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Goya 2026: Un recorrido por los escenarios del cine español

Definir el concepto de cine es un reto que arrojaría tantas respuestas como personas intenten explicarlo. Sin embargo, en la mayoría de esas visiones aparecería un elemento común: el viaje, ese trayecto o escape que experimentamos al sumergirnos en historias proyectadas en la pantalla. En el panorama cinematográfico actual, a veces la trama misma es El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986), mientras que en otras ocasiones, los destinos son protagonistas fundamentales, tal como se aprecia en La casa (Álex Montoya, 2024).

A lo largo del último año, la audiencia ha tenido el privilegio de trasladarse a localizaciones recónditas del territorio español, recorriendo desde la ría de Huelva hasta la espesura de los bosques vascos, extendiendo la travesía hacia países como Alemania, Austria, Portugal o Marruecos. En vísperas de la gran gala del cine nacional, todos los artífices de estas historias —productores, sonidistas, actrices y figurinistas— se preparan para su último desplazamiento hacia Barcelona, ciudad que vuelve a ser sede de los Goya tras 26 años de ausencia.

Identidad y raíces en el País Vasco: De ‘Maspalomas’ a ‘Un fantasma en la batalla’

Tanto Alauda Ruiz de Azúa como los responsables de Maspalomas seleccionaron la provincia de Bizkaia para narrar procesos personales profundos: el viaje espiritual de Ainara (interpretada por Blanca Soroa) y el complejo retorno de Vicente (José Ramón Soroiz). La cinta Los domingos, filmada íntegramente en suelo vasco, destaca puntos como el barrio de Algorta en Getxo y el municipio de Leioa, aunque gran parte de su desarrollo argumental tiene lugar en las calles de Bilbao.

Por otro lado, el personaje de Vicente, quien compite por el premio a mejor actor protagonista, se sitúa principalmente en Donosti, si bien el rodaje se distribuyó entre la capital de Gipuzkoa y la localidad vizcaína de Urduña. Esta misma provincia fue elegida por el equipo de Un fantasma en la batalla, bajo la dirección de Agustín Díaz Yanes, con grabaciones repartidas entre Eibar, Donosti, Tolosa y la villa navarra de Bera.

En la obra de Ruiz de Azúa, que cuenta con 13 nominaciones, sobresalen dos espacios de gran carga simbólica: la parroquia del Santísimo Redentor en Algorta, un templo de 1973 elegido por su amplitud espacial según reportes de National Geographic, y el convento de Santa Clara en Gernika, una edificación actualmente desacralizada que pertenece al Gobierno vasco.

Un fotograma de la película 'Los domingos', de Alauda Ruiz de Azúa. (BTEAM Pictures/Material de prensa)

Mitología y brujería en los bosques de Zugarramurdi

El cine español también ha transitado de la realidad cotidiana hacia la fantasía más pura. Euskadi ha servido de lienzo para Gaua, dirigida por Paul Urkijo Alijo, una pieza de fantasía y terror ambientada en el siglo XVII que explora el dolor y la mitología.

El rodaje de este filme se concentró en entornos naturales y arquitectónicos históricos como el caserío Igartubeiti en Gipuzkoa y la necrópolis de Arguiñeta en Elorrio. Asimismo, se utilizaron áreas verdes en Orozko, Legutio y un antiguo lavandero en Letona. Para capturar la esencia de Zugarramurdi y sus leyendas de brujas, la producción recurrió al emblemático bosque de Artikutza, situado en la Comunidad Foral de Navarra.

Fotograma de la película 'Gaua', de Paul Urkijo. (Filmax/Material de prensa)

Relatos frente al Atlántico: Trilogías y fincas portuguesas

La reconocida directora Carla Simón completa su trilogía familiar con Romería, tras el éxito de Estiu 1993 y Alcarràs. En esta entrega, Simón explora la memoria de sus padres fallecidos por el sida entre finales de los 80 y principios de los 90, trasladando el escenario a Galicia, específicamente a Pontevedra y Vigo.

