¿Qué elementos vinculan a Masdar City, el núcleo urbano futurista en el desierto de Abu Dabi; el distrito internacional de Songdo en Corea del Sur; y la Woven City en Japón? Estas tres locaciones son pilares de las denominadas “ciudades inteligentes”, cuyas estructuras han sido proyectadas por despachos arquitectónicos de prestigio global, como el del británico Norman Foster y el estudio estadounidense Kohn Pedersen Fox (KPF). El último de estos desarrollos es una apuesta de la automotriz Toyota, diseñada para operar como un laboratorio de experimentación para sus innovaciones en movilidad autónoma y esquemas de sostenibilidad energética.
De acuerdo con los parámetros de la Unión Internacional de Comunicaciones, estas ciudades innovadoras se caracterizan por emplear las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) con el objetivo de optimizar la calidad de vida de la población, elevar la eficiencia operativa, mejorar la prestación de servicios públicos y potenciar la competitividad urbana.
Sobre este fenómeno, el economista Javier Madariaga, quien se desempeña como especialista sénior de BID Lab, manifiesta lo siguiente:
“La inteligencia artificial ofrece una oportunidad sin precedentes para transformar la manera en que los gobiernos locales diseñan, entregan y mejoran sus servicios. No se trata de una promesa futurista, sino de una ventana concreta para aumentar la productividad del sector público, optimizar el uso de los recursos y mejorar la calidad de vida de millones de personas”.

Movilidad urbana: algoritmos para optimizar el transporte
Uno de los retos más apremiantes de la actualidad es la congestión vehicular, una problemática que se prevé empeore con el constante aumento de la población urbana. No obstante, el flujo de vehículos particulares y del transporte masivo puede gestionarse mediante herramientas de IA. Estas tecnologías permiten realizar predicciones de movimiento, agilizar la circulación, incrementar la seguridad y reducir los “cuellos de botella” en horarios pico. Estas aplicaciones no pertenecen al ámbito de la ciencia ficción, pues ya se están desplegando los primeros esquemas reales.
Un ejemplo reciente en sistemas de transporte inteligente es el desarrollado por el Servicio Catalán de Tránsito (SCT) y la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Durante este año, iniciaron un proyecto piloto en un segmento de 100 kilómetros de la autopista AP-7, en Tarragona. Utilizando modelos predictivos de velocidad e intensidad del tráfico, además de datos sobre la orografía y geometría del camino, el consorcio administrador busca reducir el riesgo de siniestros viales y establecer límites de velocidad de manera dinámica.

En el contexto de Estados Unidos, corporaciones como General Motors, Alphabet y Amazon han puesto en marcha sus propios servicios de taxis sin conductor, conocidos como “robotaxis”. Estos sistemas, gestionados por inteligencia artificial, poseen una capacidad de retroalimentación que permite un aprendizaje continuo entre todas las unidades de la flota. Paralelamente, la firma de origen chino WeRide ha introducido sus “robobuses”, los cuales ya cuentan con operaciones o fases de prueba en 30 metrópolis globales, incluyendo Pekín, Shenzhen, Guangzhou, Singapur, Abu Dabi, Riad, París y Zurich.
En la región, específicamente en Argentina, la ciudad de Buenos Aires ha implementado el primer minibús autónomo. Este vehículo realiza recorridos en el Parque Tecnológico de Núñez, cerca del estadio de River Plate. Se trata de un proyecto piloto que cuenta con la colaboración del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y representa el primero en su tipo en América Latina, con el fin de evaluar la tecnología para futuras aplicaciones de movilidad inteligente en diversas zonas urbanas.
La gestión energética mediante redes inteligentes

Las denominadas smart grids o “redes inteligentes” son infraestructuras que facilitan una gestión optimizada del flujo eléctrico, logrando una eficiencia superior en las etapas de generación, transmisión, distribución y consumo. Estos sistemas integran tecnologías digitales, dispositivos sensores y softwares especializados para supervisar la oferta y demanda de energía en tiempo real. Gracias a los avances en IA y Big Data, los usuarios finales pueden ejercer un control más preciso sobre su consumo energético.
Dentro del territorio argentino, un caso destacado es el de la ciudad santafesina de Armstrong. En el año 2016, se puso en marcha el Proyecto de Redes Inteligentes y Energías Renovables (PRIER). Esta iniciativa integra la colocación de paneles solares y el uso de medidores bidireccionales, permitiendo que los ciudadanos aporten la energía excedente generada en sus hogares a la red eléctrica general, recibiendo un descuento en su facturación mensual. En este proyecto cooperan la distribuidora local de servicios públicos, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Facultad Regional Rosario de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Actualmente, nos encontramos en las fases iniciales de estas tecnologías que pronto serán parte de la rutina diaria. Se espera que la revolución de los datos transforme profundamente la interacción entre los ciudadanos y su entorno, optimizando la administración de los servicios públicos y elevando los estándares de calidad de vida de la sociedad.
Fuente: Fuente