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Trump y su gestión de alto riesgo: Un cambio en el tablero mundial

El actual periodo de la administración encabezada por Donald Trump se ha consolidado como una gestión integrada por tomadores de riesgos. Este equipo de trabajo, compuesto por figuras con mentalidad de emprendedores políticos, se caracteriza por ejecutar apuestas de gran magnitud, celeridad y fuera de los cánones convencionales. Al abordar problemas de extrema complejidad, el gobierno estadounidense ha decidido asumir desafíos legales, geopolíticos y de carácter moral que otras administraciones solían evadir, obteniendo como resultado una reconfiguración profunda del mapa de poder a nivel global.

Irán: Un conflicto resuelto en tiempo récord

En una operación de gran envergadura, Estados Unidos e Israel ejecutaron ataques coordinados y masivos dirigidos a las infraestructuras nucleares de Irán, así como a sus centros de mando y bases de misiles. Este movimiento contó con el respaldo público de diversos gobiernos árabes, quienes se alinearon con Washington y Jerusalén para estructurar un frente común ante el régimen de Teherán. Según reportes estratégicos,

“En cuestión de horas, la capacidad militar estratégica de Irán ha sido llevada a la prehistoria”

, lo que implica una degradación crítica en su programa de misiles balísticos, su capacidad de mando y su potencial nuclear, incrementando las posibilidades de una fractura en el sistema islamista.

A pesar de que durante años Teherán utilizó la amenaza del cierre del estrecho de Ormuz como un mecanismo de presión económica, dicha táctica ha perdido efectividad ante una coalición capaz de golpear objetivos profundos casi sin resistencia. Si bien Irán conserva la capacidad de realizar hostigamientos mediante drones o ataques aislados, ya no cuenta con la estructura necesaria para sostener un bloqueo de larga duración frente al poderío conjunto de Estados Unidos, Israel y sus aliados árabes en el Golfo.

Imagen satelital tras el ataque de EEUU e Israel contra el complejo de Ali Khamenei (Pleiades Neo (c) Airbus DS 2026/Handout via REUTERS)

La nueva alianza: Sunitas, cristianos y judíos

Lo que inicialmente se proyectó como una estructura diplomática bajo el nombre de los Acuerdos de Abraham, ha evolucionado hasta convertirse en una maquinaria militar plenamente operativa. Naciones como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin colaboran activamente con Israel en áreas de inteligencia, ejercicios militares y defensa contra misiles. Actualmente, estos socios participan de manera directa o indirecta en la campaña contra el eje de poder iraní.

Este escenario marca un hito histórico: la conformación de una coalición integrada por sunitas, cristianos y judíos enfrentada a un bloque chiita revolucionario, apoyada en una superioridad tecnológica contundente. La sincronización de sistemas de alerta temprana, aviación y radares entre los países del Golfo y las capacidades de defensa norteamericanas e israelíes, establece a este bloque como la potencia dominante en el Medio Oriente.

De este modo, los Acuerdos de Abraham han trascendido la fase de normalización diplomática y fotografías oficiales para transformarse en una realidad de interoperabilidad y acción militar coordinada en escenarios de combate real.

Impacto en el relato político de Pedro Sánchez

En el contexto europeo, el gobierno español liderado por Pedro Sánchez y sus aliados de sectores radicales enfrenta una crisis en su narrativa internacional. Durante años, su discurso posicionó al islam político como una víctima, calificó a Israel de estado genocida y a Estados Unidos como un agresor constante. No obstante, esta postura se debilita ante el hecho de que el núcleo político del mundo árabe-musulmán se encuentra alineado estratégicamente con Washington e Israel contra Irán.

