Una entrega inesperada puso fin a décadas de tensión entre dos de los guitarristas más influyentes del rock estadounidense. El eje de esta singular disputa fue una Gibson Les Paul 1959, un instrumento que se convirtió en el epicentro de un distanciamiento que duró más de 20 años entre Joe Perry, integrante fundamental de Aerosmith, y Slash, la figura emblemática de Guns N’ Roses.
Esta guitarra, valorada como un objeto de culto por su excepcional sonoridad y origen, pasó de ser un símbolo de conflicto a representar la restauración de una amistad profunda. La historia de este instrumento ha sido documentada por medios especializados como Guitar World y la cadena RockFM.
El origen del problema se remonta a 1979, cuando Perry atravesaba una etapa personal y profesional sumamente compleja tras abandonar Aerosmith. Debido a serios aprietos financieros, el músico se vio en la obligación de desprenderse de su preciada Les Paul del 59 por la suma de USD 4.500. Sobre aquel momento, el artista recordó:
“Necesitaba dinero para Navidad y recuerdo venderla por 4.500 dólares”
Tras la venta, el instrumento llegó a manos del también guitarrista Eric Johnson, y por un periodo considerable, su paradero exacto fue un misterio para su dueño original.
La intensa búsqueda de Perry tras su regreso
Para 1984, con el retorno de Perry a Aerosmith y una economía personal más robusta, el músico emprendió la tarea de localizar su antigua compañera de cuerdas. No obstante, el mercado de instrumentos antiguos había explotado, encareciendo las piezas y dificultando el rastreo de una guitarra tan específica. Perry movilizó a su equipo técnico y realizó múltiples llamadas en un intento por obtener pistas sobre la ubicación de la Gibson.

La pieza clave del rompecabezas apareció gracias a Brad Whitford, compañero de banda de Perry. Whitford le mostró una revista que contenía un reportaje sobre la colección privada de Slash. Fue en esas páginas donde Perry reconoció visualmente su Les Paul 1959, lo que encendió nuevamente su deseo de recuperarla.
El choque de intereses entre dos leyendas
Al confirmar que Slash poseía el instrumento, Perry intentó entablar una negociación directa. A pesar de la camaradería que existía entre ambos, la respuesta del guitarrista de Guns N’ Roses no fue la esperada. Perry rememoró en Guitar World que, al consultarle sobre la posibilidad de comprarla, Slash respondió con incomodidad:
“Nos habíamos hecho amigos, y cuando le pregunté, me dijo: ‘Oh, hombre… no me preguntes eso’”
A pesar de la insistencia de Perry por adquirirla de nuevo, la negativa fue rotunda:
“¡No me lo preguntes, por favor!”
recordó el músico de Aerosmith.

Esta situación generó una atmósfera de incomodidad persistente. Según el relato de los involucrados, Slash llegó a evitar las comunicaciones con Perry para eludir la inevitable confrontación por la guitarra, lo que comenzó a desgastar el vínculo personal que los unía.
Priorizando la amistad sobre el materialismo
El conflicto por la Gibson Les Paul 1959 alcanzó un punto crítico. Perry admitió que la obsesión por el instrumento estuvo a punto de destruir su relación con su colega. El guitarrista confesó que eventualmente decidió priorizar su afecto por Slash:
“Odiaba decir que no, y me di cuenta de que podía perder a un amigo por eso. Al final le dije: ‘Mira, no te lo voy a volver a pedir. Ni siquiera es un problema. Es tu guitarra. Esto está jodiendo nuestra amistad, así que basta ya’”
Con esa declaración, Perry se resignó a que el instrumento jamás volvería a sus manos, permitiendo que la tensión entre ambos disminuyera, aunque el anhelo por la guitarra permaneciera en su memoria.
El valor de la guitarra para Slash
Por su parte, Slash explicó en 2023 que obtuvo la guitarra en Japón durante una gira con Guns N’ Roses, pagando por ella USD 8.000. El músico destacó que, al momento de la compra, fue necesario verificar meticulosamente su autenticidad. Sobre el vendedor original, Slash comentó:
“Probablemente el tipo no sabía lo que tenía o simplemente quería deshacerse de ella”
Durante años, el instrumento fue una herramienta fundamental en su carrera, siendo utilizada tanto en sesiones de estudio como en presentaciones en vivo de gran escala. Incluso, la famosa Les Paul aparece en el emblemático video musical de November Rain.

Mientras la guitarra seguía siendo parte del equipo de Slash, el distanciamiento emocional sutil continuaba presente entre los dos íconos del rock.
El desenlace: Un regalo de cumpleaños inesperado
La resolución de esta historia ocurrió durante el festejo de los 50 años de Joe Perry. Mientras se encontraba en una presentación en Boston junto a Steven Tyler, el técnico de guitarras de Perry se acercó al escenario para entregarle la Gibson Les Paul 1959 original. El regalo venía con un mensaje directo:
“Slash quería que te diera esto”
El impacto del gesto fue inmediato y profundo. Perry, visiblemente conmovido ante el público, entendió que la devolución de la guitarra era, en realidad, un acto de reafirmación de su amistad. El silencio de la audiencia y la emoción del momento sellaron el fin de la disputa.

Este acto de generosidad no solo devolvió a Joe Perry uno de sus bienes más preciados, sino que unió definitivamente las trayectorias de dos de los guitarristas más grandes de la historia, cuyos nombres quedaron entrelazados para siempre a través de las cuerdas de una Les Paul 1959.
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