera sido una realidad”

Emily Warren Roebling fue la ingeniera autodidacta estadounidense,famosa por su ayuda en la finalización del Puente de Brooklyn. Foto: Wikipedia

Orígenes y formación de una pionera

Emily Warren Roebling nació el 23 de septiembre de 1843, en el seno de una familia de clase media alta, siendo la penúltima de un total de doce hermanos. Sus progenitores, Sylvanus Warren y Phoebe Lickley Warren, priorizaron brindarle una educación de alto nivel. Gracias a la gestión de su hermano, el general Kemble Warren, Emily asistió al Georgetown Visitation Convent, institución donde profundizó en conocimientos de matemáticas, geografía e historia.

Fue precisamente en 1864, mientras visitaba a su hermano Kemble, cuando conoció a Washington Roebling, quien en aquel entonces servía en el ejército durante la Guerra Civil de Estados Unidos. La pareja contrajo matrimonio en menos de un año. Por aquel tiempo, el padre de Washington, John Augustus Roebling, ya figuraba como el ingeniero jefe a cargo del ambicioso diseño del puente que uniría Brooklyn con Manhattan.

El icónico Puente de Brooklyn se erige majestuoso mientras el sol se pone sobre el horizonte de Manhattan, con embarcaciones navegando por el East River. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras su boda, John Augustus delegó en los recién casados la misión de viajar a Europa para investigar las innovadoras técnicas de cimentación del viejo continente. Al retornar a territorio estadounidense y tras el nacimiento de su hijo, la familia enfrentó el fallecimiento de John Augustus. Ante esta pérdida, Washington tomó las riendas del proyecto; sin embargo, pronto cayó gravemente enfermo. Fue en ese momento cuando decidió que Emily debía adquirir los conocimientos técnicos necesarios para representarlo ante las autoridades de la ciudad y los trabajadores de la obra.

Legado y trayectoria profesional posterior

Una vez concluidas las tareas de edificación, la familia Roebling estableció su residencia en Trenton, Nueva Jersey. En este nuevo capítulo, Emily participó activamente en el diseño de su hogar y se involucró en diversas organizaciones cívicas. Sus viajes la llevaron nuevamente a Europa, donde tuvo el honor de presenciar la coronación del zar Nicolás II en Rusia y de ser recibida por la reina Victoria en el Reino Unido.

Incluso en su madurez, su sed de conocimiento no se detuvo. En 1899, a la edad de 56 años, Emily Warren Roebling se graduó como abogada en la Universidad de Nueva York. Su vida llegó a su fin el 28 de febrero de 1903. Actualmente, una placa conmemorativa en el puente de Brooklyn honra su papel determinante en la culminación de este prodigio de la ingeniería moderna.

Emily Warren Roebling estuvo a cargo de la construcción del Puente de Brooklyn

El puente de Brooklyn como icono turístico

Quienes deciden recorrer esta estructura hoy en día pueden deleitarse con panorámicas inigualables del horizonte de Manhattan, el río East River y la emblemática Estatua de la Libertad. El puente cuenta con un nivel superior diseñado exclusivamente para el tránsito de peatones y ciclistas, lo que lo convierte en un sitio predilecto para la fotografía y el esparcimiento.

Esta construcción no solo sirve de enlace entre Manhattan y Brooklyn, facilitando el acceso a dos de las zonas más vibrantes de la metrópoli, sino que también es un monumento al desarrollo urbano. Al momento de su inauguración en 1883, se distinguió por ser el primer puente colgante del planeta en utilizar cables de acero, consolidándose como una de las maravillas técnicas más sobresalientes de su siglo.

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