En una operación de alta precisión coordinada entre agencias de inteligencia extranjeras y fuerzas locales, se ha revelado que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) jugaron un papel determinante al suministrar la geolocalización exacta de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido bajo el alias de «El Mencho». Esta información estratégica permitió a la inteligencia militar de México ejecutar el despliegue táctico que culminó con el fallecimiento del máximo cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo con reportes internacionales, el intercambio de datos se produjo de manera inmediata: el sábado se entregaron las coordenadas de ubicación y para el domingo ya se efectuaba la incursión armada. Días antes de este golpe contra el narcotráfico, un avión no tripulado de vigilancia modelo Predator realizó sobrevuelos estratégicos a 20.000 pies de altura sobre los estados de Colima, Nayarit y Jalisco. El objetivo de estas misiones aéreas era recolectar información crítica sobre las actividades del CJNG en la zona de influencia.
Este despliegue tecnológico coincide temporalmente con la solicitud oficial enviada al Senado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Dicha petición autorizaba el ingreso de personal militar estadounidense a territorio mexicano entre el 15 de febrero y el 16 de abril del año en curso, con el propósito de realizar actividades de adiestramiento en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina.
La sofisticada aeronave no tripulada Predator, herramienta que el ejército de los Estados Unidos ha empleado históricamente en bombardeos contra objetivos del Estado Islámico en Irak y Afganistán, fue la encargada de monitorear paso a paso a Oseguera Cervantes y a los integrantes de su organización criminal.
Gracias a este seguimiento pormenorizado, los equipos de inteligencia pudieron identificar los patrones de la pareja sentimental del líder delictivo, rastreando su trayecto hasta un punto situado a dos horas de Guadalajara, la capital de Jalisco.
El asalto final en Tapalpa
La intervención definitiva ocurrió la mañana del domingo en la localidad de Tapalpa. Según fuentes con conocimiento de la operación, efectivos del Ejército mexicano descendieron desde helicópteros en las inmediaciones de una cabaña donde se resguardaba el objetivo principal. En ese momento, «El Mencho» participaba en una celebración privada, lo que provocó que su esquema de seguridad se encontrara relajado y no lograra reaccionar con eficacia ante el rápido avance de las fuerzas especiales.
Dentro del gabinete de Claudia Sheinbaum se habrían analizado durante meses las posibles repercusiones de una captura de tal magnitud. Existía una preocupación latente de que, ante una falta de acción por parte del Estado, el gobierno estadounidense liderado por Donald Trump optara por una intervención de carácter unilateral, similar a las tácticas aplicadas anteriormente en escenarios como Venezuela.
Es relevante destacar que la neutralización de Nemesio Oseguera se consolidó como una prioridad absoluta en los ejercicios de entrenamiento conjuntos. Durante el último semestre, las Fuerzas Especiales de Estados Unidos capacitaron a soldados mexicanos bajo este escenario específico. Además, la detención a inicios de febrero de un funcionario vinculado al CJNG fue vital, ya que esta persona aportó pistas sensibles sobre el círculo cercano al líder, facilitando el cerco operativo final.
Otro factor que vulneró la seguridad de «El Mencho» fue su deteriorado estado de salud. El capo padecía una enfermedad renal avanzada que le obligaba a someterse a sesiones de diálisis diarias, situación que limitaba drásticamente su movilidad y su capacidad de ocultamiento en zonas de difícil acceso. Finalmente, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) admitió que el éxito de la operación se fundamentó en la estrecha cooperación internacional y el intercambio de inteligencia con los Estados Unidos.
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