El panorama político en Colombia se agita de cara a la consulta interpartidista programada para el 8 de marzo de 2026. Desde el Gobierno del presidente Gustavo Petro han surgido serios cuestionamientos sobre la fiabilidad de las herramientas tecnológicas, la transparencia de los procesos y los mecanismos de blindaje ante posibles errores o irregularidades en el sistema electoral.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el ministro del Interior, Armando Benedetti, hizo pública su preocupación mediante un pliego de preguntas dirigidas a la autoridad electoral:
“Le he entregado al señor Registrador Nacional del Estado Civil @Registraduria, Hernán Penagos, una serie de preguntas que desde el Gobierno nacional ponemos sobre la mesa a propósito de los próximos comicios electorales del 8 de marzo: 1. ¿En las pruebas del sistema los auditores de los partidos pueden usar datos propios o generados por ellos mismos?”

Ante este escenario, la Registraduría Nacional del Estado Civil, bajo la dirección de Hernán Penagos, emitió una respuesta técnica detallada para despejar las dudas planteadas por Benedetti. Estas precisiones resultan fundamentales, considerando que las elecciones de marzo para renovar el Congreso serán el preludio de la contienda presidencial fijada para mayo del mismo año.
Uno de los puntos más relevantes de la defensa institucional sostiene que el código fuente de los aplicativos de escrutinio, preconteo, sorteo de jurados y consolidación de datos está plenamente disponible para ser examinado por los auditores independientes de las organizaciones políticas. La entidad subrayó que estas inspecciones técnicas se facilitan en salas especiales durante el fin de semana de las votaciones para garantizar que los partidos verifiquen la arquitectura del software.
En cuanto al cronograma de ensayos técnicos, la institución informó que las pruebas de preconteo se realizaron los días 7 y 21 de febrero, mientras que las de escrutinio se llevaron a cabo el 23 y 24 de febrero. Asimismo, el proceso de digitalización de los formularios E14 se cumplió entre el 26 y 28 de febrero de este año. En cada una de estas instancias se contó con la convocatoria de los auditores partidistas para asegurar la vigilancia técnica plural.

Como una medida de apertura institucional, la Registraduría aclaró que, a diferencia de otros procesos, para la revisión del código fuente no se exige a los auditores la firma de cláusulas de confidencialidad. No obstante, para mantener la seguridad del entorno, se mantiene la restricción estricta sobre el uso de teléfonos móviles o cualquier dispositivo electrónico durante las sesiones de análisis técnico.
Seguridad criptográfica y control del software electoral
Para responder a la duda sobre si el sistema auditado es el mismo que operará el día de los comicios, el organismo explicó el procedimiento de “congelamiento” del software. Esta técnica consiste en registrar y custodiar cada archivo ejecutable mediante la creación de un valor criptográfico (hash). Este código de identidad digital se vuelve a cotejar el domingo de elecciones para ratificar que no ha existido ninguna alteración en el programa.
Sobre la transmisión de los datos contenidos en los formularios E14 vía telefónica, la entidad defendió la existencia de un protocolo mixto. Este esquema combina verificaciones humanas con automatismos para reducir el margen de error, obligando a la confirmación de los datos en cada etapa de la transmisión.

Un mecanismo crítico de control es la validación automática de la cantidad de votantes. El sistema está configurado para que la cifra de sufragantes en los formularios E14 no exceda el número de votos físicos hallados en las urnas. Si ocurre una discrepancia, el software genera una alerta para que los jueces verifiquen la información y, si es pertinente, realicen un recuento de votos.
No obstante, la autoridad aclaró una particularidad del sistema colombiano:
“El número de votantes puede ser superior a los votos en la urna porque en Colombia no existe una sola tarjeta electoral, y hay libertad en el votante, de tal suerte que un ciudadano puede votar por cámara y no por senado.”
Finalmente, para garantizar la fiscalización en tiempo real, la Registraduría precisó que los auditores de los partidos reciben un archivo plano con los resultados desglosados mesa por mesa tras cada boletín oficial. Esto permite una vigilancia directa sobre la información transmitida. En caso de detectarse alguna anomalía en el algoritmo de conteo, se activará un protocolo de evaluación inmediata para aplicar las correcciones necesarias de forma transparente.
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