Durante las primeras horas del 28 de febrero de 2026, una serie de ataques con misiles ejecutados por Irán impactó contra instalaciones militares de Estados Unidos situadas en los Emiratos Árabes Unidos y otros puntos estratégicos del Golfo Pérsico. Las fuertes explosiones resonaron en metrópolis clave como Dubái y Abu Dabi, generando una alerta inmediata en la región.
La respuesta militar: Operación Rugido de León
Como contraofensiva ante la agresión iraní, el Gobierno estadounidense, en coordinación con Israel, puso en marcha una misión militar denominada Rugido de león. El objetivo primordial de este despliegue fue neutralizar puntos tácticos vinculados al arsenal bélico de Irán, así como intervenir en supuestos centros de investigación nuclear avanzada ubicados en territorio persa.
Las repercusiones de este conflicto bélico se extendieron rápidamente más allá de las fronteras iraníes. En Baréin, las inmediaciones de la base naval norteamericana fueron escenario de detonaciones, evacuaciones masivas y desplazamientos preventivos. Tatiana Rubio, una ciudadana colombiana que reside en dicha nación, describió el panorama actual como
“todo un caos”
.
Rubio relató que en los alrededores de la zona militar se observaban densas columnas de humo, mientras la población buscaba refugio de manera urgente. El bloqueo de diversas vías de comunicación provocó un colapso en el tráfico, obligando a muchos habitantes a alejarse de las instalaciones castrenses, las cuales permanecen clausuradas por seguridad.

La residente colombiana mencionó que, aunque no existe una cultura de preparación para este tipo de emergencias en la isla, muchos ciudadanos optaron por acudir a búnkeres y refugios previamente identificados. En su testimonio, confirmó que los medios de comunicación locales verificaron el ataque de Irán contra la base de Estados Unidos. Asimismo, señaló que, aunque se evacuó a gran parte del personal,
“probablemente aún quedaba gente en algunas de ellas”
.
Evacuaciones y comunidad latina
En cuanto a la situación diplomática, Rubio destacó un movimiento inusual de funcionarios internacionales.
“Mucho personal americano ha salido”
, afirmó, señalando que la embajada de Estados Unidos ya ha iniciado protocolos de evacuación. A pesar de que días antes se habían efectuado pruebas de alerta en los dispositivos móviles, la magnitud de la ofensiva tomó por sorpresa a la comunidad civil.
Sobre la presencia de hispanos en la zona, la colombiana puntualizó que existe un grupo considerable de colombianos y venezolanos, empleados en su mayoría en el sector petrolero de Arabia Saudita. Aseguró que el contacto entre expatriados es constante y que, afortunadamente, los sistemas de telefonía siguen operativos, permitiendo el flujo de información entre connacionales.

Salir de Baréin representa un desafío logístico en este momento, dado que el tráfico aéreo se encuentra restringido y la única conexión terrestre disponible es con el territorio saudí. Por otro lado, informó que el cónsul de Colombia en Emiratos Árabes Unidos ha mantenido comunicación con los ciudadanos, solicitándoles llenar formularios de registro y permanecer vigilantes ante cualquier novedad, aunque no se ha emitido una orden formal para abandonar el país.
Contrastes en la región: El caso de Dubái
Una perspectiva diferente fue ofrecida por José David Rodríguez, periodista colombiano que vive en Dubái. Según su relato, el ambiente en los Emiratos Árabes Unidos (UAE) no refleja escenas de pánico.
“No estamos aterrorizados… la gente está muy tranquila acá en UAE”
, declaró, subrayando que, si bien la onda expansiva de los proyectiles fue perceptible, la población mantiene la calma mientras los sistemas de defensa aérea se mantienen activos.
Rodríguez explicó que las fuerzas de seguridad de los Emiratos Árabes Unidos cuentan con una tecnología defensiva de punta, similar a la utilizada por Israel, capaz de localizar y destruir amenazas en el aire.
“Aquí también tienen un sistema como el de Israel… los radares detectan y destruyen en el aire”
, precisó el comunicador.

A pesar de la relativa calma en ciertos sectores, el conflicto ya ha cobrado víctimas civiles. El viceprimer ministro y ministro del Interior, el teniente general jeque Saif Bin Zayed Al Nahyan, comunicó el fallecimiento de un ciudadano asiático en Abu Dabi tras ser alcanzado por fragmentos de un misil interceptado. Debido a este riesgo, las autoridades han instado a los habitantes a no aproximarse a los lugares donde caen los restos de proyectiles.
“El presidente de Emiratos lo único que ha pedido es que no se acerquen a los sitios donde interceptan los misiles”
Finalmente, José David Rodríguez reafirmó su sentimiento de protección dentro del país. “Me siento seguro, pese a esas explosiones”, concluyó, mientras la comunidad internacional sigue atenta a la evolución de las hostilidades en el Medio Oriente.
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