El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que su administración mantiene procesos de negociación con los representantes de la dictadura en Cuba. Durante sus declaraciones, el mandatario sugirió que estas conversaciones podrían derivar en lo que calificó como una “toma amistosa y controlada” del país caribeño.
Antes de partir desde la Casa Blanca, Trump ofreció detalles a los medios de comunicación sobre el estado actual de la isla y la postura de su gobierno.
“El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada, pero están hablando con nosotros ahora. Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma de control amistosa de Cuba. Después de muchos, muchos años, hemos tenido muchos años de lidiar con Cuba, vengo escuchando hablar de Cuba desde que era pequeño. Están en grandes problemas”
, aseveró el jefe de Estado.
Negociaciones diplomáticas y alivio de sanciones
En medio de la persistente tensión bilateral, se informó que el equipo de trabajo del secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo un encuentro con el nieto del exdictador Raúl Castro. Esta reunión tuvo lugar durante la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) celebrada esta semana, con el fin de explorar un posible levantamiento gradual de las restricciones económicas.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, el eje de las conversaciones se centró
“en el potencial de lentamente aliviar las sanciones de EEUU a cambio de que los líderes cubanos implementen cambios en la isla”
bajo un esquema de evaluación de
“periodo de mes a mes”
. No se ha precisado si el propio Rubio estuvo presente de forma directa en este intercambio específico.
Estrategia energética y sector privado
A inicios de la presente semana, la administración de Trump anunció planes para facilitar que empresas energéticas de Estados Unidos envíen combustible a negocios privados en la isla. Esta táctica tiene como objetivo incrementar la dependencia económica de Cuba respecto al mercado estadounidense y, simultáneamente, fortalecer al sector privado para restar influencia al régimen comunista.
Estas declaraciones coinciden con un manejo diplomático pausado tras un incidente marítimo con víctimas mortales ocurrido recientemente. Las autoridades de La Habana describieron a los involucrados como “terroristas”, alegando que el grupo se entrenó en suelo norteamericano para atacar la isla. No obstante, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, señaló que Washington ha mostrado voluntad para esclarecer el suceso, a pesar de las habituales fricciones retóricas.
Contexto histórico y tensiones vigentes
Por su parte, Marco Rubio, quien ha sostenido históricamente una posición de confrontación hacia el sistema cubano, indicó que Estados Unidos realizará una investigación exhaustiva sobre el incidente marítimo antes de ejecutar medidas adicionales. Actualmente, las relaciones se encuentran en un estado de extrema fragilidad debido al reforzamiento del bloqueo económico y la limitación de suministros energéticos.
El panorama actual se ve influenciado por una larga historia de conflictos. El gobierno cubano mantiene en su discurso oficial eventos como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y el atentado contra un avión en 1976 vinculado a Luis Posada Carriles. Mientras el FBI y La Habana calificaron a Posada Carriles (fallecido en 2018) como terrorista, sectores del exilio en Miami lo han reivindicado como un defensor de la libertad.
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