La atmósfera de la Semana de la Moda de Milán se llenó de expectación ante el retorno triunfal de Kate Moss a las pasarelas. La emblemática supermodelo británica acaparó todas las miradas durante el cierre del desfile de Gucci, provocando una ovación cerrada por parte de los asistentes y expertos de la industria que se dieron cita en este evento global.
Esta aparición estelar no solo destacó por la figura de Moss, sino que también oficializó el comienzo de una etapa renovada para la firma italiana bajo el mando creativo de Demna Gvasalia. La cita tuvo lugar en el calendario oficial de la moda milanesa, desarrollado entre el 24 de febrero y el 2 de marzo de 2026, consolidándose como uno de los momentos más memorables de la temporada.
Durante su recorrido, Kate Moss lució una pieza de alta costura: un vestido negro de silueta ajustada, íntegramente cubierto de cristales y con un pronunciado escote en la espalda. Un elemento que generó múltiples comentarios fue la visibilidad de su lencería, la cual portaba el distintivo de Gucci elaborado en oro blanco y diamantes sobre su cadera.

Este detalle ha sido interpretado por los críticos como un homenaje a la época de Tom Ford en la marca, reformulando los códigos estéticos donde el logotipo trasciende lo visual para convertirse en un elemento íntimo y sofisticado. La top model complementó su indumentaria con zapatos de cuero negro con terminación en punta, junto a pendientes y anillos confeccionados en oro blanco con diamantes.
El desfile apostó por una atmósfera cargada de romanticismo y emotividad. Mientras Moss caminaba con determinación, la banda sonora estuvo a cargo de la voz de Ornella Vanoni interpretando “Tu sì ’na cosa grande”. Este toque de clasicismo italiano proporcionó un contraste marcado frente a las estéticas industriales que han predominado en pasarelas recientes.
El estreno de Demna Gvasalia al frente de Gucci

La edición de 2026 de este encuentro de moda estuvo centrada en el esperado estreno de Demna Gvasalia como líder creativo de Gucci. El diseñador, reconocido mundialmente por su trayectoria previa en Balenciaga, introdujo una colección bautizada como Primavera. En este trabajo, Gvasalia buscó fusionar el legado histórico de la casa italiana con un enfoque más sensible y alejado de la intelectualización excesiva.
En un comunicado previo a la presentación, el creativo de origen georgiano compartió su visión sobre el futuro de la firma:
“Pretendo que Gucci sea más ligero, más suave, más refinado, más elaborado, más emotivo, incluso a veces insensato. No quiero que sea intelectual, sino que Gucci sea un sentimiento”.
La propuesta exhibió una predilección por el color negro, con faldas de corte tubo, siluetas muy ceñidas y trajes de caída fluida. Para los looks nocturnos, la firma se inclinó por el maximalismo mediante el uso de apliques brillantes y texturas metalizadas, incorporando acentos en tonos blanco, plata y azul cobalto.

Un despliegue de celebridades en la primera fila
El evento contó con una nómina de modelos y figuras públicas de alto perfil. Además del protagonismo de Kate Moss, la pasarela incluyó a Emily Ratajkowski y a Vivian Jenna Wilson, hija del magnate Elon Musk. Por otro lado, la primera fila estuvo compuesta por celebridades como Demi Moore, quien atrajo la atención con un atuendo de cuero ajustado, además de las hermanas Paris y Nicky Hilton, la destacada tenista Aryna Sabalenka, el piloto de carreras Andrea Kimi Antonelli y la modelo Georgina Rodríguez.
Entre los espectadores de lujo también se encontraban figuras clave del diseño como Donatella Versace y el anterior director creativo de la casa, Alessandro Michele.

El cierre protagonizado por Kate Moss se ha definido como el punto de partida de esta nueva era para Gucci. La transición desde los volúmenes exagerados de etapas anteriores hacia un estilo más minimalista y ajustado busca rescatar una esencia directa y auténtica de la marca.

En diversas intervenciones, Demna Gvasalia ha recalcado la necesidad de equilibrar la tradición con la innovación constante. El diseñador expresó sobre la marca lo siguiente:
“Veo a Gucci como una persona. Alguien con un pasado salvaje e inolvidable y códigos inconfundibles. Alguien plenamente consciente de quién es, pero inquieto, curioso, con hambre de evolucionar, de sorprender”.
Esta filosofía quedó plasmada en el uso del monograma GG, el icónico motivo Flora y diversas referencias a la estética de la década de los noventa.
La participación de Kate Moss no solo fue un cierre de desfile, sino un símbolo de la vigencia y la capacidad de renovación de la industria. Con tres décadas de trayectoria, la imagen de la modelo británica sirvió para recordar que la moda puede evolucionar hacia el futuro sin abandonar su identidad fundamental.
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