El desplazamiento programado de los integrantes del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), organización también conocida como el Clan del Golfo, hacia las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en las regiones de Chocó y Córdoba, ha sufrido una modificación en su calendario. Aunque la fecha inicial estaba pactada para el 1 de marzo de 2026, diversas circunstancias técnicas y logísticas han obligado a postergar este paso fundamental en el proceso de paz.
A través de un pronunciamiento oficial, el Mecanismo Tripartito de Seguimiento, Monitoreo y Verificación del espacio sociojurídico detalló que el retraso en el movimiento hacia estos sectores específicos se fundamenta en tres situaciones críticas que impiden el cumplimiento del cronograma original.
El primer obstáculo señalado por la mesa de diálogo es la severa ola invernal que golpea actualmente al territorio colombiano, con un impacto devastador en la región Caribe. Las autoridades consideran que las condiciones del terreno no son aptas para garantizar la seguridad y la logística del traslado.
“Afectaciones que sufren actualmente por la ola invernal los territorios donde se establecerían las ZUT, que dificultan el acceso por deterioro de las vías e inundaciones de los predios rurales y urbanos”

Por otra parte, la organización armada resaltó que el cronograma debe prorrogarse debido al impacto interno que generó el deceso del comandante José Gonzalo Sánchez, conocido bajo el alias de “Gonzalito”. El líder insurgente falleció a finales de enero en un incidente ocurrido mientras navegaba por el Río Esmeraldas, en la zona rural del municipio de Tierralta, en Córdoba.
“El fallecimiento accidental del 2º comandante del Estado Mayor Conjunto del (a) EGC, José Gonzalo Sánchez Sánchez durante su tránsito hacia una de las ZUT, retrasando las labores de pedagogía interna, de los compromisos alcanzados”
Como tercer punto, se recordó que el pasado 4 de febrero de 2026 se registró una interrupción momentánea en las conversaciones entre el Gobierno de Colombia y el EGC. El grupo solicitó precisiones sobre declaraciones emitidas por voceros oficiales tras la reunión entre los mandatarios Gustavo Petro y Donald Trump en Washington a inicios de ese mes, aunque el diálogo se retomó formalmente el 17 de febrero.
“La suspensión temporal del proceso de conversaciones sociojurídicas a partir del 4 de febrero por determinación del Estado Mayor Conjunto del (a) EGC, para realizar consultas y aclarar la información sobre algunas declaraciones gubernamentales relacionadas con la intención de neutralizar a su comandante (Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo)”

Tras analizar este panorama, el ente de monitoreo ratificó que el plazo para el ingreso de las unidades combatientes a las zonas designadas queda suspendido de forma temporal. Asimismo, se ha hecho un llamado a los Grupos de Trabajo para que establezcan una nueva hoja de ruta que permita cumplir con este y otros acuerdos que siguen en lista de espera.
“Por lo anteriormente descrito, el MTSMV determina la necesidad de prorrogar el plazo establecido para el ingreso de los combatientes del (a) EGC a la ZUT, tomando en cuenta las condiciones del territorio y avances del proceso. EL MTSMV solicita a los Grupos de Trabajo del ECSJ que se establezca una nueva fecha para cumplir con este compromiso, así como con los restantes pendientes de ejecución”
Contexto de los Diálogos de Paz
La creación de las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) es un resultado directo del segundo ciclo de negociaciones llevado a cabo en Doha, Catar. En dicho encuentro se estipuló el establecimiento de tres áreas específicas para iniciar un proceso de tránsito progresivo de los miembros del EGC a partir del primer día de marzo.
El objetivo central de estas áreas es facilitar una desmovilización ordenada y gradual, contando con la supervisión de organismos estatales e internacionales, en el marco de la política de Paz Total impulsada por la actual administración gubernamental.

Para dar continuidad al proceso, el Gobierno nacional accedió a dos peticiones clave de la organización armada. La primera consiste en abandonar el uso del apelativo “Clan del Golfo” en comunicaciones oficiales, debido a su carga negativa vinculada al narcotráfico. En su lugar, las Fuerzas Militares y las entidades del Estado deberán referirse al grupo únicamente como Ejército Gaitanista de Colombia.
La segunda exigencia aceptada involucra a su máximo líder, Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo” o “Javier”. Las autoridades han accedido a retirarle la calificación de “objetivo de alto valor”, una etiqueta que permitía una persecución militar activa y el ofrecimiento de recompensas económicas por información sobre su ubicación.
A pesar de la reanudación de las mesas de trabajo, el grupo insurgente mantiene una postura vigilante sobre el discurso público de los funcionarios estatales. Se ha informado que, ante cualquier mención del nombre anterior en comunicados oficiales, la organización emite una notificación inmediata a los delegados del gobierno como advertencia por presuntos incumplimientos de lo pactado.

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