La participación de las mujeres en los campos de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (conocidos globalmente como STEM) todavía se mantiene en niveles reducidos. Esto se debe a la vigencia de diversos estereotipos de género que frenan el crecimiento profesional desde las etapas educativas más tempranas y que, frecuentemente, provocan el abandono de los estudios en la adolescencia, según detalló Norma Blazquez Graf, quien encabeza la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU) de la UNAM.
En el marco del foro académico Mujeres y niñas en las ciencias: miradas que transforman aulas y espacios de investigación, la también investigadora y antigua directora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades explicó que, pese a los progresos, el sector científico aún enfrenta brechas salariales, prejuicios en las evaluaciones de los estudiantes y una baja representación femenina en los puestos de alta dirección.
La especialista resaltó que el sector femenino no se encuentra distribuido de manera equitativa entre todas las ramas del conocimiento, ni goza de las mismas facilidades para ocupar cargos donde se toman decisiones de alto nivel.
Dicha problemática responde en gran medida a los roles tradicionales, la discriminación estructural y la carga desigual en las tareas relacionadas con el trabajo de cuidados. Blazquez Graf precisó que, en la UNAM, aunque la matrícula femenina total ronda el 52 %, en facultades de físico-matemáticas e ingenierías este porcentaje desciende drásticamente a un 32 % para el periodo 2025. Asimismo, indicó que a pesar de que hay más inscritas en maestrías y doctorados, la separación por áreas disciplinares continúa siendo dispar.

El embarazo adolescente como obstáculo para la educación
Durante la mesa de análisis, la vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, Telma Castro Romero, alertó que el embarazo adolescente en México se mantiene como una crisis urgente que restringe las posibilidades de estudio y empleo para las jóvenes. De acuerdo con los datos presentados, en el año 2024 se contabilizaron cerca de 92 000 nacimientos en madres de entre 10 y 17 años, situación que profundiza la pobreza y bloquea la formación académica.
Castro Romero mencionó además que la institución brinda acceso a cerca de 50 licenciaturas y 20 posgrados con enfoque científico. En este sentido, enfatizó la importancia de promover la curiosidad, el pensamiento lógico y la experimentación para captar el interés de nuevos alumnos hacia estas áreas.
Por otra parte, Tatiana Fiordelisio Coll, quien dirige el Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia, advirtió sobre los sesgos existentes en la investigación técnica aplicada a la salud. Según su visión, el desarrollo científico no solo depende de la optimización de procesos, sino de la capacidad de reformular las preguntas de investigación desde enfoques más diversos.
Como un caso de éxito con impacto social directo, la doctora destacó la creación de un biosensor portátil para detectar de forma temprana el virus del papiloma humano, un logro alcanzado por su equipo de trabajo.
Para concluir, Rubén Hernández Duarte, director de Políticas de Igualdad y No Discriminación en la CIGU, informó que la UNAM ha puesto en marcha diversas estrategias institucionales, tales como:
- Programas de Mentorías Feministas para la Iniciación Científica.
- Aumento en la contratación de personal femenino en disciplinas como matemáticas, física y ciencias nucleares.
- Inclusión de la perspectiva de género en los criterios de evaluación académica y en la labor de los comités de ética.
La moderación del evento estuvo a cargo de Julia Tagüeña Parga, investigadora del Instituto de Energías Renovables, quien recordó que la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. El objetivo de esta fecha es recordar que el desarrollo de la ciencia no puede alcanzar su máximo potencial sin la inclusión de las mujeres.
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