El presidente de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa la posibilidad de llevar a cabo lo que denomina como una «adquisición amistosa» de la isla de Cuba. Según el jefe de Estado, este proceso guardaría similitudes con las acciones emprendidas en Venezuela, pero contaría con el respaldo y la presunta colaboración de los funcionarios cubanos, con quienes sostiene que existe un canal de comunicación vigente sobre el tema.
Durante un encuentro con los medios de comunicación, el mandatario detalló que la administración cubana se encuentra en conversaciones directas con su equipo de gobierno debido a la crisis interna que atraviesan.
«El Gobierno cubano está conversando con nosotros. Tienen muchos problemas. Allí no hay dinero y no hay nada. Pero están hablando con nosotros e igual hacemos una adquisición amistosa»
, señaló el líder norteamericano, utilizando deliberadamente un concepto del mundo de las finanzas donde la directiva de una entidad facilita la compra por parte de una compañía externa.
Contexto histórico y presiones diplomáticas
El líder republicano recordó que ha seguido de cerca la situación de la nación caribeña desde su infancia y enfatizó que el deseo de un giro político es una demanda generalizada. Trump hizo estas declaraciones en el marco de los esfuerzos históricos de su país por forzar una transición de mando, un proceso marcado por casi 70 años de bloqueo económico estadounidense sobre la isla, medida que ha sido rechazada históricamente por la práctica totalidad de los Estados miembro de la ONU.
Asimismo, el presidente destacó que dentro de Estados Unidos reside una gran cantidad de personas con profundos deseos de retornar a su tierra de origen y que observan con optimismo la evolución de los acontecimientos actuales. No obstante, el mandatario evitó pronunciarse sobre un suceso crítico ocurrido recientemente: el fallecimiento de cuatro tripulantes de una embarcación con registro estadounidense durante un enfrentamiento armado con las fuerzas de seguridad cubanas en aguas territoriales del país caribeño.
Estrategias sobre el sector privado y energía
A inicios de esta semana, el gobierno estadounidense dio a conocer una nueva política que autoriza a compañías energéticas norteamericanas a realizar suministros de combustible directamente a empresas privadas en Cuba. El objetivo estratégico detrás de esta medida es incrementar el grado de dependencia de la isla hacia el mercado de Estados Unidos, buscando fortalecer al sector privado y, simultáneamente, debilitar la estructura del gobierno actual.
La presión sobre La Habana se ha intensificado significativamente tras las operaciones estadounidenses orientadas a la captura del gobernante venezolano Nicolás Maduro. En este escenario internacional, la administración de Trump ha instado sistemáticamente al gobierno de Caracas para que finalice su histórica alianza estratégica con Cuba.
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