Desde la Comisión Europea se ha calificado este viernes como un «paso positivo» el respaldo manifestado por el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. El mandatario húngaro ha dado luz verde a la conformación de una delegación investigadora que tiene como fin primordial constatar el estado actual del sector afectado del oleoducto Druzhba, luego de la ofensiva militar rusa perpetrada el pasado 27 de enero contra una planta de bombeo situada en suelo de Ucrania.
«Acogemos con satisfacción la disposición del primer ministro Orbán a apoyar una misión de este tipo y a aceptar sus conclusiones»
, declaró Anna-Kaisa Itkonen, portavoz del área de Energía de la Comisión Europea. La funcionaria precisó que el siguiente paso fundamental consiste en establecer los límites y «ver qué forma concreta podría adoptar» esta comitiva técnica, aunque por el momento no se ha confirmado si en ella se integrarán especialistas pertenecientes a la propia Comisión.
El brazo ejecutivo de la Unión Europea ratificó que mantiene diálogos «continuos» con los representantes gubernamentales de Ucrania para monitorear la situación de la infraestructura energética. El impacto del ataque derivó en el cese del flujo de crudo hacia naciones como Hungría y Eslovaquia. No obstante, las autoridades comunitarias admitieron que aún carecen de información precisa sobre el cronograma oficial para las labores de restauración.
Garantías de suministro y compromisos regionales
«En estos momentos estamos en contacto con las autoridades ucranianas sobre este asunto y seguimos trabajando con nuestros Estados miembro para garantizar la seguridad del suministro», recalcó la portavoz Itkonen. En su intervención, también hizo hincapié en que desde Bruselas se guarda la expectativa de
«que todos los líderes de la UE cumplan sus compromisos»
.
Desde el Ejecutivo comunitario se recordó que el daño en la red de transporte fue producto directo de un bombardeo ruso contra una central de bombeo. En este contexto, la organización ha condenado enérgicamente estas maniobras, calificándolas como agresiones directas «contra la seguridad energética de Ucrania y de la Unión Europea».
Asimismo, trascendió que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instó esta semana durante su visita a Kiev a «acelerar las reparaciones» de la tubería. No obstante, la líder europea admitió que ejecutar estos trabajos representa un desafío logístico y de seguridad extremo debido a la persistente amenaza de nuevas incursiones militares rusas.
Por otra parte, la Comisión ha optado por la cautela y no ha validado si el oleoducto Druzhba se encuentra ya en plenas facultades operativas, tal como ha asegurado el Gobierno de Hungría. Bruselas reiteró que todavía no cuenta con reportes detallados sobre los tiempos estimados para que la provisión de combustible se normalice de manera definitiva.
La postura de los funcionarios europeos surge luego de que Budapest hiciera público un convenio con la administración de Eslovaquia. Ambos países buscan impulsar una comisión de evaluación conjunta para inspeccionar la integridad del conducto y han exhortado formalmente a Kiev a permitir el ingreso de peritos internacionales a territorio ucraniano, con la meta de reanudar el transporte de hidrocarburos.
Es importante recordar que, hacia finales del mes de enero, Ucrania decidió suspender el bombeo de petróleo por esta vía estratégica tras los perjuicios detectados en la estación energética. Esta interrupción reavivó las tensiones en torno a una de las rutas de suministro más críticas para la estabilidad económica de la región central de Europa.
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