El Ejecutivo en España se encuentra en una posición comprometida, atrapado entre su retórica de supuesta superioridad moral y la evidencia de un régimen iraní que ha financiado el terrorismo y guerras subsidiarias. La estructura ideológica de la izquierda española se ve cuestionada al observar a occidente y a los árabes moderados luchando conjuntamente contra la teocracia chiita. Resulta difícil para Pedro Sánchez mantener acusaciones de genocidio cuando son las propias naciones musulmanas las que operan hombro a hombro con el Estado israelí.

El sistema defensivo israelí Cúpula de Hierro interpceta decenas de misiles lanzados desde Gaza (REUTERS/Amir Cohen)

La exportación del sistema Iron Dome

Como consecuencia directa de esta ofensiva militar, se ha producido una revalorización global de la tecnología de defensa israelí. Tras la eficacia demostrada en esta operación y la protección sostenida del territorio frente a drones y proyectiles, diversos estados han manifestado su interés en adquirir sistemas como el Iron Dome, la Honda de David o el sistema Arrow.

Estos equipos, probados en combate real, se posicionan ahora como el estándar de seguridad para naciones que se sienten amenazadas por actores estatales o grupos similares a los apoyados por Teherán. Existe una ironía evidente: aquellos sectores que criticaban el gasto militar de Israel ahora buscan esa misma tecnología para resguardar sus propios puertos, ciudades y refinerías ante la posibilidad de futuros conflictos.

Un modelo de gobernanza basado en el riesgo

La ofensiva contra Irán no es un hecho fortuito, sino parte de un método de trabajo. La administración de Donald Trump opera bajo una lógica de emprendimiento del poder: localiza problemas que parecen no tener solución, moviliza recursos militares y diplomáticos, y ejecuta movimientos que los analistas tradicionales suelen tildar de imprudentes pero que han arrojado resultados tangibles.

  • Gaza: Trump implementó un plan de veinte puntos que logró frenar la guerra, facilitar la liberación de rehenes y desmantelar la capacidad operativa de Hamás.
  • Argentina: El gobierno estadounidense respaldó las reformas de Javier Milei mediante un canje de divisas por 20.000 millones de dólares, lo que evitó un desplome financiero y generó réditos para el tesoro norteamericano tras el cierre de la línea de crédito.

Maduro fue capturado por EEUU el pasado 3 de enero

  • Venezuela: El pasado 3 de enero de 2026, se autorizó una incursión de fuerzas especiales que culminó con la detención de Nicolás Maduro. El mandatario fue trasladado a Nueva York para enfrentar juicios por cargos de terrorismo y narcotráfico, logrando la caída de la dictadura mediante un golpe de precisión.
  • México y Canadá: Utilizando la presión de aranceles y la designación de cárteles como grupos terroristas, se logró la eliminación de El Mencho, cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación. La estrategia vinculó temas de fentanilo y migración con el acceso al mercado de EE.UU., obteniendo concesiones sin precedentes.

Reconfiguración geopolítica como ‘Start-up’

En la región de Panamá, la influencia de China en sectores portuarios estratégicos del Canal ha sido reducida drásticamente por presión de Washington, enviando una señal clara sobre el control de las rutas comerciales. Simultáneamente, la Casa Blanca ha tomado medidas para bloquear el apoyo financiero de Rusia y México hacia el régimen de Cuba, buscando transformar su alineamiento externo.

A diferencia de visiones anteriores, el enfoque de Trump no prioriza la exportación de la democracia, sino la consolidación de gobiernos pro-estadounidenses que respeten las líneas rojas de Washington y fomenten la cooperación en seguridad y comercio. La estrategia en Irán es el ejemplo máximo de esta doctrina: asumir un riesgo de escalada masiva para lograr un reseteo estratégico en la región.

El balance actual muestra a un Irán debilitado, a Nicolás Maduro ante la justicia estadounidense, la estabilización de la economía en Argentina y un bloque árabe-israelí fortalecido. Mientras el orden mundial se transforma, figuras como Pedro Sánchez permanecen atadas a dogmas que la realidad geopolítica del siglo XXI parece estar dejando atrás.

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