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Pentágono rompe vínculos con Yale, Princeton y otras universidades

El Departamento de Defensa de Estados Unidos, encabezado por Pete Hegseth, oficializó este viernes la interrupción de sus convenios académicos con universidades de prestigio como Yale, Brown, el MIT y Princeton. Esta resolución sigue la línea de una disposición similar adoptada a inicios de febrero que afectó directamente a la Universidad de Harvard.

«Esto no es educación, es adoctrinamiento. Es un ataque calculado y dirigido al núcleo de nuestra fuerza de combate, y es una traición que ya no toleraremos»

Así lo manifestó el secretario a través de un video difundido en plataformas digitales, donde precisó que el Pentágono no continuará enviando a miembros de las Fuerzas Armadas a cursar «programas de posgrado que socavan los mismos valores que han jurado defender».

Enfoque en la formación bélica y estratégica

Durante su pronunciamiento, Hegseth enfatizó que el propósito de estas instituciones académicas de élite debe ser la capacitación de los «combatientes» estadounidenses en materias estrictamente vinculadas a la seguridad nacional, alejándose de lo que denominó como «activismo por la justicia social». El funcionario argumentó que la institución no permitirá que estos espacios, a los que calificó como «criaderos ‘woke’ de adocrinamiento tóxico», sigan siendo considerados como destinos válidos para la formación intelectual de los militares.

Paralelamente, el titular de Defensa anunció el inicio de una «revisión formal y minuciosa» dirigida a los colegios de guerra. El objetivo declarado por la administración es transformar estas entidades nuevamente en «bastiones del pensamiento estratégico» para garantizar la formación de los líderes y combatientes más letales y efectivos que el mundo haya conocido.

Antecedentes y tensiones con Harvard

Cabe recordar que, a principios de este mes, Hegseth ya había aplicado una política restrictiva contra Harvard. En dicha ocasión, sostuvo que ciertos programas de investigación de esa universidad mantenían nexos con el Partido Comunista de China. Asimismo, denunció que en su campus se propiciaba una atmósfera de connivencia con el Movimiento de Resistencia Islámica y se permitían ataques contra ciudadanos judíos.

Reestructuración militar bajo la Administración Trump

Estas medidas se enmarcan en un contexto de cambios profundos impulsados por el presidente Donald Trump desde su retorno a la Casa Blanca. El mandatario ha suscrito diversas órdenes ejecutivas para reorganizar la estructura militar, entre las que destacan:

  • La prohibición de que militares transgénero sirvan en las filas de las Fuerzas Armadas.
  • La reincorporación de los miembros que fueron separados de sus cargos por rechazar la vacunación contra la COVID-19, incluyendo el pago de sus haberes de forma retroactiva.
  • La eliminación total de los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI).

Sobre este último punto, la administración considera que tales iniciativas atentan contra la meritocracia y fomentan formas de «discriminación racial y sexual odiosa» que socavan la conciencia de los ciudadanos estadounidenses.

Estándares de conducta y críticas internacionales

En septiembre de 2025, Hegseth ya se había mostrado a favor de imponer normativas de vestimenta y comportamiento sumamente rigurosas dentro de las filas. Sus propuestas incluyen la erradicación de las barbas largas, el control estricto del sobrepeso y el fin de lo que denomina «delirios de género» entre los uniformados.

Ante este panorama, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional (AI) han expresado su preocupación. Según la ONG, el incremento de «prácticas autoritarias» en el territorio estadounidense está provocando una erosión de los Derechos Humanos. La organización advierte que este retroceso en las protecciones contra la discriminación no solo afecta a los Estados Unidos, sino que tiene repercusiones negativas en el resto del mundo.

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