La película captura localizaciones como la plaza de la Leña, el casco viejo vigués, el mirador da Oliveira, y las playas de da Fonte y Tombo do Gato, además de los astilleros Armada. Por su parte, la cinta Una quinta portuguesa, de Avelina Prat, traslada al espectador a la Quinta da Aldeia en Ponte de Lima, al norte de Portugal. Este entorno de casas de piedra se complementó con rodajes en la aldea de Lanheses y la ciudad de Esposende.

Fotograma de la película 'Una quinta portuguesa', de Avelina Prat. (Filmax/Material prensa)

Andalucía y la fuerza de ‘Los tigres’

El panorama cinematográfico de 2025 ha buscado representar la diversidad del Estado español a través de sus costas. Un ejemplo destacado es Los tigres, dirigida por Alberto Rodríguez Librero y protagonizada por Bárbara Lennie y Antonio de la Torre.

La trama de estos hermanos buzos se desarrolla mayoritariamente en Huelva, abarcando desde su ría hasta el embalse de Aracena. El equipo filmó en múltiples puntos de la provincia como Matalascañas, Punta Umbría, Mazagón, El Rompido, la Isla de Saltés y Palos de la Frontera. Adicionalmente, la producción incluyó escenas en la bahía de Algeciras, en Cádiz.

Ríos europeos: Del Danubio al Vecht

Las nominaciones a los Goya también incluyen historias que traspasaron fronteras, siguiendo el curso de grandes ríos europeos. Es el caso de Estrany riu, de Jaume Claret Muxart, centrada en el Danubio, y Muy lejos, de Gerard Oms, que se desarrolla junto al Vecht.

En la película de Claret, el Danubio actúa como un personaje más que atraviesa Alemania y Austria. El viaje fílmico inicia en Donaueschingen, en la Selva Negra, y concluye en Linz. Entre las localizaciones destacan Baden-Württemberg, el parque natural del Alto Danubio, el castillo de Hohenzollern y la ciudad de Ulm. Por otro lado, la obra protagonizada por Mario Casas se sumerge en los canales de Utrecht, en los Países Bajos.

Fotograma de la película 'Muy lejos', protagonizada por Mario Casas y David Verdaguer. (BTEAM Pictures/Material de prensa)

El Mediterráneo a través de los siglos: ‘Sorda’ y ‘El cautivo’

A pesar de estar separadas por 400 años de historia, las películas Sorda, de Eva Libertad, y El cautivo, de Alejandro Amenábar, comparten el mar Mediterráneo como telón de fondo. Eva Libertad eligió la Región de Murcia, filmando en Molina de Segura, el Salto del Usero en Bullas y la playa de Bahía en Mazarrón. Un dato relevante es que su protagonista, Miriam Garlo, podría hacer historia como la primera actriz con sordera en ganar un Goya.

En contraste, Amenábar recrea la juventud de Cervantes en la Costa Blanca, utilizando el castillo Fortaleza de Santa Pola y el de Santa Bárbara en Alicante. El rodaje también se extendió a Bocairent (Valencia), el castillo de Marchenilla en Alcalá de Guadaíra y el Real Alcázar de Sevilla.

Fotogramas de las películas 'La Furia' y 'Sirat', rodadas algunas de sus secuencias en Teruel. (Filmax y BTEAM Pictures/Material de prensa)

La versatilidad del interior: Teruel y los Monegros

Finalmente, el interior de la península destaca en Sirat, de Oliver Laxe, una obra con once nominaciones a los Goya y aspiraciones a los Oscar. Aunque recrea una atmósfera en Marruecos (específicamente en Bouarfa), Laxe utilizó escenarios aragoneses como la rambla de Barrachina y la laguna de Tortajada en Teruel, además de los Monegros en Huesca.

Esta misma provincia aragonesa, Teruel, es retratada en La Furia de Gemma Blasco, una narración cruda que sitúa su trama entre la localidad de Torrevelilla y la ciudad de Barcelona.

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