En medio del desarrollo de las negociaciones indirectas que mantienen las delegaciones de Estados Unidos e Irán en Ginebra, el mandatario de Ucrania, Volodimir Zelenski, manifestó públicamente su apoyo a la ejecución de una “operación contra el régimen” de Teherán. El líder ucraniano recalcó que un sector importante de la población de ese país clama por asistencia internacional para terminar con un sistema político marcado por décadas de violencia estatal.
Durante sus declaraciones, Zelenski fue enfático en separar la estructura de poder de la sociedad civil iraní. Según el jefe de Estado, su respaldo se limita a acciones quirúrgicas contra las autoridades que, en sus palabras, “abiertamente quieren atacar a otros países y causa mucho daño”, protegiendo en todo momento a los ciudadanos que carecen de derechos fundamentales. El presidente denunció un escenario de terror interno donde se reportan sistemáticamente desapariciones forzadas y ejecuciones masivas bajo el mando de los líderes en Teherán.
“La gente está desapareciendo. Miles de personas son asesinadas y ejecutadas”
Respecto a la vía diplomática, aunque Zelenski reconoció que el diálogo es el camino ideal, mostró un profundo escepticismo sobre la voluntad real de las autoridades actuales para llegar a acuerdos. “No estoy seguro, ya veremos”, manifestó al ser consultado sobre la viabilidad de las conversaciones, tras señalar directamente al gobierno iraní por la persecución de sus propios habitantes.
Escalada de tensión y presencia militar
La postura del presidente de Ucrania coincide con un periodo de máxima presión ejercida por la administración de Estados Unidos. En fechas recientes, el gobierno liderado por Donald Trump ha intensificado sus advertencias públicas y ha reforzado su despliegue de tropas y recursos bélicos en la región de Oriente Próximo. Si bien inicialmente las críticas de Washington apuntaban a la represión de manifestaciones civiles, el enfoque se ha desplazado hacia el control del programa nuclear iraní, el cual las autoridades locales defienden como un proyecto con fines pacíficos.
Para la próxima semana, se tiene previsto que la ciudad de Viena, en Austria, sea el escenario de una nueva fase de diálogos indirectos entre las potencias. Esto ocurre tras los reportes de “progresos significativos” alcanzados en la cita previa en Ginebra. En este proceso, el Gobierno de Omán ha desempeñado un rol crucial como mediador, facilitando el acercamiento tras tres rondas de encuentros. El objetivo central sigue siendo subsanar la ruptura generada en 2018, cuando Estados Unidos decidió retirarse de forma unilateral del acuerdo nuclear que se había firmado originalmente en 2015.
Impacto de los recientes ataques militares
No obstante, el clima de confianza para retomar el pacto nuclear se ha visto severamente afectado. La desconfianza de las autoridades en Teherán creció considerablemente luego de los bombardeos efectuados por fuerzas de Israel y Estados Unidos durante el mes de junio de 2025. Dichas acciones militares dejaron un saldo de más de 1.100 fallecidos, justo en un momento en que la comunidad internacional intentaba reactivar el acuerdo diseñado hace una década. Para los líderes iraníes, estos ataques invalidan la neutralidad de los mediadores extranjeros.
En conclusión, Volodimir Zelenski reafirmó su postura de que la ciudadanía en Irán anhela un cambio estructural y requiere de la intervención externa para lograrlo, vinculando la permanencia del régimen con crímenes de lesa humanidad. Por su parte, la estrategia estadounidense mantiene dos vías paralelas:
- Presión militar: Incremento del despliegue en zonas estratégicas.
- Vía diplomática: Continuidad de las mesas de negociación en Europa.
Las jornadas venideras en Viena serán determinantes para definir el rumbo de la estabilidad regional, en un entorno donde las demandas sociales internas y la inestabilidad geopolítica mantienen en vilo a la comunidad internacional.
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