El hallazgo de la narconómina del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), descubierta tras el despliegue operativo en el que se reportó el fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en la localidad de Tapalpa, Jalisco, ha proporcionado un acceso sin precedentes a las entrañas administrativas de esta poderosa organización criminal. Los registros, que comprenden desde anotaciones manuscritas hasta archivos digitales de Excel, desvelan una sofisticada estructura financiera y un riguroso control sobre sus operaciones en territorio mexicano.
Esta documentación permite comprender los esquemas de corrupción y los mecanismos de dominio regional que ejerce el cártel. En los folios se detallan con precisión los sueldos semanales y mensuales destinados a informantes, sicarios y cuadros de mando, además de registrar erogaciones en logística operativa, mantenimiento técnico, programas de asistencia social y ceremonias religiosas.
Análisis de documentos: Finanzas y control de mando

La información incautada pone de manifiesto la complejidad de la gestión de recursos del CJNG. Tan solo en el mes de diciembre de 2025, en la zona de Tapalpa —punto donde fue rastreado “El Mencho”—, el grupo criminal registró utilidades por un valor de 8 millones 781 mil 353 pesos. Estos ingresos provinieron principalmente del tráfico de sustancias como marihuana, metanfetamina, fentanilo y cocaína, sumado a la explotación de máquinas tragamonedas.
Registros de ingresos y transacciones económicas:

- Venta de marihuana tipo “frío”: 3.4 millones de pesos.
- Venta de marihuana “fina”: 30 mil pesos.
- Recaudación total por marihuana en el mes: aproximadamente 3.75 millones de pesos.
- Desembolsos en moneda extranjera: 2 millones de dólares a “Mono Flako”, 600 mil dólares bajo el concepto de “regalos de nietos” y 98 mil dólares entregados a “Güereja”.
Escalafón y nómina delictiva:

- Fuerza de vigilancia: entre 30 y 32 halcones (informantes).
- Fuerza operativa: 26 sicarios identificados como “muchachos de choque”.
- Tabulador de pagos: los halcones perciben entre 2,500 y 4,000 pesos semanales; los pistoleros reciben 4,000 pesos; y los comandantes obtienen 6,000 pesos.
- Compensaciones especiales para operadores con alias específicos como “El Tuli”, “El Sapo”, “La Gallina”, “El Meño”, “El Yogurt” y “Guachito”.
Gestión logística y operativa:

- Erogaciones para combustible, compra de víveres, arrendamiento de inmuebles para bases y oficinas, reparaciones técnicas y hasta servicios de peluquería para el personal.
- Inversión en infraestructura: mantenimiento de antenas de comunicación, adquisición de neumáticos para vehículos con blindaje artesanal (conocidos como “monstruos”) y cuidado de ranchos como San Borja y El Naranjo.
- Gastos en movilidad: compra y mantenimiento preventivo de unidades tipo patrulla.
Inversión en base social y religiosa:

- Distribución de más de 800 mil pesos en despensas para la población local.
- Financiamiento de gastos médicos, festividades patronales y celebraciones decembrinas (posadas).
- Gasto simbólico y religioso: 50 mil pesos destinados a arreglos florales para San Judas Tadeo.
Red de corrupción institucional:

- Pagos sistemáticos a miembros de la Policía Municipal, Guardia Nacional, Fuerzas Armadas y personal de fiscalías, además de la contratación de especialistas en informática (hackers).
- Flujos de efectivo derivados de la comercialización de estupefacientes dentro de centros penitenciarios.
Influencia geográfica:
- En el estado de Jalisco, el cártel opera en municipios como Tapalpa, Villa Purificación, San Gabriel, Sayula, Mascota, Atenguillo y Mixtlán, entre otros.
- En el estado de Chiapas, mantienen presencia en Tuxtla, San Cristóbal y Chiapa de Corzo.
- Asignación de presupuestos específicos para células especializadas en cada demarcación territorial.
Las cinco dimensiones de la contabilidad criminal
Para el especialista en temas de seguridad, David Saucedo, el hallazgo de estos archivos confirma la profesionalización administrativa del CJNG y permite, de manera inédita, trazar un mapa detallado sobre la sostenibilidad de su estructura.

Saucedo subraya cinco ejes fundamentales que se desprenden de estas hojas contables:
1. Transparencia administrativa sin precedentes
Este archivo es considerado el registro contable más exhaustivo que se haya obtenido de un grupo criminal de alta jerarquía en México. Los documentos especifican cantidades exactas y alias bajo conceptos claros de operatividad y control.
Al respecto, David Saucedo señaló:
“Ni siquiera en las detenciones del Chapo Guzmán o en su momento, en las capturas de los viejos capos del narcotráfico, habíamos tenido acceso a un archivo tan detallado de lo que son los gastos corrientes, del pago de sobornos a autoridades de seguridad pública, en lo que se invierte en su base social de apoyo, los recursos que realiza para obras de infraestructura social”
.
La nómina revela pagos semanales donde los informantes ganan hasta 4,000 pesos, mientras que operadores de alto nivel pueden recibir sumas que alcanzan los 300,000 pesos. Se incluyen listas de precios según el tipo de narcótico y bitácoras de viáticos y mantenimiento.

2. Corrupción estructural y niveles de gobierno
La contabilidad ratifica la existencia de una red de sobornos que permea los tres niveles de gobierno. Se registran pagos a policías locales, militares y funcionarios de la Fiscalía General de la República (FGR).
Existen asientos contables específicos: la policía en Tapalpa percibía 138,000 pesos mensuales, mientras que en Chiquilistlán el pago era de 86,000 pesos. Otros municipios mencionados incluyen Atemajac de Brizuela, El Tuito y Tomatlán.
Saucedo enfatiza: “Aquí nadie se escapa, queda claramente definido, aun y cuando hay muchos nombres en clave, que los tres niveles de gobierno, estatal, federal, municipal, reciben sobornos por parte de los grupos criminales”. Según el analista, una investigación seria permitiría identificar a los mandos implicados mediante el rastreo de estos alias.
3. Mecanismos de lealtad y dominio territorial
La documentación demuestra que en las zonas donde “El Mencho” se resguardaba, él mismo supervisaba la repartición de los recursos. Esto tenía como fin garantizar la fidelidad absoluta de los mandos operativos y colaboradores cercanos en sus refugios estratégicos.
4. Operatividad bajo lógica empresarial

El CJNG aplica una gestión corporativa que incluye cronogramas de pagos y una jerarquía de reporte similar a la de cualquier compañía legal. Saucedo sugiere que la organización incluso podría contar con personal dedicado exclusivamente a la gestión de recursos humanos.
Un detalle relevante es el uso de registros manuscritos y archivos simples, una táctica diseñada para evitar la digitalización total y proteger los datos críticos de posibles ciberataques o rastreos remotos por parte de la inteligencia estatal.
5. Una pieza de un engranaje mayor
Lo incautado representa apenas una pequeña porción de la maquinaria financiera global del cártel. Es altamente probable que existan archivos equivalentes en otras regiones donde operan jefes de plaza, cubriendo áreas como el lavado de activos o la infiltración en procesos políticos.
Saucedo concluye advirtiendo que, aunque este es solo “un fragmento pequeño”, es la pieza fundamental para comenzar a desarticular el rompecabezas financiero de la organización.
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