Los informes de la inteligencia británica emitidos este jueves confirman que la Flota del Mar Negro de Rusia se encuentra actualmente «limitada geográficamente». Esta situación es el resultado directo de haber sufrido «pérdidas materiales sustanciales» desde que se iniciara la invasión a gran escala por orden de Vladimir Putin en febrero de 2022.
Al comienzo de las hostilidades, el Kremlin otorgaba una relevancia máxima a este componente naval. Según destacan los analistas:
«Al inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022, Rusia consideraba su Flota del Mar Negro como un símbolo prestigioso, estratégico e histórico de su poder militar»
. No obstante, tras cuatro años de una resistencia por parte de Ucrania que ha sido calificada como no convencional y asimétrica, la flota ha quedado reducida en su alcance, con daños significativos en su infraestructura y una reputación seriamente afectada.
Un cambio en la balanza del poder marítimo
Antes de que el conflicto se intensificara, la realidad de las fuerzas navales era muy distinta. La Armada de Ucrania se encontraba en una posición de clara inferioridad frente a la Flota del Mar Negro, limitando sus operaciones casi exclusivamente al patrullaje de sus fronteras marítimas inmediatas. Sin embargo, el desarrollo de la guerra ha transformado este escenario de manera radical.
A lo largo del conflicto, las fuerzas de defensa ucranianas han logrado destruir o dañar al menos 25 embarcaciones de la marina rusa. Entre los episodios más determinantes se encuentran:
- El hundimiento del buque insignia ‘Moskva’ durante el primer año de la invasión (2022).
- Los daños causados al submarino ‘Kolpino’ en diciembre de 2025, tras ser blanco de un «ataque sin precedentes con vehículos submarinos no tripulados».
Como consecuencia de estos ataques constantes, la Flota rusa del Mar Negro se ha visto en la necesidad de abandonar su tradicional puerto base de Sebastopol. Actualmente, se ha visto obligada a trasladar sus operaciones hacia Novorossisk, en la zona este del Mar Negro. Esta retirada estratégica ha provocado que su capacidad para ejercer poder marítimo en la región sea severamente limitada, obligando a sus mandos a modificar continuamente sus tácticas dentro de un entorno operativo cada vez más restringido.
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